Mostrando entradas con la etiqueta geopolítica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta geopolítica. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de agosto de 2021

Resumen del libro "Prisioneros de la geografía", de Tim Marshall (2015)

  Resumen del libro "Prisioneros de la geografía", de Tim Marshall (2015)

Resumen original y actualizado en:

https://evpitasociologia.blogspot.com/2021/02/prisioneros-de-la-geografia-de-tim.html

Resumen elaborado por E. V. Pita, doctor en Comunicación, licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, geopolítica, política internacional

...............................................................................................................................

Ficha técnica

Título: "Prisioneros de la geografía"

Subtítulo: "Todo lo que hay que saber sobre política global a partir de diez mapas"

Título original en inglés: "Prisioners of Geography"

Primera edición en inglés: 2015

Ediciones en español: 2017 y actualizada en 2021

Editorial en español: Ediciones Península, Atalaya / Grup Editorial, 62 / Barcelona

Páginas: 351

...............................................................................................................................

Biografía oficial del autor Tim Marshall (hasta 2017)

Tim Marshall es una autoridad en materia de información internacional, con más de 25 años de experiencia como reportero. Ha sido corresponsal para la cadena británica Sky News y ha colaborado con la BBC y con LBC/IRN. Ha trabajado en más de 30 países y cubierto las guerras de Croacia, Bosnia, Macedonia, Kosovo, Afganistán, Irak, Libia, Siria e Israel. Ha publicado artículos en The Times, The Sunday Times, The Guardian, The Independent y The Daily Telegraph, y es autor de varios libros. Actualmente, reside en Londres y escribe para la web TheWhatAndTheWhy.com, de la que es fundador.

...............................................................................................................................

Texto de la contraportada

"Hay un límite a lo que los hombres pueden decidir. A menudo, se trata de un límite real, físico. Montañas, ríos, mares y hormigón se interponen entre lo que los dirigentes han querido para sus países a lo largo de la historia y lo que han podido conseguir. Para entender y explicar lo que ocurre en el mundo solemos referirnos a personas, ideas y movimientos políticos, pero sin los condicionantes que impone la geografía el resultado de semejante aproximación sencillamente está incompleto.

Muchos de los accidentes geográficos del planeta seguirán existiendo en el futuro. De ahí a un siglo, Rusia continuará mirando con angustia hacia el oeste y seguirá encontrando allí una planicie difícil de defender. La cordillera del Himalaya continuará separando India y Pakistán e impidiendo en gran parte un enfrentamiento directo. Florida continuará siendo el guardián que vigile la entrada y salida al golfo de México, pertenezca al país que pertenezca.

Con ese punto de partida, y a través de diez mapas - de Rusia, China, Estados Unidos, Europa, África, Oriente Medio, India/Pakistán, Corea/Japón, Latinoamérica y el Ártico-, Tim Marshall mira al pasado, al presente y al futuro de la humanidad en este libro, una obra de investigación excepcional y accesible, de enorme éxito en Reino Unido y Alemania, que ha abierto los ojos de muchos acerca de uno de los mayores /y más ignorados) factores que determinan la historia mundial".

.......................................................................................................................................

ÍNDICE

Prefacio de Sir John Scarlett

Introducción

1. Rusia

2. China

3. Estados Unidos

4. Europa Occidental

5. África

6. Oriente Medio

7. India y Pakistán

8. Corea y Japón

9. América Latina

10. El Ártico

Conclusión

...............................................................................................................................

RESUMEN

Comentarios generales: El autor sigue la línea de otros autores como Kaplan ("La venganza de la geografía") que ven eternos conflictos entre los países que comparten territorio fronterizo en las planicies, caso de Oriente Medio y de Europa. Sube y baja la marea a lo largo de los siglos.

El autor usa la ironía y el humor para hablar de la realidad de la geopolítica y el cinismo de los políticos que operan bajo la presión de los geografía.

En este caso, el autor analiza nuevos focos de interés como las potencias enfrentadas en el Ártico, el conflicto de Rusia con Crimea y Ucrania, el interés de China en controlar el mar chino (a través de islas artificiales) y actualiza el conflicto del ISIS en Siria (y que Kaplan solo llegó a esbozar e incluso predecir problemas en el área rural siria).

Hay que destacar una sorpresa que da el autor: considerar a Polonia como la estrecha puerta de entrada a la llanura rusa (motivo por el que Rusia está muy interesada en controlar esa zona). En el caso del corredor polaco, este da paso también a las llanuras que llevan a Alemania y Francia, por lo que es sometido a constantes invasiones por ambos lados.

Rusia

En primer lugar, el autor habla de Rusia, que ocupa una enorme extensión a lo largo de la llanura Nordoeuropea (una planicie que va ininterrumpida desde Burdeos hasta los montes Urales). Sostiene que su punto débil es el estrecho corredor de Polonia, que necesita controlar. Moscú tiene las espaldas protegidas por los montes Urales y tienen "profundidad de fondo" con Siberia, una región despoblada. El problema de cualquier invasión a Moscú es que el ejército invasor (como Napoleón o Hitler) necesitan grandes cadenas de suministros y la enorme distancia hasta Moscú lo hace inviable. Rusia prácticamente está protegida por el Ártico (al norte) y Siberia (al Este) y la profundidad de fondo de Moscú. 

A Rusia solo le falta tener un puerto de aguas cálidas [nota del autor: podría alquilarlo como hace China], razón por la que invadió Afganistán en 1979 (para acercarse al Índico). En el mar, Rusia tiene problemas porque, al norte, su puerto de San Petersburgo suele estar helado y su salida al mar Báltico está bloqueada por el estrecho de Copenhague y Malmo (estrecho de Skogerrot) y luego por la brecha GIUK (Groenlandia, Islandia, Reino Unido y Canal de la Mancha). Al sur, Rusia tuvo que recuperar Crimea porque sin ese puerto no tiene acceso al Mediterráneo. Pero aún así, tiene que atravesar el Mar Negro, el estrecho de Estambul, el mar de Mármara, cruzar el Egeo y pasar por Gibraltar. Razón por la que tiene una base en Siria, fuera de todo esa cadena de obstáculos. El último puerto de interés es Vladivostok, en el Pacífico, pero suele estar congelado y Japón y China no le dejan mucha capacidad de maniobra.

El autor explica que las crecientes tensiones entre Rusia y Ucrania se deben a que la OTAN se está acercando a su territorio (y al acercarse más, le rompe su baza estratégica de la "profundidad de fondo" que protege a Moscú de las invasiones). El autor dice que Rusia siempre se reservará la excusa de actuar en beneficio de su población de origen ruso (que Stalin repartió convenientemente entre las repúblicas bálticas, Ucrania, Georgia y Moldavia).

A su vez Rusia, tiene la baza energética del gas y puede cortar el grifo del gasoducto a los países díscolos y dejarles sin este hidrocarburo tan barato. Las exrepúblicas soviéticas, Europa del Este y Alemania buscan la manera de no depender tanto del gas de Rusia.

China

El segundo país en analizar es China. Explica el interés de China en invadir el Tibet para proteger sus espaldas, lo que era lógico desde el punto de vista de la geopolítica (no le interesa tener a un invasor en esas montañas). Tanto China e India son vecinos pero separados por la cordillera del Himalaya, lo que les garantiza seguridad mutua. 

El gran reto de China ahora es controlar el mar de la China Meridional para ganar espacio de fondo y comerciar sin obstáculos. Eso lleva a tener conflictos con Filipinas, Taiwan, Brunei, Malasia, Vietnam, y sobre todo Singapur, porque esa ciudad-estado controla el paso del Estrecho de Malaca. Además, por la zona quedan bases de Estados Unidos, que ocupa desde la Segunda Guerra Mundial. Para ello, la estrategia china consiste en montar pistas de aterrizaje en arrecifes próximos a los países, lo que le da profundidad de campo. China necesita convertirse en una potencia marítima para proteger sus barcos comerciales (a los comerciantes, le siguen las bases y las flotas militares). 

Otro plan de China es abrir un canal en Nicaragua para cruzar, a través del Lago Nicaragua, del Pacífico al Atlántico para evitar el canal de Panamá, que está controlado por EE.UU.

China también ha alquilado un megapuerto a Pakistán en Gwadar (en el océano Índico). La idea sería descargar las mercancías ahí y llevarlas hasta Asia Central, a la región de los iugures (Sinkiang), bordeando el Himalaya. Para pacificar la zona de Sinkiang, China ha fomentado la emigración de etnia han (lo mismo que en el Tibet) para que ganen en población a los iugures musulmanes.

Estados Unidos

El autor dice que Estados Unidos tuvo la suerte de ser un país completo (ríos navegables (Missisipi), acceso a los dos oceános conectados por tren, vecinos tranquilos, protegido por desiertos), lo que le ayudó a tener presencia global. Marshall señala que su principal interés estratégico fue controlar el Caribe, lo que consiguió cuando Napoleón le cedió la Luisiana en 1803 y España, la Florida en 1829. En 1846, derrotó a México y se expandió hacia Texas, Nuevo México, Arizona y California. En 1989 echaron a España de Cuba, Puerto Rico y República Dominicana. Con ello, el Caribe quedó en manos americanas y al resto del continente (despedazado en 20 naciones) le aplicó la "doctrina Monroe". La compra de Alaska a los rusos, le dio enormes recursos petrolíferos. Con el blindaje del Caribe se aseguró que el país no podía ser invadido: por el sur le protegían los desiertos, por el norte estaba Canadá, los océanos eran infranqueables y con Florida controlaba Cuba (el único sitio por dónde podría venir un ataque, como en la crisis de los misiles con la URSS en 1962).

El autor dice que no hay ninguna decadencia de EE.UU., como se lleva hablando desde hace 30 años, porque ha descubierto enormes recursos de gas esquisto (fraking), que le aseguran la independencia energética. 

El principal frente ahora está en el mar de China, donde Estados Unidos tiene bases (instaladas tras la Segunda Guerra Mundial). EE.UU. heredó las bases inglesas tras entregarle 80 buques para luchar contra Alemania. [nota del autor: si nos fijamos, entre 1898 y 1947 quedaron liquidados estos imperios: el español, el otomano, el austro-húngaro, el alemán, el ruso (que renació como soviético), el británico (que perdió sus bases), el francés y el japonés. El único superviviente fue USA]. Su política ha consistido en navegar con sus flotas y verter hormigón en sus bases para tener plataformas marítimas de abastecimiento y ataque alrededor del globo. Ahora, ya no necesita eso porque puede mover drones a distancia en Oriente Medio desde un despacho con aire acondicionado de Nevada.

Europa

El lugar está bien situado, con grandes llanuras donde cultivar grandes extensiones de cereal y ríos navegables (el Elba, el Danubio, el Sena) que cruzan los países y posibilita crear una rica zona comercial (España y Portugal, encerrados tras los Pirineos se volvieron pobres por no tener acceso a la riqueza europea). El problema es que estas llanuras que comparten Francia y la Alemania unificada hace que las fronteras se muevan al no haber barreras naturales. Alemania siempre temió que Francia, Reino Unido y Rusia la encajonaran, lo que así ocurrió con la Triple Alianza en los inicios de la Primera Guerra Mundial (ya lo avisó Bismarck: "Por culpa de algún incidente en los Balcanes, vamos a ir todos a la guerra").

El autor considera que la unión de Europa es lo natural porque su territorio es favorable a ello para facilitar el comercio entre las naciones (al menos en el norte). 

La fortaleza de la UE tiene sus grietas como se vio con el rescate de Grecia pero cree que, a pesar del Brexit, el continente seguirá unido porque es su tendencia natural.

África

En este caso, el autor explica que la geografía no fue favorable con África, un continente más extenso de lo que aparece en los mapas. Los grandes ríos como el Congo no son navegables (porque hay cascadas), hay desiertos infranqueables. La potencias extranjeras se encargan de extraer sus recursos naturales. Respecto a las fronteras, señala que fueron trazadas con tiralíneas por las potencias europeas sin atender a las divisiones étnicas y ahora genera conflictos.

El autor se detiene a explicar la "guerra mundial" de la República Central del Congo, que ya causó seis millones de muertos, para dominar los recursos naturales (sobre todo tierras raras). El autor también describe cómo China se va adentrando en muchos países africanos para obtener recursos a cambio de hacer obras. Poco a poco la diplomacia china va calando porque no hace preguntas a los países anfitriones sobre si cumplen los derechos humanos.

Oriente Medio

Inglaterra y Francia, tras derrotar al Imperio Otomano, se repartieron Oriente Medio y lo dividieron con tiralíneas para repartirse la administración. El caso más palmario es Irak (donde todos los conquistadores anteriores dividieron la región en kurdos, sunís y chiitas) pero Inglaterra unificó el país y ha sido fuente de conflictos hasta hoy. Por su parte, tras la Primera Guerra Mundial, los ingleses dividieron el desierto en dos por la mitad y se lo dieron a dos familias (Jordania y Arabia Saudí). En el caso de los kurdos, estos pueblan un amplio territorio montañoso entre Irán, Turquía y Siria pero son una nación sin Estado, lo que también genera conflicto.

El autor explica la división entre sunitas (casi todo el mundo árabe) y chiitas (sur de Irak e Irán, entre otros). De ahí que surjan continuos conflictos, caso de Siria.

Por un lado, explica que Israel tomó los Altos de Golán porque necesitaba que nadie colocase su artillería en esas montañas porque tendría a tiro a todo el país, asentado en la costa.

Respecto al ISIS, aprovechó la situación de Siria, partida en zonas y en cuya guerra civil intervinieron cinco países.

Respecto a Irán, el país está lejos de Israel pero si tuviese una bomba atómica la cosa empeoraría.


India y Pakistán

La división del país en 1947 en una población musulmana y otra hindú creó dos estados (y en 1973, tres con Bangladesh). Eso impide que India y China tengan una frontera en común en Cachemira. Por su parte, Pakistán (asentando en el Punjab, en el valle del Indo) tiene conflictos en el norte a la etnia pastún, que también vive en la frontera de Afganistán.

Pakistán tiene que llevarse bien con China y Estados Unidos y a la vez con los pastunes y talibanes.

Corea y Japón

La división del país en el paralelo 38 (porque quedaba en la mitad) al final de la Segunda Guerra Mundial ha generado dos países (uno es una dictadura comunista dinástica y el otro una democracia liberal y antes una dictadura militar capitalista).

Respecto a Japón, vuelve a rearmarse con un miniportaaviones al ver el creciente poder de China.

América Latina

El país no gozó de las ventajas de EEUU: México tiene desiertos al norte y selvas al sur, Brasil tiene selvas intransitables, solo hay un río navegable en Río de la Plata, Bolivia perdió su acceso a la costa en una guerra con Chile, Perú queda demasiado lejos de todo, Centroamérica es demasiado pequeña,... Solo ve potencial en Brasil pero tiene unas malas comunicaciones porque su costa es de acantilados y el transporte por carretera es malo. Le ve alguna oportunidad a Argentina si tuviese buenas políticas económicas pero aún así, está demasiado al sur.

China está negociando con algunos países, caso de Nicaragua, para abrir un nuevo canal.

Ártico

El Ártico, por el deshielo, está ancheando el Paso del Noroeste, y Rusia está desplegando más población y ejércitos en la zona. Estados Unidos no presta especial interés a esa zona (porque espera a la flota rusa entre Groenlandia e Islandia) e incluso se ha marchado de sus bases de Islandia. 


lunes, 1 de abril de 2019

Resumen del libro "Así se domina el mundo", de Pedro Baños (2017)

Resumen del libro "Así se domina el mundo", de Pedro Baños (2017)

Resumen original y actualizado del libro:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/02/asi-se-domina-el-mundo-de-pedro-banos.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, geopolítica, relaciones internacionales, poder mundial, política internacional, globalización

..........................................................................................................................................

Ficha técnica

Título: "Así se domina el mundo"

Subtítulo: Desvelando las claves del poder mundial

Autor: Pedro Baños

Fecha de publicación: 2017

Editorial: Ariel, Editorial Planeta. Barcelona

Páginas: 468

..........................................................................................................................................

Biografía del autor Pedro Baños (hasta 2017)

El autor Pedro Baños es coronel del Ejército de Tierra y diplomado del Estado Mayor, actualmente en situación de reserva. Ha sido jefe de Contrainteligencia y Seguridad del Cuerpo de Ejército Europeo en Estrasburgo. Ha participado en misiones en Bosnia-Herzegovina (Unprofor, Sfor y Eufor) y hoy es uno de los mayores especialistas en geopolítica, estrategia, defensa, seguridad, terrorismo, inteligencia y relaciones internacionales.

..........................................................................................................................................

Texto de la contraportada

"Alianzas, manipulación, rivalidad, guerra psicológica... todas las claves de la geoestrategia mundial.

"Desde hace algunos años, debido a la compleja situación actual, la ciencia de la geopolítica - y su aplicación práctica, la geoestrategia. que tiene como objetivo la influencia de los países a escala mundial - está adquiriendo una importancia que en cierto modo había perdido tras la Segunda Guerra Mundial. Pero ¿cómo se relacionan los países? ¿Qué estrategias de poder utilizan?

A través de numerosos ejemplos, veremos que existen diversas estrategias clásicas, todas con un trasfondo de hipocresía y de aprovechamiento de las debilidades ajenas, que ha prevalecido a lo largo del tiempo. También descubriremos que durante toda la historia se han cometido una serie de errores geopolíticos que se siguen repitiendo. Aunque hoy en día las reglas han cambiado por una serie de condicionamientos - como los avances tecnológicos- que obligan a modificar las acciones geopolíticas, existen unos fundamentos inamovibles en este campo.

El coronel Pedro Baños, un experto estratega, nos adentra en las incógnitas de estos juegos de dominio entre países y nos desvela numerosas claves y trucos del poder mundial que se pueden condensar en unas eficaces reglas universales para conseguir nuestros objetivos, con títulos tan sugestivos como "El mundo visto como patio de colegio", "El portero de discoteca", "Empobrece y debilita a tu vecino", o "Miente, que algo queda".

..........................................................................................................................................

ÍNDICE

1. Geopolítica y geoestrategia

2. Cómo es el mundo

3. Principios geopolíticos inmutables
    El estado es un ser vivo
    La economía manda
    El determinante peso de la Historia
    No hay aliados eternos, sino intereses permanentes

4. Las geoestrategias inmortales
    La intimidación
    Cerco y contracerco
    Patada a la escalera
    Empobrece y debilita a tu vecino
    Simula y disimula
    El "breaking point"
    Fomenta la división
    La dominación indirecta
    Retuerce la ley para retorcer a tu enemigo
    Quítate tú para ponerme yo
    El que parte y reparte se queda con la mejor parte
    No hagas lo que los demás pueden hacer por ti
    La creación del enemigo
    El contrapeso
    Miente, que algo queda
    Las armas de comunicación masiva
    El pensamiento único
    El abuso de los pobres
    Siembra cizaña
    El fervor religioso
    La vía de escape
    El "buenismo"
    La creación de la necesidad
    El loco
    La sinergia
    Las copas de champán
    El burro y las alforjas
    
5. Errores frecuentes en geopolítica
    Ignorar la idiosincrasia de los pueblos
    Mostrar el poder exponiendo las debilidades
    No estar preparado para lo inesperado
    Confiar en vencer con rapidez y sin pérdidas propias
    Despreciar las religiones y ofender a sus fieles

6. Los pecados capitales de la geopolítica

..........................................................................................................................................

RESUMEN

Comentarios iniciales: El libro es muy ameno y se lee de un tirón. Sus capítulos se estructuran en una especie de lección magistral o análisis seguido de sus correspondientes ejemplos históricos o anécdotas diplomáticas o militares para ilustrar su estudio. Cada pieza de análisis es encabezada por una frase de un destacado historiador, militar, diplomático o político (Tucídides, Napoleón, Maquiavelo, Clausewitz, etc...).

Se observan algunos errores de traducción de textos procedentes del inglés como "deception" que es un falso amigo (no significa "decepción" sino "engaño").

Entre sus fuentes cita a los clásicos ( Robert D. Kaplan) y también a los generales chinos Peng Guangqian y Yao Youzhi, así como los estrategas Qiao Liang y Wang Xiangsui.

No obstante, el libro no muestra una potente teoría para interpretar el mundo y la política internacional (salvo la de que el más fuerte es el que manda) en el sentido en el que lo haría Kaplan con su análisis del factor geográfico ("La venganza de la geografía") y los movimientos poblacionales en las planicies. Más bien, la tesis de Baños es que los países son como personas armadas con garrotes y los más fuertes atizan a los débiles para robarles todo a la menor oportunidad. Es bastante crítico con las causas ocultas de la guerra pues, en su opinión, los movilizadores son hipócritas y engañan a la sociedad con causas humanitarias o en búsqueda de la paz mientras priman intereses económicos (defender a una compañía nacional) o geoestratégicos (necesidad de controlar un estrecho para cortar la salida al mar a un país rival).

Recuerda que, según el tratado bélico Wu Zi las motivaciones de la guerra son cinco: lucha por la fama, lucha por el beneficio, acumulación de animosidad, desorden interno y hambre. Recuerda también lo que dijo el conde Alexandre de Marenches en 1986: el conflicto internacional actual consiste en la lucha por el dominio de las materias primas y en el control psicológico de las poblaciones por los medios de comunicación, las Iglesias, la educación y la desinformación. También cita al militar Michael Howard que denunció los excesos de usar a los militares al servicio de intereses económicos. El autor advierte: "En un escenario de hipocresía y cinismo, confía solo en tus propias fuerzas".

En este sentido, considera efectivamente a cada país con su propia personalidad y características físicas: el matón de la clase (robusto y pendenciero), los amigotes del matón y sus desdichadas víctimas, los que hacen frente al matón y son independientes (pero excluidos del juego y condenados al ostracismo), el que finge ser amigo de todos (Suiza), y los que no pintan nada y son indiferentes para el resto (lo mejor es pasar desapercibido). Las naciones serían como "niños" en un patio.

Y luego están los desarrapados (6.600 millones), que ansían que cambien las tornas para ocupar el sitio de los ricos y los privilegiados (900 millones). El autor cree que hay una enorme desigualdad en el mundo. Otro problema, según dice, es que las nuevas generaciones de gran parte del mundo no han conocido las guerras ni sus horrores y podrían caer en el error de buscar honor y gloria, y botín rápido, y montar otro calamitoso desastre. Ve improbable otra guerra mundial (pero no imposible) ya que las grandes potencias apuestan por enfrentarse a través de países secundarios (Vietnam, Corea) y además ahora se actúa mediante "guerras híbridas" (en países interpuestos, manipulación de la opinión pública, guerra comercial y financiera, ciberguerra...).

El mundo actual sería una especie de estado natural sin Estado hobbesiano que imponga el orden (Kaplan). Y recuerda lo que dijo Friedrich Ratzel (en "Sobre las leyes de la expansión espacial de los Estados") sobre la expansión de los países más poderosos (cultura, economía) hacia una frontera viva y cuya lógica de absorber territorios más ricos en la periferia para ampliar su "espacio vital" (el Lebensraum). Por otra parte, el padre de la geopolítica fue el sueco Rudolf Kjellén, que consideraba que el Estado tiene vida (nace, lucha, se desarrolla, ejerce su influencia, entra en declive y muere y da lugar a otro sistema social). Otro geopolítico fue Karl Haushofer (que justificaba la expansión de la Alemania industrial en el siglo XX debido a su limitación de recursos y materias primas). 

En general, varios geopolíticos coinciden en ver una constante histórica en el hecho de que los grupos son expansionistas. El autor dice que tales necesidades de un Estado "vivo" siguen vigentes: el Estado debe cubrir las necesidades básicas de su población (alimentación) y la industria (materias primas y recursos energéticos).

Según esta teoría, el país más fuerte ahora es Estados Unidos, el cual es desproporcionadamente poderoso y prácticamente domina los mares y ejerce un poder real en todo el globo. Según el autor, tal poder americano está en declive y ahora tiene a dos rivales ganando protagonismo: Rusia, que intenta recuperar su esplendor e influencia, y China, una poderosa potencia comercial en expansión. Los frentes son diversos: hay choques con Rusia en el Ártico, en Europa del Este (donde se ha expandido la OTAN) y en Siria (zona de influencia rusa en el Mediterráneo) con China en el mar de China y el Pacífico. A ello se suma la carrera o pugna mundial por captar materias primas mineras y energéticas en África (en las que están involucrados Francia, EE.UU., y China, entre los más activos). Son los llamados "minerales estratégicos": primero fueron el hierro y el cobre, luego el petróleo, y ahora el uranio, cobre, cobalto, manganeso, cromita, tierras raras (de las que Corea del Norte tiene grandes reservas sin explotar), germanio, berilio, bauxita, litio, grupo del platino. El coltán ni siquiera es comercializado abiertamente.

La economía fue razón para las guerras púnicas (Cartago se convirtió en un rival comercial de Roma en el Mediterráneo), napoleónicas (Inglaterra, potencia manufacturera, hundió en Trafalgar la flota de España y Francia y se convirtió en dueña de los mares), la Guerra de Cuba (EE.UU. necesitaba controlar los pasos de Cuba para ir seguro al Canal de Panamá y las islas Filipinas era su puente en tierra para controlar el Pacífico) o la Primera y Segunda Guerra Mundial (guerras proteccionistas, el Imperio Británico contra la Alemania industrial necesitada de petróleo, independiente de los préstamos internacionales mediante el trueque sin interés y que estaba aumentando su flota, Japón y EE.UU. pugnando por el control del Pacífico) y las guerras de Oriente Medio (control del petróleo en Irán y equilibrio con Irak en una guerra de desgaste entre ambos, el interés de Francia en los hidrocarburos de Libia) y finalmente China-Corea (la guerra por el dólar de China, las minas de tierras raras (magnesita) de Corea del Norte). 

 Las necesidades estratégicas y críticas actuales están en Guinea (bauxita), cobalto (Congo), cromita (Sudáfrica, Kazajistán, India), manganeso (Gabón, Brasil, Ucrania), germanio, grafito y tierras raras (China), estaño (Indonesia), hierro (Brasil), uranio, niquel y paladio (Rusia) y el caso especial de Afganistán (lleno de oro, cobre, hierro, cobalto, tierras raras, litio, cromo, plomo, zinc, berilio, fluorita, niobio y uranio). Sin olvidar que el petróleo y el gas mueven el mundo y, en un futuro, el mundo estará en manos de quien controle la producción y distribución de electricidad (el país que sea dependiente, se convertirá en un esclavo tecnológico de los más desarrollados).

El autor también habla de las "guerras postmodernas", que se caracterizan por usar abrumadoramente instrumentos económicos y financieros para debilitar y derrotar al enemigo: concesión de préstamos, imposición de sanciones, informes de agencias de calificación, inversiones de fondos soberanos y capital riesgo, dominio de los mercados, control de las bolsas, manejo de la deuda y otras herramientas bancarias en evolución. Los estrategas chinos Liang y Xiangsui creen que en las guerras futuras aumentarán las hostilidades financieras.

La "neoglobalización" es la nueva globalización en la que el actor dominante sería China aprovechando las infraestructuras ya creadas por los occidentales (inundaría los mercados a precios baratos y los beneficios los derivaría al campo militar o ciberespacio). La Ruta de la Seda a Europa y su paralela por el mar (a África y Sudamérica) enlazaría el 60 % del mercado global. El autor vaticina que EE.UU. no se quedará de brazos cruzados y baraja Corea del Norte como campo de batalla entre las potencias (sin hacerse daño entre sí, claro).

Respecto a quien domina la economía mundial cita a la discreta e invisible familia Rothschild (tiene 2 billones de dólares; se ignora su capacidad real para influir en decisiones clave de alcance mundial), la casa Saúd (1,4 billones), los Walton (Wallmart, solo 152.000 millones), Koch (petróleo, 89.000 millones) y los Mars (dulces, 80.000 millones).

Por otra parte, el mercado mundial del grano está dominado por cuatro grandes, las ABCD: AMD (USA), Bunge (Brasil), Cargill (USA) y Dreyfus (franco-holandesa).
En cuanto a pesticidas, fertilizantes y alimentos transgénicos están Monsanto, Dupont y Dow (USA), Bayer (Alemania), Syngenta (Suiza) y ChemChina.

A todo ello se suma, según el autor, la "inteligencia económica" llevada a cabo por Francia, ya que el Estado pone facilidades a las empresas privadas para informarles de concursos, ventas, obras públicas... para ganar ventaja sobre otros países.

Esto es en cuanto a la Economía.

...............................

Otros conceptos que maneja, además de la "guerra híbrida" (que mezcla presión mediática, bloqueo económico, ciberguerra, desestabilización interna de un país financiando a facciones y azuzando cizaña entre ellas) es el de "lawfare" (guerra jurídica en la que se usa el derecho internacional para deslegitimar al enemigo, por ejemplo, por no respetar los derechos humanos, elecciones tramposas, con lo que se logra paralizarlo financieramente). Lo curioso es que este derecho internacional solo se aplica a los países del montón pero los importantes no se someten a él. El autor recuerda que Japón, sutilmente, suele dejar caer que si le procesan por crímenes de guerra durante la Segunda Guerra Mundial, él podría sentar a EE.UU. por arrojar dos bombas atómicas contra dos ciudades llenas de civiles desarmados.

Otro concepto que usa es el de "soft power", que sería el que usaba Obama para mantener el control en el mundo sin presionar demasiado a sus oponentes, usando la diplomacia, el uso de la desestabilización interna, o violencia de baja intensidad (mediante ataques selectivos de drones). En todo caso, todos saben quién manda.

El autor habla de otros factores históricos. Recuerda que Corea del Norte fue bombardeada hace medio siglo por EE.UU. y perdió al 20 % de la población. El autor concluye que los siguientes dictadores presumieron de misiles intercontinentales y bomba nuclear para disuadir a USA de futuros bombardeos, lo que aplaudió la población al garantizarles seguridad. También menciona otros casos de países "indomables", caso de Afganistán (partido en dos en el siglo XIX por las intrigas del Imperio Británico para cortarle el paso a Rusia hacia el Índico y crear un tapón de tierra, con lo que dejó al pueblo pastún dividido por la mitad; el autor recuerda que Afganistán fue una piedra en el zapato para Alejandro Magno, Inglaterra, la URSS y EE.UU. debido a la fiereza de sus moradores de las montañas que solo obedecen la ley de venganza de su clan).

Otro de los factores es el cultural y recuerda la dificultad de que las ideas occidentales convenzan a los países de Oriente Medio para "occidentalizarse". El autor advierte que no todos los países piensan con la lógica de Occidente ni ven la democracia ni los derechos humanos ni la libertad de expresión tan atractivos, por increíble que les pueda parecer a los occidentales (y recuerda esas misiones "humanitarias" que dejan bombardeos y caos a su paso). En el caso de China, el autor cuenta que esta potencia se "vende" a los países africanos y sudamericanos como un país bueno que no se mete en los asuntos internos ni les da la consejos ni "moralina" como los occidentales.

El autor también refiere lecciones de estrategia que dio la historia pero también la vida misma. Recuerda por ejemplo el hecho de la "patada a la escalera": una vez que una potencia ha subido a la cima tira la escalera para que no suban sus rivales. Sería el caso de EE.UU. rodeando a la exURSS por Europa del Este y el Báltico (al expandirse su flanco la OTAN), boicoteando la presencia de Rusia en Siria y ejerciendo influencia en el Mar Negro y Aral, donde ya tiene bases americanas, así como en Thule (Groenlandia, para controlar el Ártico). En Asia, EE.UU. intenta mostrar músculo a China, con un gran despliegue en Corea del Sur, y China, a su vez busca crear un "mar interior" sin extranjeros.

La idea general es que por muy poderoso que sea un país, debe saber primero a qué se enfrenta cuando invade un país. Recuerda que el día-D del desembarco en Normandía, los aliados vieron frenado su avance por muros vegetales de 3 metros que habían creado los celtas 2.000 años antes. En otros países, un "patinazo" cultural generó graves tensiones: la revuelta de los cipayos en la India contra los británicos (por untar con grasa animal los cartuchos), las rebeliones religiosas en Afganistán o Pakistán porque los americanos hicieron algún sacrilegio, o la tenacidad vietnamita (que ya había echado a los colonizadores franceses) y con los que para EE.UU. fue imposible negociar  nada que no fuese la inmediata retirada americana del país. También está el caso filandés, cuya pequeña población se dividió en guerrillas y paró a los carros de combate soviéticos en 1939 durante todo el invierno hasta que Stalin tuvo que desistir. O cómo los guerrilleros españoles convirtieron en un infierno la presencia de las tropas napoleónicas en la Guerra de la Independencia (donde Napoléon perdió medio millón de hombres en cinco años, "gota a gota").

El autor recuerda que la guerra es "incontrolable" e "impredecible" y que aunque todos van con la idea de ganar suele haber "sorpresas". Un enemigo débil puede atacar el punto más vulnerable de su prepotente atacante. O el conflicto, previsto para unos días, puede encenagarse durante décadas (pone como ejemplo Afganistán, Vietnam).

El fervor religioso también es un catalizador para que las poblaciones vayan a la guerra pero el autor recuerda que, generalmente, los poderosos tienen otros intereses inconfesables (generalmente económicos o geopolíticos), por lo que suelen disfrazar toda guerra como una "causa justa" (un concepto que se remonta  a los monjes-guerreros de las Cruzadas y ahora a los "muhaidines"). Eso ha dado pie a guerreros fanatizados por una total fidelidad a una religión, del signo que sea, y que le han venido muy bien a algunos gobernantes. El autor recuerda la película de Rambo III, quien lucha junto con los talibanes (los "buenos") contra los soviéticos (los "malos") en los años 80 y 20 años después, se invierten las tornas, y son estos guerreros de las montañas con un férreo control del honor los "malos" porque pelean contra EE.UU.

Del mismo modo, remover demasiado un avispero lleno de exaltados guerreros fanáticos no es una buena idea, según explica el autor. Recuerda que si un enemigo débil no tiene salida para la derrota puede actuar a la desesperada, caso de la población que se suicidó en Numancia (cercada por los romanos) y de otras ciudades que siguieron la misma suerte para no claudicar. Eso lleva a la figura del terrorista suicida que actúa a la desesperada para defender su país o echar a los invasores más fuertes: se han visto muchos casos a lo largo de la Historia, desde los judíos kamizaces (zelotes) contra los romanos a las mujeres cargadas de explosivos que atentaban contra los alemanes en Varsovia, los ataques japoneses contra los portaaviones, los vietnamitas o los terroristas globales "muhaidines" de las torres del 11-S y otros cientos de ataques.

El autor también comenta cómo se divide el mundo en los "buenos" y "malos". Si un país no rinde pleitesía al más dominante, o no hace lo que él quiere, pasa a entrar en la lista de los "malos" y se convierte en un paria internacional si es que no lo invaden directamente. También está la técnica del "portero de discoteca" (solo un puñado de países tienen derecho de veto en la ONU, solo unos pocos son admitidos en el distinguido club del G-8, o no tienen por qué someterse a los dictados del FMI sino que reciben préstamos amistosos por otras vías). China usa ese poder de veto para "vender" a sus socios comerciales que si tienen algún problema con Occidente, puede bloquear cualquier decisión de la ONU.

Otro factor es la influencia cultural y la presión en la opinión pública. El autor relata tantos ejemplos de cómo las grandes potencias interfirieron en la opinión pública de otros países y lo siguen haciendo (para amoldarlos a sus intereses crean institutos de opinión, financian partidos que defiendan estos intereses) que no le cabe más que concluir que "todos lo hacen". Un caso paradigmático es el del magnate de la prensa Hearst que lanzó en 1898 una campaña mediática contra España (que les tocaría hacer el papel de los "malos") para convencer con todo tipo de falsedades a los estadounidenses de que había que declarar la guerra para liberar a los cubanos de la opresión. En una guerra rápida, EE.UU. se hizo con el control de Cuba, Filipinas y Puerto Rico mientras que España, que desde 1808 era una potencia menor, perdió sus últimas colonias oceánicas. Ningún país europeo se atrevió a desafiar a USA, convertida ya en una gran potencia.

La conclusión del autor es que el mundo sigue siendo inestable y es probable que aumenten los "microestados" y las fragmentaciones de países por una sencilla razón: son más fáciles de controlar por los grandes (en concreto EE.UU., Rusia y China). En vez de haber grandes estados medianos o incluso continentales (como la UE), o un poder fuerte de la ONU, existe un mosaico de países débiles o instrumentales (caso de Panamá o Yemen) que tienen importancia geoestratégica y tienen que amoldarse a lo que digan los países más poderosos. A todo ello se une que entre los propios aliados se espían (como se ve en los papeles y cables diplomáticos de Wikileads, etc...) por lo que conviene ir con precaución en el mundo global.

"El año 1000", de Valerie Hansen (2020)

  "El año 1000", de Valerie Hansen (2020) Subtítulo:  Cómo los primeros exploradores iniciaron la globalización Ver el link del re...