sábado, 1 de septiembre de 2018

"¿Por qué fracasan los países?", de Daron Acemoglu y James A. Robinson (2012)

E.V.PITA 2018

                                Resumen exprés en comic de "¿Por qué fracasan los países?"




Resumen: "¿Por qué fracasan los países?", de Daron Acemoglu y James A. Robinson (2012)


Ver resumen original y actualizado en el siguiente enlace:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2013/02/por-que-fracasan-los-paises-de-daron.html

Sociología, estructura económica, pensamiento político, política económica, cambio social

Resumen, anotaciones y comentarios por E.V.Pita (2013), licenciado en Sociología y Derecho

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Título: "¿Por qué fracasan los países?"
Subtitulo: Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza 

Título original: "Why nations fail?"

Autores: Daron Acemoglu y James A. Robinson 

Fecha de publicación : 2012

Editorial en español: Deusto

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Texto de la contraportada: 

"¿Qué determina que un país sea rico y pobre? ¿Cómo se explica que, en condiciones similares, en algunos países haya hambrunas y en otros no? ¿Qué papel juega la política en estas cuestiones?

Que algunas naciones sean más prósperas que otras ¿se debe a cuestiones culturales? ¿A los efectos de la climatología? ¿A su ubicación geográfica?  No, en absoluto.

Ninguna cuestión relativa a la prosperidad de un país está relacionada con estos factores, sino que proviene de otro más tangible: la política Económica que dictaminan sus dirigentes.

Son los líderes de cada país, afirman los reconocidos profesores Daron Acemoglu y James A. Robinson en este libro, quienes determinan con. Sus políticas la prosperidad de su territorio y así ha ocurrido en todos los periodos de la historia , como demuestran en este apasionante estudio."

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Índice

Capítulo 1... Tan cerca y, sin embargo, tan diferentes
Capítulo 2.... Teorías que no funcionan
Capítulo 3.... La creación de la prosperidad y la pobreza
Capítulo 4... Pequeñas diferencias y coyunturas críticas : el peso de la historia
Capítulo 5.... "He visto el futuro y funciona": el crecimiento bajo instituciones extractivas
Capítulo 6... El distanciamiento 
Capítulo 7.... El punto de inflexión 
Capítulo 8.... No es nuestro territorio: obstáculos para el desarrollo 
Capítulo 9... Como revertir el desarrollo 
Capítulo 10... La difusión de la prosperidad 
Capítulo 11.... El círculo virtuoso
Capítulo 12...  El círculo vicioso
Capítulo 13... Por qué fracasan los países hoy en día 
Capítulo 14... Cómo romper el molde
Capítulo 15... Claves para comprender la prosperidad y la pobreza 

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Resumen exprés 

Acemoglu y Robinson sostienen que los países crecen económicamente a medida que sus instituciones son más inclusivas y democráticas de forma que la riqueza está mejor repartida que si se tratase de un régimen exclusivo y explotador que establece instituciones destinadas a exprimir a los ciudadanos en función de los intereses de los gobernantes y sus amigos. Según esta teoría, Inglaterra empezó la revolución industrial porque el Parlamento consiguió más poderes en la Revolución Gloriosa de 1688 y el rey aceptó el imperio de la ley. Sin embargo, otros países que eran poderosos como España no cambiaron sus instituciones y se desplomaron. Mientras Estados Unidos desarrolló una democracia y creció económicamente los países de Latinoamérica se estancaron porque la riqueza solo llegaba a una élite que organizó la economía no en el interés general sino en su propio interés. Algo parecido pasó con la difusión del ferrocarril: las países que estuvieron bajo el control de  Napoleón el suficiente tiempo e incorporaron instituciones como el Código Civil  adoptaron más rápido el tren que aquellos reinos como Austria-Hungría y Rusia que aún mantenían instituciones como la servidumbre y pocas libertades.

Lo mismo ocurrió con el régimen soviético que creció porque era un régimen extractivo que volcó todos sus recursos en la industria dirigido por una elite que quería perpetuarse en el poder. Funcionó hasta los años 80, cuando todo dejó de funcionar. Otro ejemplo es Bostsuana, el único país medianamente democrático de África que fue gobernado por varios jefes que tenían limitado el poder mientras que en los demás países los líderes se limitaron a sustituir las caras de los gobernantes pero mantuvieron las instituciones de los blancos para explotar a los habitantes en Sierra Leona o Zimbawe, entre otros. En ambientes extractivos y explotadores es difícil que surja el espíritu emprendedor. Según la teoría de estos autores, el crecimiento de China se explica porque el actual régimen es más inclusivo que el de Mao pero sigue siendo un régimen extractivo por lo que dejará de crecer al 10% por año como hasta ahora.

Interés del libro:

Teórico: Los autores pueden encuadrarse dentro de los teóricos del libre mercado porque proponen que el progreso avanza gracias a las libertades, la redistribución de la riqueza, la centralizacion y el imperio de ley para amplias mayorías. Sin embargo, no critican la creciente desigualdad en el país que ponen como modelo (EE.UU.) como si están haciendo Krugman o Stiglitz, entre otros. Tampoco estudian los flujos de capital hacia países prooccidentales y no el dinero que llega a los de ideología rival. Algunos de sus análisis son demasiado simplistas y obvian cuestiones clave que podrían refutar su análisis (por ejemplo, dice que los rusos vivían mejor con el zar que con los soviets y puede ser que sí pero en el siglo XX hubo una redistribución).
 
Histórico: 


1) establece una hipótesis sobre la decadencia del Imperio español a partir del siglo XVII a causa de una economía extractiva que creaba gran desigualdad si se compara con su rival Inglaterra, mucho más abierta al libre mercado.

2) dan una nueva idea sobre la independencia de las colonias americanas de la Corona española: las elites no aceptaron el programa revolucionario francés impuesto por Napoleón y menos aún la progresista Constitución de Cádiz de 1812. Por eso, los colonos americanos se levantaron en ambas ocasiones contra la metrópoli española, una con motivo de la invasión francesa de 1808 y, la segunda, cuando los liberales alcanzaron el poder en 1820-1823. Tras obtener la independencia, las élites continuaron con las viejas instituciones coloniales porque eran altamente extractivas de riquezas.

3) sobre la sorpresiva caída del bloque soviético en 1989 se han propuesto múltiples teorías pero en concreto esta parece convincente: el sistema de producción extractivo del Partido Comunista se agotó tras décadas de industrialización forzada y se implantó el sistema de mercado. No explican adónde va ahora la economía rusa ya privatizada.

4) entran en el debate iniciado por Stiglitz, Krugman y otros sobre el papel del FMI y sus recetas para otorgar préstamos a los países y cómo fracasan sus métodos para reactivar la economía.



Resumen

Los autores Acemoglu y Robinson arrancan su libro en el episodio de las primaveras árabes (2011) para explicar cuántas cosas deben cambiar en unos países gobernados por una minoría que había organizado la estructura de poder para enriquecerse y que condenaba a la pobreza a sus súbditos.
Al igual que muchos sociólogos, los autores descartan que tengan importancia los factores climáticos o geográficos o culturales. Ponen como ejemplo el caso de Los Nogales, la misma ciudad pero un lado en México y otro en Estados Unidos. El primero es pobre y el segundo es rico.

Para explicar estas diferencias, los autores se remontan a la colonización europea de América. Los españoles instauraron un sistema de trabajos forzados (encomiendas) dominado por una élite que se opuso a los avances constitucionales en España y que se independizó para perpetuar sus privilegios con una gran inestabilidad política. Mientras, los colonos ingleses de 1619 que fundaron villas en Norteamérica, como Virginia, ensayaron varios modelos hasta que encontraron uno que daba muchos incentivos al colono para cultivar las tierras y participar en la vida política. Tras la independencia, los presidentes respetaron el marco constitucional y fomentaron el crédito a los emprendedores para patentar y abrir negocios sin trabas burocráticas. Tampoco favorecieron los monopolios sino la competencia.

Ponen como ejemplo a Bill Gates y Carlos Slim, los empresarios más ricos del mundo. El primero tuvo incentivos para crear nuevos productos mientras que el segundo, según dicen los autores, habría aprovechado sus contactos políticos para explotar en régimen de monopolio el sector de las telecomunicaciones, incluso aprovechando lagunas legales, y cuando quiso hacer lo mismo en EE.UU. los tribunales se lo bloquearon.

Lo que dicen es que si un país tiene unas instituciones que fomentan e incentivan la libre empresa, serán más ricos. Y recuerda que Latinoamerica lleva sumida en la pobreza 150 años sin cambiar las trabas burocráticas e intereses creados de unas minorías mientras que los países occidentales europeos, junto a Japón y Australia, gozan de gran riqueza por ser muy democráticos. 
[nota del lector: es inevitable responder a los autores y recordar las palabras de Stiglitz sobre la creciente desigualad de la riqueza en Estados Unidos]. [nota del lector: uno se pregunta sino será que unos países son ricos y otros pobres desde hace 150 años porque la escena mundial está dominada siempre por los mismos, Inglaterra, Francia y Estados Unidos. Habría que ver cuantos de esos países intentaron crear instituciones democráticas y se lo echaron abajo las potencias coloniales. Quizas los autores lo aclaren más adelante]. 

Otra cosa que llama la atención es que los autores muestran un mapa del mundo por su mayor riqueza o pobreza según la renta per cápita. Toda Europa goza de rentas superiores a 20.000 dólares excepto España y Portugal, lo que les equipara con Rusia o Argentina. [nota del lector: o bien es la triste verdad o bien los autores tomaron ese sesgo estadístico porque  les venía bien para probar que los países latinos van mal todos, incluso los de Europa].

Capítulo 2

Los autores estudian varias teorías que intentan explicar las desigualdades económicas en el mundo y las rebaten y explican por qué no funcionan.

Muestran un mapa del mundo por renta per cápita en el que las más altas corresponden a Europa Occidental (exceptuados España y Portugal), USA, Canada, Australia y Japón y las más bajas a Africa y Sudamérica. Para hacer esta distribución de renta ponen el listón más alto en 20.000 dólares per cápita, lo que hace que España (hasta hace poco octava potencia mundial) y Portugal queden relegados a la misma categoría que Rusia o Argentina. Creen que hay una brecha entre ricos y pobres y recuerda que si cayese el precio del barril del petróleo, países de Oriente Próximo que ahora son ricos, podrían volverse pobres. [nota del lector del 2018: una profecía que se cumplió en el caso de Venezuela, Rusia y varios petroestados después que los precios del petróleo se desplomasen en torno al 2015-2017]. 

Se preguntan cómo explicar las diferencias cruciales entre países ricos y pobres y sus distintos modelos de crecimiento. Para ello analizan tres hipótesis:

-Las diferencias geográficas (Sachs, Diamond)
Comentados más abajo

-Las diferencias culturales (Weber y su teoría del protestantismo y el espiritu capitalista)
Francia e Italia son países capitalistas, lo que no les impidió sumarse al carro de la revolución industrial rápidamente y hoy están a la par que otras naciones avanzadas y prósperas.

-La hipótesis de la ignorancia (definición de economía de Lionel Robbins en 1935)
Rebate la tradicional definición de economía:

"La economía es la ciencia que estudia el comportamiento humano como relación entre fines y medios escasos que tienen usos alternativos".

Atribuyen desastres económicos  a "fallos de mercado" para explicar la actual pobreza en África cuando el problema es que no hay voluntad política para adoptar políticas más eficientes. La prueba es que, si algún gobierno tuviese buena fe, tras ensayo y error, modificaría sus políticas para beneficiar a sus habitantes.

Ponen como ejemplo el Congo, que conoció prontamente el uso de armas de fuego en el siglo XVII y abrazó rápidamente los avances tecnológicos europeos pero para dedicarse a capturar esclavos, negocio más rentable que mejorar la producción agraria.

Críticas a Jeffrey Sachs

La teoría de que los países cálidos son intrínsecamente pobres a pesar de contradecirse por el reciente y rápido avance económico de países como Singapur, Malasia y Botsuana todavía es defendida enérgicamente por algunas voces como la del economista Jeffrey Sachs. La versión moderna de esta idea hace énfasis no en los efectos directos del clima en el esfuerzo a la hora de trabajar o pensar, sino en dos argumentos adicionales: en primer lugar, que las enfermedades tropicales, sobre todo la malaria, tienen consecuencias muy adversas para la salud y productividad del trabajo. Además, el suelo tropical no permite desarrollar una agricultura productiva. Pero la desigualdad mundial no se puede explicar mediante climas o enfermedades. Pone como ejemplo la frontera que divide Nogales en México y EEUU.

Críticas a Diamond

Los autores también descartan la teoría del ecologista y bíólogo Jared Diamond y su hipótesis geográfica sobre la distribución de la riqueza (los trópicos son pobres por tener agricultura improductiva y las tierras templadas del norte, ricas). Este habla en su libro "Acero, gérmenes y armas" de que algunas especies de animales y plantas no pudieron ser domesticadas y otras no existían, por ejemplo, en América. Donde avanzó la agricultura, hubo más avance tecnológico y político que en las sociedades de cazadores-recolectores. Las distintas intensidades de agricultura habría originado sociedades más ricas (por ejemplo, el Creciente Fertil) que otras (aborígenes de Australia). Pero Acemoglu y Robinson creen que esto no se puede generalizar para explicar la desigualdad moderna. 

La teoría de estos autores es que la renta media de los habitantes de los antiguos imperios  inca y azteca apenas era menos del doble que la de un español de la época mientras que ahora la de un español es seis veces más que la de un boliviano o peruano [hablamos de 2008, antes de la crisis]. Es decir, cuando los nativos adoptaron las técnicas agrícolas europeas, la brecha económica debería haberse acercado y ahora es tres o cuatro veces mayor.

Por eso, creen que la diferencia  económica hay que explicarla como un posterior reparto desigual de las tecnologías. Mientras España se sumó "con retraso" a la tecnología del vapor y luego a la de información, en los países andinos, la adopción de estos nuevos modos de producción fue mucho más lento. Los autores dicen que Diamond no logra explicar por qué pasa esto ni encajarlo en su modelo. Y también se preguntan cómo imperios prósperos como el inca o el azteca, más ricos que las tribus indias de Norteamérica, pasaron a ser más pobres 500 años después. La explicación es que EE.UU. adoptó con entusiasmo las nuevas tecnologías, educación y ferrocarril, todo lo contrario que Sudamérica. Es lo que sería una especie de "suerte inversa" o "revés de la fortuna" que sugieren que fue creada por las instituciones que impusieron los colonos europeos.

Los autores concluyen que "la desigualdad del mundo es, en gran medida, el resultado del reparto y la adopción desiguales de la tecnología, y la tesis de Diamond no incluye argumentos sobre este asunto". Añaden que el argumento de Diamond que trata de la desigualdad continental no permite explicar la variación en los continentes, parte esencial de la desigualdad del mundo moderno. Por ejemplo, no explica por qué la revolución industrial no surgió en Moldavia o por qué India y China, con grandes riquezas agrícolas y ganaderas, tienen tantos pobres. Comparando un mapa de frecuencia de especies de ganado y planta, la mayor concentración debería corresponder a Eurasia pero en este continente hay muchas desigualdades como Inglaterra comparada con Tayikistán. Y recuerdan que las tecnologías como el hierro fundido o las primeras ciudades, que surgieron en Turquía o Irak, situadas geograficamente en inmejorable lugar, no les dieron ventaja a estas zonas, sobre todo, cuando cayeron en manos del Imperio Otomano. Fue la expansión de este imperio y no la geografía lo que determinó que fuesen más pobres que otras zonas continentales. Y finalmente puntualizan que las diferencias geográficas no ayudan a explicar por qué China o Japón se estancan durante largos periodos de tiempo de su historia y luego inician un rápido proceso de crecimiento.


Capítulo 3

Los autores analizan el caso de las dos Coreas, dos países separados desde 1950. La del Norte, bajo un régimen comunista hermetico es pobre, sin formación ni iniciativa empresarial, y la del Sur, democrática desde los 90 y prooccidental, es rica porque fomenta las oportunidades y la inversión. Los autores dicen que garantizar el derecho a la propiedad privada es crucial porque quienes disfruten de ese derecho estarán dispuestos a invertir y aumentar la productividad.
Pero la cuestión es que la mayoría de los ciudadanos por no decir todos disfrute de ese derecho.
Pone el ejemplo de Barbados en 1680 cuando los terratenientes se repartían los cargos de juez y el resto eran  esclavos. Además hacen falta carreteras y servicios públicos. En América Latina existía propiedad privada pero la del indígena era poco segura. Por ello, el sistema legal no debe discriminar ni servir a instituciones extractivas que tienen como objetivo extraer rentas y riqueza de un subconjunto de la sociedad para beneficiar a un subconjunto distinto.

En cambio, las instituciones inclusivas crean mercados inclusivos que dan libertad y oportunidad de ejercer cualquier  profesión, y quienes tengan buenas ideas serán capaces de crear empresas, y allanan el camino para la innovación tecnológica y la educación, lo que provoca un desarrollo sostenido. De ahí el éxito de Thomas Edinson, Bill Gates o Steven Jobs que hicieron negocios porque los adolescentes tienen acceso a la escolarización que desean o pueden lograr. Otro ejemplo es la fábrica Samsung de Corea del Sur.

Frente a ello están las instituciones políticas absolutistas, o peor aún, los estados fallidos como Somalia, donde el estado (Max Weber: el Estado tiene el monopolio de la violencia legítima) es incapaz de imponer ley y orden ni es centralizado.
Los autores ponen el ejemplo de Mobutu en el Congo, donde lo montó todo para su servicio y riqueza porque sí hubiese hecho unas instituciones inclusivas habría tenido que redistribuir su riqueza. No sólo los poderosos se oponen a la tecnología sino que lo hacen también los gremios que bloquearon muchos avances. En general, dicen, los grupos poderosos suelen oponer resistencia al poder económico y a los motores de prosperidad. Un ejemplo fue el rey del Congo, que tenía en el siglo XVII a 500 mosqueteros, sin dejar opción a los ciudadanos a ningún poder político. Tras la independencia en 1960 se reprodujeron las instituciones extractivas.

Capítulo 4

Los autores hacen referencia a la peste bubónica de 1346 (la Peste Negra) que entró de China por el Mar Negro y acabó con la mitad de la población afectada [nota del lector: otros cálculos hablan del 10%]. El orden feudal se vino abajo porque los señores se quedaron sin siervos. Ante la escasez de mano de obra, los trabajadores lograron que se suprimiesen multas, trabajos obligatorios y otros abusos. Los intentos de imponer un abusivo Estatuto de Trabajadores fracasó en Inglaterra. Pero en otros sitios, sobre todo en Europa del Este, los señores se adueñaron de más tierra y las ciudades perdieron libertades, Europa del Este exportó más cereal pero mediante trabajos forzados. Finamente en Inglaterra la revolución gloriosa aportó más libertades en 1688 y limitó el poder absoluto. Después empezó la revolución industrial.

Los autores comparan la evolución de tres monarquías absolutistas como la de Felipe II de España, Isabel I de Inglaterra y Enrique III de Francia. Los tres luchaban contra asambleas de ciudadanos como las Cortes, el Parlamento y los Estados Generales. Hubo pequeñas diferencias por el monopolio del comercio con América, ya que en Inglaterra corrió a cargo de comerciantes, que se hicieron más ricos y pudieron oponerse al absolutismo. Estas pequeñas mejoras alimentaron un círculo virtuoso mientras que en Francia y España cayeron en un círculo vicioso. Pero aún así la situación fue mejor que en Europa Central y del Este, lastrada por la servidumbre.

En sólo tres siglos desde la Peste Negra se había producido un proceso de divergencia 
Recuerdan que la derrota de la Armada Invencible en 1588 abrió el comercio del Atlántico a los ingleses y generó  el avance de Inglaterra y su economía de mercado que extendieron los colonos por América del Norte mientras el Sur siguió bajo un modelo extractivo y de gran desigualdad. Todavía fue más grave en Africa donde imperó el absolutismo y el esclavismo con la excepción de Botsuana. China y la India con sus castas también quedaron rezagadas. En cambio en Japón triunfó la Revolución Meiji que erradicó el orden feudal y se disparó el crecimiento. En Oriente Próximo, el imperio otomano impuso un régimen colonial.

Los autores dicen que la teoría institucional explica mejor que las basadas en geografía, la ignorancia o la cultura las  diferencias económicas.

Lo que ambos autores quieren establecer es:
1)  ¿Cómo aparecieron las instituciones inclusivas?
2) ¿cómo persistieron y continuó el círculo virtuoso?
3) ¿cuantos gobiernos absolutistas y extractivos rechazaron la nueva tecnología de la revolución industrial?
4) ¿Cómo acabaron los europeos con la posibilidad de crecimiento económico en partes conquistadas?
5) ¿Cómo el círculo vicioso y la ley de hierro de la oligarquía mantuvieron las instituciones extractivas y donde no se extendió la revolución industrial siguió pobre?
6) ¿por qué las tecnologías de la revolución industrial no se han implantado en lugares con un mínimo de  centralización del Estado?

Dicen que las áreas que transformaron sus instituciones en una dirección más inclusiva, como Francia o Japon, o impidieron el establecimiento de instituciones extractivas, como Estados Unidos o Austria, fueron más receptivos a la extensión de la revolución industrial y se adelantaron a los demás.

Capítulo 5

Hacen un repaso de la evolución Económica de la Unión Soviética en tiempos de Stalin y de los planes quinquenales del Gosplan, que tomó la producción agrícola tras expropiar la tierra y colectivizar las granjas con el fin de alimentar a los trabajadores de la industria y la construcción de fábricas. Pero en el rural la producción cayó en picado. Hubo 6 millones de muertos por hambre. A pesar de ser un método menos eficiente que el libre mercado, hubo crecimiento porque la elite del PC volcó todos sus recursos hacia la industria, que estaba muy atrasada. Se llegó a decir que la economía planificada era altruista porque daba pleno empleo, estabilidad de precios o motivacion altruista. Hasta Samuelson predijo que en los 80, la URSS superaría a USA. Fue un desarrollo rápido pero no sostenido y en los 70 el modelo se agotó.

Importante: según los autores, el colapso de la URSS se debe a que las instituciones extractivas como el Partido Comunista no pueden generar un cambio tecnológico sostenido por falta de incentivos económicos y la resistencia por parte de las elites. Había problemas para resignar recursos eficientemente y para tomar decisiones ( si fallaba, mal asunto).
Como no había incentivos introdujeron los objetivos y primas pero los resultados eran ineficientes. Incluso fijaron delitos contra los holgazanes.

Luego, los autores examinan el caso del Congo y el Kasai y los leles y bushongs, separados por un río. Unos eran pobres y luchaban entre sí mientras que los otros eran ricos y tenían avanzadas tecnologías porque tenían a un rey centralizado, extractivo y absolutista para recaudar impuestos pero trajo algo de prosperidad.
El problema de este crecimiento, al igual que la URSS, es que, según estos autores, no hay destrucción creativa (una idea de Schumpeter).

Luego repasan la creación tras el Largo Verano (15.000 AC) de sociedades agrícolas como los natufienses en el Eufrates, Abu Hureyra y el monte Carmelo . Creen que las elites llevaron a hacer sedentaria a la población y luego emprender la agricultura. (Por ello creen que Jared Diamond empezó la casa por el tejado porque, en realidad, los cambios institucionales empezaron primero y como una reorganización para aprovechar la mayor disponibilidad de animales y plantas y solo luego vino la agricultura y la religión ).

La expansión de la agricultura también se extendió a  las ciudades mayas, como Copan,  dirigidas por sus reyes y su aristocracia. En el año 779, Copan tenía más habitantes que París. Pero desde el año 300 no hubo cambios y los reyes y nobles se dedicaron a cobrar impuestos que crearon gran desigualdad hasta que en 810 lucharon entre ellos por derrocar al jefe y  hacerse con el control y los beneficios. El sistema desapareció porque no era estable.
Creen que en China pasará lo mismo.

Capítulo 6

Aquí habla de la decadencia de Venecia, entre los años 1050 y 1350, porque cuando la república veneciana gobernada por el Dux y una Asamblea General ofrecía incentivos a los jóvenes para prosperar a través de la institución de la commenda se generó una gran economía pero unas generaciones después los miembros del Gran Consejo, una vez que estuvo controlado por varias familias, bloquearon los accesos a los nuevos mercaderes, por lo que en 1297 eliminaron los incentivos al crecimiento a través de la Serrata (los nuevos nombramientos debían de ser aprobados por el Consejo de los Cuarenta mientras que los actuales no necesitaban confirmación ). El Gran Consejo se convirtió en una aristocracia hereditaria en 1315 con el Libro d'Oro. Luego metieron una Serrata económica y la prohibición de los contratos de commenda. Además, el Estado veneciano nacionalizó el comercio con galeras y cobró más impuestos. El comercio a larga distancia fue monopolizado por la elite. Y decayó.

Lo mismo paso con el Imperio Romano que alcanzo su expansión tras las luchas de los Graco por pedir mayor representación de los plebeyos y sus leyes. aunque también excluían a los esclavos. En los pecios marinos se ve la riqueza generada y hay pruebas de la actividad y contaminación romana en el hielo de Groelandia hasta el siglo I. Pero era una economía extractiva dominada por las élite del Senado (grandes terratenientes y aristócratas) en un sitio con un reparto desigual de las tierras. Todo esto fue derrocado por Julio César y el Imperio Romano, lo que eliminó las instituciones parcialmente inclusivas (como la asamblea plebeya cuyos poderes pasaron al Senado y el ej). La pelea de las élites por controlar el poder extractivo conllevó el colapso de Roma por guerras civiles continuas. Los derechos de propiedad para el ciudadano común fue menos seguros. Ningún emperador quiso poner instituciones más inclusivas. Aumento el número de personas a ser ciudadanos pero con menores derechos que antes. Y la tecnología se estancó. Los emperadores no incentivaban o descartaban avances que eliminasen mano de obra.

Vindolanda, la antigua Escocia, era pobre en tiempos romanos pero con los siglos fue muy desarrollada porque, tras la caída de Roma, siguió un camino divergente respecto a otras provincias como Aksum (Etiopía) donde quedaron mejor asentadas las estructuras feudales.
Pero la herencia de la república romana pervivió hasta la Peste Negra y sus instituciones inclusivas fueron rápidamente adoptadas por ciudadanos libres.

Capítulo 7

En la Inglaterra isabelina también se rechazaron las innovaciones técnicas como una máquina de tejer de Lee para no arruinar a las hilanderas. Porque ello requería un proceso de destrucción creativa schumpenteriana  que obligarían a sustituir lo viejo por lo nuevo. Los políticos temían inestabilidad.
En este capítulo examinan la importancia de la firma de la Carta Magna por el rey Juan en 1215 para que el monarca estuviese obligado a consultar a los barones antes de aumentar los impuestos y la creación de un consejo de 25 barones para obligar al rey a cumplir. Aunque fue anulada, algunos la consideran un paso al pluralismo. La diferencia es que años después el parlamento incluyó a los mercaderes y agricultores ricos (gentry), no sólo a los nobles. Pero los Tudor crearon un estado centralizado y expropiaron las tierras a la Iglesia. Luego, los Estuardo quisieron ser absolutistas y no pudieron.

Capítulo 8

Habla sobre distintos países que obstaculizaron el desarrollo como la prohibición de la imprenta en el Imperio Otomano, el refuerzo del absolutismo en España la llevó al declive pues no había derechos de propiedad seguros y el colapso económico hacía que no hubiese incentivos para invertir. En el caso de Rusia y Austria-Hungría, con Francisco I,  los gobernantes bloquearon activamente cualquier intento de introducir tecnologías. Y en China, en 1500, la dinastía Ching impidió la navegación a distancia justo cuando los europeos se expandían por América y Asia.


Lo mismo pasó con el absolutismo del Preste Juan de Etiopía que tenía inseguridad en los derechos de propiedad porque el emperador arrebataba las tierras cada dos o tres años y cuya institución era el gult o servilismo feudal. En el siglo XIX, Etiopía logró seguir independiente y Melenik derrotó a Italia en la batalla de Adua en 1896. Ras Tafari cayó en 1935 pero volvió al trono en 1941. Siguió en plan absolutista hasta 1978 y su país se convirtió en el más pobre del mundo sin luz y con agricultura de subsistencia.

El caso de Somalia es peor porque ha estado dominado por seis clanes familiares estructurados por grupos de pago de la diya (riqueza de sangre) y con obligaciones legisladas por la ley heer. El poder político es tan disperso que casi es pluralista pero carece de la autoridad de un Estado centralizado que imponga orden y garantice la propiedad.

Capítulo 9

En este capítulo habla del genocidio perpetrado por los holandeses en las islas de las especias en el siglo XVII, en las Molucas, que producían clavo, mafia y nuez moscada.
Los portugueses conquistaron Melaka en 1511 pero fracasaron al controlar el monopolio de especias. Pero luego la Compañía Holandesa de las Indias empezó a firmar contratos de exclusividad en Ambom y prohibieron cultivar a los demás. Se apoderaron de los sistemas de tributos y trabajos forzados para sacar más rendimiento.

En las islas de Banda, gobernadas por ciudades estado y asambleas de ciudadanos, fueron masacrados por los holandeses de Coen para quedarse el monopolio de macis y nuez moscada. Coen creó allí una sociedad de plantación. El resto de las islas cortaron sus árboles de pimienta. Tras la destrucción de su actividad comercial, la zona quedó condenada a la explotación y el subdesarrollo.

En África, hubo en la misma época tráfico de esclavos que tenía como destino primero la propia África y luego las plantaciones de azúcar del Caribe. Para surtir a los europeos de esclavos, hubo guerras y conflictos entre los propios africanos, e incluso había leyes para castigar con la esclavitud cualquier nimiedad. Tras la abolición en 1807, el tráfico de personas continuó, aunque empezó un comercio legítimo como aceite de palma y almendras. Para aumentar las plantaciones, los reyes congoleños y de Ghana (asante) obligaron a los habitantes a trabajar coaccionados.

En Sudáfrica luego se creó el apartheid y la economía dual que impedía a los habitantes nativos concentrarse en homelands o pueblos con tierras lo bastante pequeñas para ganarse la vida de forma independiente y les impidieron el acceso a la educación. De esta forma se abarató el precio de la mano de obra.

En todos los casos se produjo el mismo patrón de saqueo mediante instituciones extractivas. Los autores dicen que el desarrollo económico a veces se alimenta del subdesarrollo de los demás.

Capítulo 10

Hablan de la colonización de Australia por colonos que eran presidiarios y que lograron derechos políticos.

En la Revolución Francesa, la introducción de instituciones inclusivas no fue tan pacífica pero su exportación permitió luego crecer económicamente a países como Bélgica u Holanda y varios estados alemanes sometidos a Napoleón.

En Japón instauraron la revolución Meiji que occidentalizó el país y lo sacó del absolutismo y el feudalismo del shogun.

Los autores dicen que las raíces de la desigualdad social hay que buscarlas en los últimos siglos, cuando algunos países adoptaron instituciones inclusivas y se sumaron a la industrialización mediante una destrucción creativa mientras que otros quedaron estancados con regímenes absolutistas y monopolios comerciales.

Capítulo 11

Habla del círculo virtuoso. Pone como ejemplo la Ley Negra de 1722 contra los ladrones de ganado de los nobles. Algunos se salvaron porque en Inglaterra el sistema legal era más garantista que antes porque ya gozaba de un estado de derecho. Más tarde se consiguió el derecho de voto, acorde con la lógica del círculo virtuoso que evita abusos.

Otro ejemplo es la destrucción de los trust en Estados Unidos o la conservación de la independencia de los jueces del Tribunal Supremo pese a los intentos de Roosevelt de meter a gente afin a su ideología.

En cambio, los autores dicen que Perón en Argentina logró poner a jueces afines y esa costumbre continuó hasta Menem, que lo ratificó. Argentina cayó en un círculo vicioso, no virtuoso.


Capítulo 12

Los autores ponen como ejemplo lo que pasó en Sierra Leona, que se quedó sin tren por miedo del dictador a rebeliones.

Lo mismo pasó en el sur de Estados Unidos, donde pervivieron la marginación de la esclavitud un siglo después de ser abolida. Eso ocurrió porque las elites continuaron a salvo tras la guerra.
También pasó lo mismo en Guatemala, donde los terratenientes obligaron a hacer trabajos forzados para explotar las plantaciones de café.
Lo mismo paso en Etiopía.

Son ejemplos de lo Michels denomino la ley de hierro de la jerarquía. También los llama retroalimentacion negativa y círculos viciosos.

Capítulo 13

Hacen mención al gobierno de Mugabe en Zimbabue y a su "suerte" para ganar la lotería nacional.
También hablan de Stevens en Sierra Leona que empobreció el país y su sucesor Momoh aún fue más explotador.

También mencionan  a Colombia porque a pesar de sus elecciones democráticas no tienen instituciones inclusivas. Y hablan de Argentina y el corralito.

No olvidan a Corea del Norte y su absolutismo. O de Uzbekistan de Karimov y el negocio del algodón hasta el punto de que también los niños trabajan.
Sin embargo también ha habido iniciativas privatizadoras en Egipto.

Capítulo 14

Hablan sobre como romper los moldes.
Mencionan el éxito de Botsuana, que se convirtió en más igualitario que el resto de la región porque en el siglo XIX tres jefes viajaron a Inglaterra para pedir protección a la reina Victoria de Inglaterra. Los ingleses solo pidieron instalar una vía de tren y gracias a este acuerdo los nativos pudieron salvaguardar las minas de diamantes cuya producción repercutió en todo el pueblo. Ponen como ejemplo que un comerciante de Botsuana contactó con la estación de tren de Sudafrica, todavía con el apartheid, para pedir presupuesto para enviar una mercancía y resulta que le cobraban cuatro veces más que un blanco por el hecho de ser negro, lo que desincentivaba cualquier iniciativa empresarial de los indígenas.

También recuerdan la lucha por las libertades civiles en EE.UU., en los años 60, como la secretaria Rosa Parks que se negó a levantarse de un asiento reservado para blancos y tras ser denunciada hubo un boicot de los pasajeros afroamericanos contra la empresa de autobuses de Alabama. O la del estudiante universitario negro que fue el primero en matricularse en una universidad del Sur. Lo hizo escoltado por 300 policías hasta que se graduó.

 Otro ejemplo fue la reforma en China en los últimos tiempos de Mao y como Deng Xiao Ping logró reformar el Estado desde dentro para abrir la economía.


Capítulo 15

Se centra en cómo acometió China sus reformas para crecer y rechaza los diseños del FMI que introduce con calzador el consenso de Washington, privatización o medidas anticorrupción pero que los gobernantes de los países rescatados solo aplican de fachada. Menciona el ejemplo de la independencia del Banco Central de Zimbabue, aunque el propio director sabía que no podía ir contra los dictados de su presidente.

Dicen que la ayuda exterior a los países pobres han fracasado porque en ellos no hay una democracia real sino que funcionan como regímenes absolutistas. Deberían darse si cumplen condiciones para liberalizar mercados .

Menciona el éxito de Brasil para democratizarse tras la actividad sindical de Lula da Silva, que permitió una mayor liberalización del mercado.


(Fin del resumen)

Comentarios del lector: libro ameno. Su teoría se entronca dentro de libertad de mercado y quizás necesite estudiar más los ejemplos para confirmar que realmente han sido esas las causas de la pobreza y no otras.

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CRÍTICAS DE OTROS AUTORES A "¿POR QUÉ FRACASAN LOS PAÍSES?"



Críticas a Daron Acemoglu y James A. Robinson y "¿Por qué fracasan los países?"  en el libro "Una herencia incómoda", de Nicholas Wade (2015).

El autor Nicholas Wade, en "Una herencia incómoda" critica al economista Acemoglu y al científico político Robinson. Estos concuerdan con Francis Fukuyama al considerar que las instituciones son fundamentales para comprender cómo funcionan las sociedades humanas. Y llegan a esta conclusión por una ruta independiente. Fukuyama identifica el papel de las instituciones en gran medida mediante patrones históricos: Acemoglu y Robinson ponen énfasis en el análisis político y económico. Aseguran que la mayor parte de la desigualdad entre los países del mundo ha surgido desde la Revolución Industrial, antes de cuya época el nivel de vida era casi uniforme, salvo para el exclusivo club de la élite que dirigía cada país. Según ellos, una lista de los 30 países más ricos del mundo incluiría ahora la Gran Bretaña y los países que iniciaron la Revolución industrial. Si nos remontásemos un siglo atrás, la lista sería parecida, salvo Singapur y Corea, nuevos miembros del club. Su tesis es que hay instituciones malas e instituciones buenas o, como ellos las denominan, extractivas e inclusivas. En las primeras, una pequeña élite extorsiona a sus súbditos y se opone al cambio tecnológico porque desorganiza el orden político y económico. Mediante su avaricia, la élite empobrece a todos los demás e impide el progreso, por lo que caen en un círculo vicioso. En cambio, las instituciones buenas permiten el imperio de la ley y los derechos de propiedad compensan el esfuerzo. No hay sector bastante poderoso para bloquear el cambio económico. Un círculo virtuoso entre política y economía mantiene una prosperidad creciente. Al comparar Inglaterra y Etiopía, vemos que Inglaterra es un país parlamentario desde 1688 que se hizo rico y que Etiopía fue absolutista durante varios siglos más y siguió pobre. Admiten que los países absolutistas pueden generar riqueza temporalmente transfiriendo mano de obra de la agricultura a la industria (URSS, China). Si las instituciones inclusivas son la única cosa que importa a la hora de conseguir la prosperidad, de ahí se sigue que la ayuda exterior es inútil a menos que empiece con la reforma institucional, por lo que son necesarias para romper el ciclo de la pobreza.

Para Wade la tesis de Acemoglu y Robinson parece "razonablemente satisfactoria" pero los autores tienen gran dificultad a la hora de explicar cómo surgen las instituciones buenas o, cómo pueden establecerse en un país que no las tiene. "La respuesta honesta, desde luego, es que no hay una fórmula para construir dichas instituciones". Wade replica que no tienen ninguna fórmula que ofrecer porque creen que las instituciones buenas han surgido por casualidad, como rizos aleatorios en las mareas inexplicables de la historia. Argumentan que las instituciones cambian por la "deriva institucional", como si fuese un proceso aleatorio genético o por coyunturas críticas. Pero Wave replica: "¿La suerte es una explicación? ¿Y no la divina providencia o algún signo del Zodíaco? Los autores se ven impelidos a alcanzar estas explicaciones nada satisfactorias porque han descartado la posibilidad obvia de que las variaciones en el comportamiento humano sean la causa de las buenas o malas instituciones. Así se ven obligados a dar de nuevo explicaciones que no lo son, como la suerte o la senda contingente de la historia".

Wade añade que la riqueza de las sociedades humanas no ha seguido alguna senda aleatoria a lo largo del último milenio, sino que más bien, como Acemoglu y Robinson observan, una parte del mundo se ha hecho, de manera uniforme y constante, cada vez más rica a lo largo de los últimos 300 años. Esto no es un accidente, ni suerte, y disponemos de una explicación razonable en términos de la evolución humana", dice Wade. La explicación es que ha habido un cambio evolutivo en el comportamiento social humano que ha facilitado la nueva estructura social, postribal, sobre la que se basan las sociedades e instituciones favorables. Y añade que "los países pobres son los que no se han librado totalmente del tribalismo y del trabajo bajo instituciones extractivas que reflejam su limitado radio de confianza. Añade que, al igual que la invasión de los agricultores de tierras de cazadores-recolectores hace 10.000 años, "ahora nos encontramos en un nuevo proceso de transición en el que las poblaciones han salido ya de las fuerzas modeladoras de la agricultura malthusiana y otras se encuentran en el ajetreo del proceso mesoindustrial".




miércoles, 29 de agosto de 2018

"La riqueza y la pobreza de las naciones", de David S. Landes (1998)

Resumen del libro "La riqueza y la pobreza de las naciones", de David S. Landes (1998)

Resumen original y actualizado del libro:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2018/05/la-riqueza-y-la-pobreza-de-las-naciones.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación, licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, Historia de la Economía, crecimiento económico, riqueza, pobreza

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Título: "La riqueza y la pobreza de las naciones"

Subtítulo: "Por qué algunas son tan ricas y otras son tan pobres"

Título en inglés: "The wealth and poverty of nations" (Why Some Are So Rich and Some So Poor)

Autor:  David S. Landes

Fecha de publicación en inglés: 1998

Editorial en español: Editorial Crítica, Barcelona,  en rústica 2000

Número de páginas: 604

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Biografía del autor David S. Landes (fallecido en 2013)

David S. Landes, profesor emérito de historia y economía de la Universidad de Harvard y autor de dos obras clásicas como The unbound Prometheus (Progreso tecnológico y revolución industrial) y Revolution in Time. A "La riqueza y la pobreza de las naciones" se le considera su obra cumbre.
Landes falleció en el 2013.

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En la contraportada, el libro es alabado por Hobsbawm, Galbraith, Dahrendorf, Porter y Estefanía.

Texto de la solapa

"La riqueza y la pobreza de las naciones está considera como la obra cumbre de David S. Landes. Nos ofrece una gran investigación histórica destinada a estudiar uno de los mayores problemas que se hayan planteado hasta hoy las ciencias de la sociedad: ¿por qué unas naciones son tan ricas y otras tan pobres?

Landes nos lleva a explorar con él el curso entero de la historia, de uno a otro lado del mundo, en un recorrido lleno de anécdotas y de hechos sorprendentes, que revelan su asombrosa erudición, pero que no sirven solamente para entretenernos con su amenidad, sino que se integran en un penetrante análisis de las historias de los vencedores y de los perdedores, y en el esclarecimiento de las complejas causas que explican la diversa suerte de las naciones actuales.

El libro ha recibido grandes elogios de figuras de tanta categoría como los premios Nóbel de Economía, Douglas North y Robert Solow, quien lo ha definido como "un cuadro magistral de los grandes éxitos y fracasos económicos en la historia del mundo", de Eric Hobsbawm o de John Kenneth Galbraith, que lo considera "sencillamente maravilloso". Y ha alcanzado, además, otro reconocimiento que está por encima de toda sospecha: el que implica haberse mantenido largo tiempo en las listas de best-sellers del New York Times, lo que prueba la capacidad para llegar al gran público y para cautivarlo.

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ÍNDICE

Capítulo I. Las desigualdades de la naturaleza

Capítulo II. Respuestas a los condicionamientos geográficos: Europa y China

Capítulo III: La excepción diferente: una senda diferente

Capítulo IV: Invención de la invención

Capítulo V: La gran apertura

Capítulo VI: ¡Al Este!

Capítulo VII: De los descubrimientos al imperio.

Capítulo VIII: Islas agridulces

Capítulo IX: El imperio en el este

Capítulo X: Por amor al lucro

Capítulo XI: Golconda

Capítulo XII: Vencedores y perdedores: balance del imperio

Capítulo XIII: Naturaleza de la Revolución Industrial

Capítulo XIV: ¿Por qué Europa? ¿Por qué entonces?

Capítulo XV: Gran Bretaña y los demás

Capítulo XVI: A la caza de Albión

Capítulo XVII: No se hace dinero sin dinero

Capítulo XVIII: El saber es oro

Capítulo XIX: Confines

Capítulo XX: El estilo sudamericano

Capítulo XXI: El imperio celeste: estancamiento y retroceso

Capítulo XXII: Japón: los últimos serán los primeros

Capítulo XXIII: La restauración Meiji

Capítulo XXIV: ¿Comete la historia errores?

Capítulo XXV: El imperio y lo que vino después

Capítulo XXVI: Pérdidas de hegemonía

Capítulo XXVII: Vencedores y...

Capítulo XXVIII: Vencidos

Capítulo XXIX: ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Adónde vamos?

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RESUMEN

Comentarios iniciales: El libro fue un clásico de la Historia de la Economía pero pasados 20 años se notan algunos fallos técnicos que no pasan una crítica de teoría económica actual. No profundiza en las razones de los problemas económicos (desde el punto de vista técnico) que causaron la ruina de muchos imperios (ibéricos, holandés, chino, inglés) que menciona en el libro. Hoy en día los libros que abordan la pobreza o el crecimiento económico  profundizan sobre los flujos de dinero e inversión y capital, la inflación, etc..., prestan mayor atención a estas cuestiones técnicas. Siendo el crecimiento económico el objeto del libro, apenas menciona la teoría Schumpeteriana o no trabaja más en la de Solow. La cuestión tiene importancia porque en los últimos años se están publicando libros de Civilización Universal ("Homo Sapiens", etc...) que ahondan en las líneas generales del crecimiento económico.

En el caso de la caída del imperio español o portugués y su atraso tecnológico, el autor explica la debacle (que duró tres o cuatro siglos) mediante cuestiones como la brutalidad de sus gentes, el oscurantismo de la Inquisición, la falta de innovación o directamente la petulancia o arrogancia de los gobernadores y la pereza, ignorancia y la vagancia de los españoles y portugueses mientras que sus rivales ingleses y holandeses, y sus sucesores norteamericanos, eran muy listos y adictos al trabajo. Aunque con su mordaz estilo, el autor da palos a todos y no se calla las verdades, tiene especial inquina con Europa del Sur, a la que acusa de vaga y maleante. Es especialmente sintomático el episodio colombino en el que los españoles, aventureros ignorantes y asesinos sádicos, exterminaron y torturaron a la población de pobres indígenas inocentes y desarmados del Caribe aunque los franceses, un siglo después, tenían que enfrentarse en las mismas islas a peligrosos salvajes armados con flechas venenosas. En cambio, sobre las batallas entre indios y la Caballería en el siglo XIX explica que los nativos "no supieron aceptar el progreso" y se creían que toda la tierra de ellos. Y sobre los británicos en la India, dice que los colonizadores dejaron grandes obras de ingeniería y trenes, algo que los antiguos señores feudales y déspotas nunca habrían hecho ya que se dedicaban a exprimir a la población.

Se echa de menos que hubiese analizado de dónde procedía la financiación del Imperio, las razones de las quiebras, los efectos del oro en la inflación y haber comprobado si realmente la ciencia hispana no estaba tan rezagada y estaba pisando los talones a las grandes potencias del siglo XVIII. En el caso de Turquía, se resolvió de un plumazo, también sin seguir la pista de sus flujos económicos, aunque sí los políticos.

Líneas generales del libro: La tesis central del libro es que una atmósfera que favorece el trabajo, el emprendimiento y el libre comercio es muy buena para hacer negocios (muy en la línea weberiana del protestantismo) mientras que las trabas burocráticas y la política despótica asfixian el crecimiento.

El autor también incide en la ventaja comparativa (el término ricardiano por el que Portugal se especializaba en producir vino de Oporto e Inglaterra en venderle manufacturas). De sus páginas se desprende que la ventaja comparativa ha sumido a muchos países, incluido Portugal, en la agricultura (porque eran más competitivos), lo que postró a dicho país en la pobreza, y los convirtió en clientes de los países industriales, más ricos. Sin embargo, al final del libro, el autor recuerda que naciones como Argelia apostaron por la industrialización pesada (en lo que no eran duchos) y olvidaron los beneficios de la ventaja comparativa, que los teóricos socialistas consideraban "burguesa".

El libro arranca con un estudio de las cuestiones geográficas y climáticas del mundo para averiguar si ello influye en la pobreza y la riqueza de los países. Concluye que sí es un factor determinante. Pone varios ejemplos: Europa tiene tierras fértiles en las que cultivar grandes cosechas y África, en la zona cálida y tropical, cuenta con muchos desiertos o zonas infestadas de mosquitos que impiden el desarrollo. América del Norte dispone de grandes llanuras en las que cultivar grandes extensiones de cereales a gran escala mientras que Sudamérica está jalonada de montañas, selvas o ríos impenetrables como el Amazonas, donde apenas se puede cultivar de forma extensiva.

Respecto a la cultura, el autor se basa en la obra del sociólogo Max Weber sobre la religión calvinista y la adición al trabajo de los países protestantes. Tras discutir varias ideas del libro, el autor, a lo largo de los capítulos, viene a concluir que la adición al trabajo está detrás de la creación de riqueza, casualmente más presente en los países calvinistas como Inglaterra y Holanda.  Califica a los países católicos y a sus gobernantes de "perezosos" e "indolentes" mientras que Europa del Norte o incluso Japón son países cuyos ciudadanos viven para el trabajo y que ven justo ganar mucho dinero. Además, en estos países de moral trabajadora se permite que circulen ideas para mejorar la calidad de los productos e innovar, lo que supone un motor para el avance y el crecimiento económico. Hay cierto afán de innovación y obsesión por lo nuevo frente a lo antiguo.

Respecto a los países, el autor explica que China lideró el crecimiento económico hasta el siglo XII, cuando se quedó estancada. En aquel momento, incluso tenía altos hornos para fundir el acero que funcionaban con carbón. Eso en plena Edad Media. Además, China inventó la pólvora, la imprenta o la brújula pero no supo explotar todo el potencial: no hizo potentes cañones, ni difundió grandes libros que hiciesen circular el conocimiento, ni tampoco exploró los mares salvo una expedición en África que quedó en nada por el aislacionismo del país. A partir del siglo XV, empezó el atraso de China. Los europeos, siempre batallando y compitiendo entre sí, supieron darle uso a la pólvoca. Además, la imprenta difundió el conocimiento y la brújula les hizo dueños de los mares. A todo ello se sumaron dos inventos genuinamente europeos: el reloj y las gafas. Estos nuevos instrumentos exigían un alto grado de precisión y no todos los países lo podían conseguir. También mejoró la precisión de las armas de fuego, decisivo a la hora de combatir contra gigantes como la Rusia zarista, que carecía de armas de repetición en Crimea.

En cuanto al gran salto de la Edad Media, el autor dice que en Europa las ciudades competían entre sí y eran grandes lugares donde difundir ideas. Algunos países eliminaron los gremios de forma temprana, mientras que en otros países estas asociaciones de artesanos impedían que la gente tuviese estímulos para ganar más dinero. Dice que mientras China se convirtió en un Estado burocrático donde las ideas luminosas se apagaban tras la muerte del maestro y quedaban relegadas al olvido hasta que otra generación las recuperaba como tradición, en Europa una idea innovadora era inmediatamente mejoradas por otros y hacía un efecto se suma acumulativa de conocimientos. Así se pudo perfeccionar el armamento y hacerlo eficaz mientras que en China las armas de fuego eran bastante ineficaces y peligrosas para el propio usuario.

Después, estudia el imperio español en América. Compara el descubrimiento con un genocidio porque, ya fuese por la espada o las enfermedades, los codiciosos, ignorantes y degenerados conquistadores vaciaron el Caribe de indígenas indefensos. Sostiene que todas las naciones tienen cosas que esconder (pues Inglaterra también asesinó a indios) pero que los españoles fueron especialmente sádicos pues competían en idear horribles tormentos para los indígenas. Niega que la "leyenda negra" sea mentira. Como otros autores, concluye que España se quedó atrasada a partir del siglo XVII. En 1640, ya era una potencia derrotada por Europa del Norte, adelantada en la técnica y la ciencia. Lo mismo para Portugal. Atribuye la debacle a la Inquisición, que impidió a los científicos estar al día de las nuevas experiencias y aparatos técnicos. Si quería algún instrumento, debía comprarlo a los países ricos del Norte.

Sobre los portugueses dice que entraron en Asia gracias a los cañones de sus barcos. Tenían instrucciones de "separarse y hundir a cañonazos" a cualquiera que les molestase en el Índico. Tomaron bases en África, la India e Indonesia, pero fueron desalojados por los holandeses. En todo caso, los demás europeos procuraban no molestar a los lusos. El autor se pregunta cómo una nación tan pequeña dominó medio mundo. Lo mismo le preguntó un señor feudal japonés al timonel de un galeón español y este le contestó: "En cada país, los misioneros convierten al cristianismo a los sùbditos y luego estos les apoyan para dominar el país". Asustado el japonés, prohibió el cristianismo.

Sobre el imperio holandés, este fue el dueño de los mares durante un siglo y se afincó en Indonesia, donde se dedicó a cultivar especias. El autor dice que, con la Revolución Gloriosa de 1688, un Orange holandés llegó al trono y las inversiones de Inglaterra y Holanda se fusionaron y entrelazaron. El heredero de Holanda fue Inglaterra, que fue tomando posiciones en la India mediante intrigas palaciegas hasta que el subcontinente quedó bajo su control político y militar. El Reino Unido entendió que el negocio estaba en las plantaciones de algodón e instó a estos cultivos en las colonias americanas y en la India.

Sobre la industrialización, en el siglo XIX los países europeos iniciaron una carrera para no quedarse rezagados respecto a Inglaterra. Enviaban alumnos y espías, contrataban artesanos, poco a poco Francia, Alemania, Suiza, Holanda y Bélgica empezaron a destacar quedando el resto más rezagados. Finalmente, se sumó Japón, que a través de la revolución Meiji, se sumió en un frenesí industrializador y comercial de efectos textiles pero también en una espiral nacionalista. El autor alaba la laboriosidad de los japoneses. Cuenta la historia de una tejedora huérfana casada por conveniencia (porque el marido quería eludir la mili) que hilaba día y noche bajo las órdenes de su suegra. Su marido estuvo en Corea de aduanero durante 24 años y volvió con una concubina y maltrató a la esposa y la echó de su propia casa. La mujer, que había trabajado sin parar durante esos años para reformar la vivienda, se enfadó mucho y prendió fuego a la casa y pasó 10 años en prisión, donde contó su drama a otro preso. Al final, los tejidos japoneses inundaron el mercado. El autor dice que las colonias donde estuvieron los japoneses (Corea y Taiwan) destacan hoy por ser algunos de los países más prósperos del mundo.

Respecto a Latinoamérica, la independencia sumió en el caos a muchos países. Uno de los países que logró posicionarse internacionalmente en el siglo XIX fue Argentina, que avanzó hacia la Pampa pero las tierras subastadas era muy áridas y se concentraron en pocas manos. Tras sus triunfos como exportador de carne, perdió fuelle y entró en decadencia al no poder industrializarse. Muchos otros países fracasaron al intentar poner en marcha su industria, que no era competitiva. Aunque sus productos fuesen más baratos, su calidad era muy mala.

Otro imperio analizado es el ruso. Ya de por sí, iba con atraso a causa de los sectores agrícolas con siervos. En cuanto al turco, se convirtió en cliente de los europeos, a los que compraba armas pero fue incapaz de desarrollar una industria y se dedicó al saqueo de sus vecinos con gobernantes secuestrados por sus cortesanos. Por su parte, un albañés llegó en el siglo XIX a gobernar Egipto e intentó montar fábricas de telares con el hilo de algodón egipcio pero no supieron manejarlas bien y estos negocios quebraron. Nuevamente, se impuso la ventaja competitiva, donde Egipto solo valía para exportar materias primas dejando la industrialización para Europa.

Respecto al auge de Inglaterra y Holanda, el autor no para en elogios ante el éxito de estos países por liderar el comercio internacional en Asia y la Revolución Industrial. Sin embargo, lamenta que el Reino Unido, que lideró la Revolución Industrial se hubiese quedado estancado en la industria del carbón a finales del siglo XIX, lo que supuso un grave retraso respecto a otras economías como la de Estados Unidos, que tomó la delantera al apostar por la cadena industrial y la electrificación a gran escala (caso de Henry Ford y el automóvil). En el sector químico, fue Alemania la que adelantó a todos al inventar el laboratorio moderno, debido a la importancia que dio a la educación.

En el caso de Inglaterra, impuso un libre comercio mundial porque le interesaba mientras que otros países como Japón (que fue obligado a eliminar los aranceles a productos europeos) o Estados Unidos se protegieron mediante todo tipo de trabas para impedir el acceso de productos extranjeros a su mercado.

Posteriormente, analiza el colonialismo en el siglo XIX y la descolonización en el XXI. Sugiere que los europeos hicieron carreteras y que cuando dejaron las colonias, las fábricas y viales quedaron abandonadas. Asegura que los nuevos países independientes empezaron a bajar su PIB tras unos años de crecimiento y bonanza por una mala gestión de los gobernantes, que apostaron por una industria pesada según las recomendaciones socialistas, a la vez que la población se duplicaba y generaba emigración (como el caso de la Argelia francesa).

Finalmente, el autor aborda cómo Estados Unidos, tras la Segunda Guerra Mundial se hizo con el comercio mundial pero se durmió en la "autocomplacencia" y la "autocondescedencia" y acabó superado por la industria de Japón, que impuso un trabajo en equipo, la colaboración de sus empleados para buscar la perfección y el modelo de "just-in-time" (el Toyotismo), inspirado en los supermercados americanos.

El libro termina en 1998. En general, la conclusión del autor es que aquellas economías liberalizadas y donde hay flujo de conocimientos y saberes, así como moral de trabajar duro, son las que alcanzan mayor riqueza mientras otras que son proteccionistas o ponen trabas a la libre circulación de ideas acaban arruinadas o atrasadas.

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CRÍTICAS DE OTROS AUTORES AL LIBRO DE LANDES


Críticas a David S. Landes y "La riqueza y la pobreza de las naciones" en el libro "Una herencia incómoda", de Nicholas Wade (2015)

El autor Nicholas Wade, en "Una herencia incómoda" critica a David S. Landes y su "La riqueza y la pobreza de las naciones". Señala que el historiador examina todos los factores posibles para explicar el auge de Occidente y el estancamiento de China, y llega a la conclusión de que, en esencia, la respuesta reside en la naturaleza de la gente. Landes atribuye el factor decisivo a la cultura, pero describe la cultura de tal manera que implícitamente se refiere a la raza. "Si hemos aprendido algo de la historia del desarrollo económico, es que la cultura supone toda la diferencia", escribe Landes. "Lo demuestra la empresa de las minorías expatriadas: los chinos en Asia Oriental y Sudoriental, los indios en África Oriental, los judíos y calvinistas en gran parte de Europa, y así sucesivamente. Pero la cultura, en el sentido de los valores internos y las actitudes que guían a una población, atemoriza a los estudiosos. Tiene un olor sulfúrico de raza y herencia, un aire de inmutabilidad", añade Landes. Y Wade le replica que Landes sugiere que la cultura de cada raza ha supuesto la diferencia en el desarrollo económico. El autor Wade concluye que las intensas presiones para la supervivencia ha obligado a europeos y chinos a adaptarse y añade que las instituciones que caracterizan a una sociedad son una mezcla de comportamientos determinados culturalmente e influidos genéticamente. Señala que el cambio cultural es muy rápido, como se demostró con Alemania y Japón, sociedades altamente militarizadas que, tras una brutal guerra, se convirtieron en países pacíficos, un cambio cultural demasiado rápido para ser genético. Landes cree que, además de la cultura, hay un componente genético que influye en el éxito, por ejemplo, de los chinos. Sospecha que el auge de China y el de Occidente son acontecimientos no solo de la historia sino también de la evolución humana.



lunes, 12 de febrero de 2018

"¿Por qué manda Occidente... por ahora?", de Ian Morris (2011)

Resumen: "¿Por qué manda Occidente... por ahora?", de Ian Morris (2011)

Resumen original y actualizado en:

http://evpitasociologia.blogspot.com/2015/01/por-que-manda-occidente-por-ahora-de.html

https://resumendelibrosdehistoria.blogspot.com/2017/12/resumen-por-que-manda-occidente.html

Autor del resumen y comentarios: E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho.

Sociología, Historia Universal, ciclos de la economía, Civilización

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Título: "¿Por qué manda Occidente... por ahora?"
Subtítulo: Las pautas del pasado y lo que revelan sobre nuestro futuro.

Título original: Why the West Rules... for Now?

Autor: Ian Morris

Fecha de publicación en inglés; Farrar Straus and Giroux, 2010.

Fecha de publicación en español:  Editorial Ático de los Libros / Colección Ático Historia,  2014

Premios: Premio PEN de No Ficción 2011 y ha sido finalista del prestigioso Premio Orwell, que se concede a los mejores ensayos publicados en inglés.

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Texto de la contraportada

"Una historia de la civilización como nunca antes se ha escrito

Occidente desencadenó en su revoluciòn industrial la impresionante energía del vapor y el carbón, y, al hacerlo, cambió el mundo para siempre. Fábricas, ferrocarriles y barcos de guerra provocaron que Occidente se hiciera con el poder en el siglo XIX y el desarrollo de los ordenadores y las armas nucleares en el siglo XX garantizaron la supremacía global. Ahora, al inicio del siglo XXI, a muchos preocupa que el ascenso económico de China e India signifique el fin del dominio de Occidente. Para saber por qué manda Occidente y si seguirá mandando en el futuro, debemos estudiar el pasado.

Ian Morris nos acompaña en un viaje apasionante que se remonta al inicio de la civilización humana y reconstruye el surgimiento y caída de estados e imperios en busca de pautas y reglas que nos ayuden a comprender qué sucederá en el futuro inmediato. Ayudándose de la geografía, la sociología, la biología y la historia militar, Morris consigue elaborar una asombrosa teoría que cambiará para siempre cómo comprendemos la historia del mundo".

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Biografía oficial del autor (hasta 2011)

Ian Morris es doctor en Historia por la Universidad de Cambridge. Ocupa la cátedra Jean y Rebecca Willard de Clásicos y es el profesor de Historia en la Universidad de Stanford. Ha publicado diez ensayos académicos y ha dirigido excavaciones en Grecia e Italia. Es miembro fundador y ha sido director durante dos mandatos del Centro de Arqueología de la Universidad de Stanford. Entre 2000 y 2007 dirigió las excavaciones realizadas por este centro en Monte Polizzo, Sicilia. Vive en las montañas de Santa Cruz, en California, 
¿Por qué manda Occidente... por ahora? le valió el premio Pen de No Ficción de 2011 y ha sido aclamado de forma unánime.

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ÍNDICE

Parte I

1, Antes de Oriente y Occidente

2. Occidente toma la delantera

3. La medida del pasado

Parte II

4. Oriente recupera terreno

5. Igualados

6. Decadencia y caída

7. La era de Oriente

8. Alcance global

9. Occidente recupera terreno

10. La era de Occidente

Parte III

11, Por qué manda Occidente

12. ,,,, por ahora

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Comentarios previos:

Ian Morris se encuadra dentro de la línea, iniciada por Jared Diamond, que sostiene que las grandes diferencias económicas a lo largo de la Historia Universal se deben a cuestiones geográficas. La mayoría de los autores de Sociología estarían en contra de la tesis geográfica porque parece más probable que se deba a factores legales, sociales, de propiedad o políticos (de nada sirve nadar en petróleo si el sistema politico y legal no dinamiza la economía).

Resumen:

Morris establece una cronología humana basada en los siguientes cambios en periodos cálidos y fríos: Hace 18.000 años hubo el último máximo glaciar, en 14.000 se llegó al máximo de frío, en el 12.700 hubo un glaciar tardío que duró hasta el 10.800 y de nuevo bajaron las temperaturas hasta los 10.000 AC. A partir de ahí se produce un calentamiento global que coincide con la expansión de la agricultura (el llamado Dryas reciente que va del 10.800 al 9.600 AC) y luego el clima se estabiliza durante otros 14.000 años (que es el tiempo que ha durado la Humanidad hasta ahora). Dice que hay una "latitud con suerte" que va desde España a Oriente Medio, Sanghay y Japón. El núcleo central de esa latitud sería Oriente Próximo, territorio sobre el que bascularán los grandes imperios antiguos.

La zona más favorecida serían los Flancos Montañosos (en las montañas de Siria) y desde ahí se habría difundido la genética y la agricultura a Europa y parte de Asia.

Respecto a la divergencia Oriente-Occidente, Morris construye varias tablas. Ambas zonas parten con la misma puntuación de 4 puntos en el año 14.000 AC pero en el 11.000, Occidente tiene 6 puntos y Oriente, 4, en el 5.000 AC, Occidente ya alcanzó los 8 y Oriente los 6. El siguiente pico está en el 2000 AC, cuando Occidente llega a los 25 puntos y decae mientras que Oriente sigue su ascenso hasta los 20 (año 1000 AC). Del 1000 AC al 100 AC hay un crecimiento paralelo hasta los 30 puntos.
Una ruptura importante es en el año 100 DC, porque Occidente entra en caída libre desde su techo de 45 puntos hasta los 35 mientras que Oriente sube a los 35 y cae a los 30. Practicamente, en el año 500 hay una convergencia. El desplome de Occidente sigue hasta el año 700 y luego empieza a recuperarse hasta los 30 puntos en el 1100. Mientras, Oriente ya ha llegado a los 41 puntos y, por primera vez, Oriente se pone por delante de Occidente (imperios Wei Occidental y Oriental, Imperio Liang, y luego Imperio Tang). A partir del año 1000, Occidente recupera los 35 puntos en 1300, cae a los 30 en 1400 y vuelve a subir a 35 en 1500. Mientras, Oriente inicia su declive en 1200 y llega a 35 puntos en 1400 para luego recuperarse hasta 1500. Occidente con diez puntos en paralelo sigue detrás.



Ian Morris usa estudios estadísticos para examinar cómo evolucionaron las economías de Occidente (Europa y Oriente Próximo) y Asia (China, India, estepas). En su libro, sostiene que Occidente se adelantó 14.000 años a Asia (que solía llevar 3 siglos de retraso) porque las condiciones geográficas y climáticas de Oriente Próximo eran mejores [nota del lector: como señalan Jare Diamond en Armas, gérmenes y acero] para cultivar trigo o domesticar ganado (había muchas más especies). De ahí que surgiesen los primeros imperios que construyeron las pirámides o los canales de riego. Pero a partir del primer milenio antes de Cristo se colapsaron Mesopotamia, Creta y Egipto y Asia empezó a acercarse a Europa hasta que casi se igualaron en tiempos del imperio romano y la dinastía Han (entre el siglo 3 antes de Cristo y el quinto después de Cristo). Mientras Europa se hundía en la Edad Media, Asia, a pesar de sus guerras y la pista, pudo crecer económicamente hasta el año 1.100. Una ciudad destacaba entre otras: Kaifeng. Pero esta ciudad cayó en 1127 a manos de los guerreros manchúes jurchen.
En esa época fue destacado la creación de dos imperios, el imperio Song al sur, cuya capital era Hangzhou, y jurchen en el norte de China, cuya capital era Kaifeng, ambos con minas de carbón.
 En aquella época, China contaba con una potente industria del carbón, altos hornos y se dirigía a una incipiente revolución industrial que no llegó a cuajar. Hacía siglos que imprimía libros, incluso con tipos móviles, y disponía de bombas de agua capaces de secar grandes campos y usaba pólvora en las batallas. Sin embargo, las invasiones mongolas, a partir de 1162, acabaron con el sueño de la industrialización china porque los guerreros esteparios devastaron gran parte de China y Oriente Próximo, desastre que permitió a Europa empezar a ganar pulso porque mientras el núcleo musulmán se hundió sobrevivieron ciudades como El Cairo, Venecia y Génova, que ocuparon el sitio vacío.  En 1279, la dinastía Song cayó en manos de los mongoles y se arruinó para siempre el sueño de una China industrial en el medievo, pues también le asolaron epidemias. China cayó bajo los 4 jinetes del Apocalipsis: migraciones, fracaso del estado, hambre y enfermedades. La visita de Marco Polo en 1290 supuso un antes y un después por el mero hecho de ser él y no un chino el que hiciese la visita a Europa.

En 1421, China dio un último impulso a su carrera hacia la modernidad al enviar una gran flota a Africa. Los portugueses, que se adentraron en el sur de África, apenas disponían de cuatro naves pero empezaron a tomar puertos en Asia a base de cañonazos. Aún así, Europa aún no era rival para una nación rica como China que, sin embargo, se cerró al extranjeros tras sus expediciones marinas. Ian Morris dice que los funcionarios chinos hicieron lo sensato y más razonable al suspender los caros viajes marítimos porque, geográficamente, América quedaba lejos y no había nada atractivo que adquirir ni manera de volver por el Pacífico mientras que Europa (Portugal y Castilla) lo tenían más fácil porque estaban situadas a medio camino del Nuevo Continente. Morris llama "idiota incompetente" a Cristóbal Colón por ser tan temerario de cruzar el Océano tras errar en sus cálculos sobre la extensión de la Tierra y pensar que había llegado a las costas de China. El mismo tratamiento da a Carlos V y Felipe II por meterse en una cadena de guerras para unir la Cristiandad y luchar a la vez contra los turcos, tarea que superaba la capacidad real del imperio de los Habsburgo. Si en aquel entonces, los Habsburgo no pudieron unir Europa, nadie lo podría hacer.

A pesar de ello, entre 1700 y 1773, Europa ya había superado al resto del mundo al poner en marcha la revolución industrial. En el año 1800, el adelanto ya era impresionante debido a la máquina de vapor. A partir de esa fecha, el desarrollo social de Occidente se dispara hasta alcanzar 900 puntos, algo inaudito si se tiene en cuenta que el Imperio Romano en su apogeo solo tenía 24 a 43 puntos, un techo que no pudo superar hasta 1700. Parte de este éxito se debe a un factor geográfico clave: Rusia y China cerraron las fronteras gracias a su potencia de fuego y cortaron la autopista de la estepa: los mongoles y otros nómadas dejaron de ser una amenaza y Europa y Asia ganaron en estabilidad.

Otro concepto que estudia es la "ventaja del aislamiento", que supone que tribus "salvajes" asumen las nuevas tecnologías de culturas superiores, las superan y las vencen. Entre los ejemplos que cita están los mongoles.

También explica que da igual si Oriente alcanzó a Occidente o si luego fue al revés, o si cayó el Imperio Romano y eso retrasó a Europa o que luego las invasiones mongolas hundiesen a China, porque lo importante es que todos esos inconvenientes y retrocesos supusieron un retraso de varios siglos pero no impidieron que  la historia avanzase en su dirección hacia la convergencia económica de ambos continentes.


El libro finaliza con una proyección del futuro. Ian Morris cree que pronto habrá una convergencia de Oriente y Occidente aunque en el fondo tampoco tiene mucho sentido en una sociedad global. También advierte que el mundo va a diverger hacia dos escenarios: el Crepúsculo y la Singularidad. El Crepúsculo sería un futuro devastado por las bombas atómicas en el que peligraría incluso la existencia misma de la humanidad. La Singularidad, por contra, es un futuro lleno de tantos avances tecnológicos que en el año 2103, el mundo tendrá 5.000 puntos de desarrollo social, casi seis veces más que ahora. Nadie sabe de dónde saldrá la energía para mantener tal consumo de energía que necesitarán los 10.000 millones de habitantes del planeta Tierra y que, además, estarían fusionados prácticamente con las máquinas.

lunes, 5 de febrero de 2018

"Cazadores, campesinos y carbón", de Ian Morris (2016)

Resumen del libro "Cazadores, campesinos y carbón", de Ian Morris (2016)

Resumen original y actualizado en:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2016/11/cazadores-campesinos-y-carbon-de-ian.html

https://resumendelibrosdehistoria.blogspot.com/2018/02/cazadores-campesinos-y-carbon-de-ian.html

Resumen por E.V.Pita, doctor en Comunicación, licenciado en Derecho y Sociología
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Título: "Cazadores, campesinos y carbón"

Subtítulo: "Una historia de los valores de las sociedades humanas"

Título en inglés: "Foragers, farmers and Fossil Fuels: How Human Values Evolve"

Edición en español: Ático de los libros, Barcelona, 2016

Páginas: 430

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Biografía de Ian Morris

Ian Morris es doctor en Historia por la Universidad de Cambridge y ocupa una cátedra Jean y Rebecca Willard de Cultura e Historia Clásica en la Universidad de Stanford. Es miembro fundador del Centro de Arqueología de Stanford y ha sido su director durante dos mandatos. Entre 2000 y 2007 dirigió las excavaciones de la Universidad de Stanford en Monte Polizzo, en Italia. Ha publicado trece libros y más de 80 artículos sobre Arqueología e Historia. Su anterior obra ¿Por qué manda Occidente... por ahora? (Ático de los libros, 2014) ganó el premio Pen de No Ficción y se convirtió en un fenómeno de ventas mundial.

Ian Morris ha sido galardonado con premios de la Fundación Guggenheim, la Fundación Mellon, la National Geographic Society y el National Endowment for the Humanities. Vive en las montañas de Santa Cruz, en California.

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Texto de la contraportada:

"¿Qué determina los principios morales de una sociedad? Después del éxito de ¿Por qué manda Occidente... por ahora?, Ian Morris aborda la ambiciosa tarea de explicar la evolución de los valores de las sociedades humanas desde la prehistoria hasta la actualidad. Este es un libro provocador que explica de dónde proceden y cómo y por qué han evolucionado nuestros códigos morales a lo largo de la historia.

En una original propuesta, el libro incorpora capítulos escritos por críticos acérrimos de Morris: el historiador Richard Seaford, el sinólogo Jonathan D. Spence, la filósofa Christine M. Korsgaard y la escritora Margaret Atwood. Morris responde a sus argumentos de forma inteligente e incisiva.

Una vez más, la erudicción y la capacidad de hacer accesibles los procesos complejos de la macrohistoria se dan de la mano en este volumen de Ian Morris, que hará las delicias de los amantes de la historia".

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ÍNDICE

Introducción de Stephen Macedo

1. Cada época tiene las ideas que necesita

2. Cazadores-recolectores

3. Campesinos

4. Combustibles fósiles

5. La evolución de los valores: biología, cultura y la forma de lo que vendrá


COMENTARIOS

6. Sobre la ideología de imaginar que "cada época tiene las ideas que necesita". Richard Seaford

7. Pero, ¿cómo fue de verdad? Las limitaciones de medir los valores históricos. Jonathan D. Spence.

8. Valores eternos, valores que evolucionan y el valor del yo. Christine M. Korsgaard

9. Cuando la luz se apague: los valores humanos después del colapso de la civilización. Margaret Atwood

RESPUESTA

10. Mi punto de vista correcto sobre todo. Ian Morris.

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Resumen

El autor cuenta que estando en una excavación en Grecia vio a un hombre llamado George paseando en mula mientras su anciana mujer cargaba una gran cesta con la espalda doblada. Le preguntaron por qué y George contestó con naturalidad: "Ella no tiene una". Pensaron que estaba de broma pero el autor le dio vueltas al asunto y se preguntó porqué las sociedades campesinas habían interiorizado esos valores de sumisión de la mujer y no otros.

El libro divide la historia humana en tres grandes etapas: la cazadora-recolectora, la agraria y la industria del carbón y petróleo. Morris dice que cada época ha adaptado sus valores a las circunstancias para mejorar la eficiencia del sistema.

Por ejemplo, en la época de cazadores-recolectores no hubo grandes acumulaciones de riqueza porque el grupo hacía presión para que los más ricos compartieron el fruto de su trabajo (pues la abundante caza o fruta o grano recolectados se iban a pudrir si no lo repartía entre otros, con la esperanza de que otro le ayudase un día que él estuviese necesitado.
Estos pequeños grupos tampoco estaban jerarquizados porque se burlaban de aquellos que, en un momento de éxito, se creían con derecho a ser jefes. Un asunto que podía acabar violentamente cuando el humor y las chanzas no eran suficientes para frenar al arribista. De este modo, había un índice de homicidios bastante alto.
Las mujeres tenían cierta participación en las decisiones.
Producían 5.000 calorías al día

La sociedad agraria se planteó otro tipo de valores más proclives a la jerarquía y la concentración de riqueza y propiedad. Las grandes plantaciones de grano obligaban a crear asentamientos, por lo que hubo una mayor concentración humana. Para poder dirigir todo el entramado de cosechas, riegos y recolección fue necesario implantar una autoridad central férrea que exigió obediencia porque un error en la cadena podía suponer la pérdida de una cosecha. Empiezan a surgir las religiones que fomentan un mundo jerarquizado y patriarcal, de forma que el mundo agrario mejoró su eficiencia.
El monopolio de la violencia pasó a detentarla una élite gubernamental, que a cambio de sumisión y obediencia, y pago de impuestos, garantizó orden y paz a los pueblos. Este sería el "contrato social" original, muy alejado de la idea de Hobbes del estado original del "todos contra todos".
Poco a poco surgen grandes civilizaciones agrarias en Egipto, Siria, Persia aunque sus mayores exponentes fueron Roma y China.
Otra de las cuestiones de esta era agraria es que la esclavitud era necesaria para realizar trabajos intensivos en las obras públicas o las plantaciones. Sin esa mano de obra forzada, no podían arrancar las grandes infraestructuras públicas. Los campesiones asimilaron su pobreza como necesaria, del mismo modo que les parecía natural que hubiese ricos.
También hubo una completa sumisión de la mujer al hombre y a la unidad familiar. La mujer fue apartada de la vida pública.
Producían 10.000 calorías al día.

En torno al año 500 AC, surgieron varias ideologías completamente disruptivas que desafiaron el control absolutista de Agraria (sociedades comunes con los mismos valores). Filósofos griegos, pensadores moralistas como Confuncio y luego los religiosos Jesús y Mahoma se enfrentaron a las contradicciones de la sociedad agraria, profundamente desigual,  e intentaron hacer a todos iguales. Aunque esas ideologías fueron absorbidas por las élites (por ejemplo, Roma asimiló el Cristianismo), en el fondo ya se había dado un paso más lejos, lo que conformó la época actual.

De la evolución de dicho pensamiento surge una nueva sociedad, la Industria del carbón y otras fuentes de energía dispararon la producción desde 30.000 calorías a cientos de miles.       

"El año 1000", de Valerie Hansen (2020)

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