lunes, 1 de julio de 2019

Resumen del libro "Las consecuencias económicas de la paz", de John M. Keynes (1920)

Resumen del libro "Las consecuencias económicas de la paz", de John M. Keynes (1920)


Resumen original y actualizado en el siguiente link:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/05/las-consecuencias-economicas-de-la-paz.html

Resumen elaborado por E. V. Pita, doctor en Comunicación, licenciado en Sociología y Derecho

Sociología, economía internacional, historia económica, geopolítica

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Ficha técnica

Título: "As consecuencias económicas da paz"

Título original en inglés: "The Economic Consequences of the Peace"

Fecha de publicación: Nueva York, 1920

Autor: John Maynard Keynes

Publicación en gallego: Universidad de Santiago y Fundación BBVA, 2015,

Número de páginas: 248

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Texto de la contraportada

Traducción

"Al final de la Primera Guerra Mundial, los países vencedores, desigualmente afectados por la devastación bélica, dirigieron reclamaciones indemnizatorias contra Alemania, lo cual no era raro pues la avidez expansionista y belicismo del Reich fue determinante en la provocación del conflicto.

Pero, además de las indemnizaciones, en cantidades valoradas con absoluto exceso, el Tratado de Versalles de 1919 imponía duras limitaciones a la reconstrucción de la economía alemana, arrebatándole yacimientos, recursos, instalaciones productivas, medios de transporte e instrumentos jurídicos y políticos, que elevaban de raíz la reconstrucción del país.

John Maynard Keynes, que formaba parte del grupo de asesores del gobierno británico en las negociaciones de la Conferencia de Paz de París, advirtió a sus representantes gubernamentales de que tan excesivo comportamiento, además de romper el futuro económico de Alemania, tendría graves consecuencias para el futuro de Europa en su conjunto. Las consecuencias económicas de la paz, publicado en el mismo  año de la firma del Tratado de Versalles y que constituyó un clamoroso éxito editorial y pronto publicado a once idiomas, contenía la exposición de sus argumentos al respecto.

No se trata de un ensayo académico de lecciones de economía sino, más bien, de un alegato al sentido común, en el que se mezcla la pasión, la erudición, la crítica, la política y, sobre todo, la economía real. Keynes refleja, con elegancia, dominio de la lengua y dotes para la descripción, su malestar y preocupación sobre las duras y, en algún caso también, ambiguas disposiciones económicas del Tratado, que acabarían, según él, desmantelando la economía de Alemania y, en última instancia, socavando las perspectivas de la paz y la reconciliación.

Cuando el III Reich invade Polonia el 1 de septiembre de 1939, el valor profético de la obra de Keynes adquiere toda su trágica dimensión".

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ÍNDICE

Prólogo por Jaime  García-Lombardero y Viñas.

Las consecuencias económicas de la paz

1. Introducción

2. Europa antes de la guerra

Población

Organización

La psicología de la sociedad

La relación del Viejo Mundo con el Nuevo

3. La conferencia

4. El Tratado

5. Reparaciones

Compromisos adquiridos antes de las negociaciones de la paz

La Conferencia y las condiciones del Tratado

Capacidad de Alemania para pagar

La comisión de reparaciones

Las contrapropuestas alemanas

6. Europa después del Tratado

7. Los remedios

La revisión del Tratado

El arreglo de las deudas entre los aliados

Un préstamo internacional

Las relaciones de Europa Central con Rusia

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RESUMEN

Se cumple este año un siglo de la firma del acuerdo de paz del Tratado de Versalles, que selló mal las tensiones de la Primera Guerra Mundial entre los aliados (Francia, Inglaterra, Bélgica, Estados Unidos e Italia) y Alemania y que sentó las bases para un nuevo enfrentamiento una generación después. El Tratado de Versalles exigía fabulosas indemnizaciones a Alemania por los daños causados en sus ataques a los aliados. Fue una paz a la "cartaginesa", como señala Keynes, en referencia al tratado de paz que impusieron los romanos a los cartagineses para hundirlo comercialmente, lo que desembocó en una nueva guerra púnica.

Comentarios iniciales: La Primera Guerra Mundial supuso una enorme masacre que acabó casi en tablas y desgastó a toda Europa. Alemania, la principal potencia industrial de Europa, tuvo que pedir la paz a los aliados (Inglaterra, Francia, Italia, Benelux y Estados Unidos) a finales de 1918 al verse atrapada en una maniobra ofensiva mal calculada y para replegar a su Ejército al interior para evitar una revolución social (espartaquista) como en Rusia en 1917. El kayser Guillermo II aceptó los catorce puntos del presidente de Estados Unidos para parar la guerra mediante un armisticio e iniciar la ronda de negociaciones.

Keynes recuerda que en la sociedad prebélica de 1913, Europa ya vivía en decadencia mientras que el espíritu capitalista seguía como motor en Estados Unidos. Recuerda que alguien dijo que en Europa sobraban cien millones de bocas a las que alimentar porque la agricultura no daba para todos. Criticaba el sistema social donde el pastel se reparte desigualmente entre las élites, que se llevaban el mayor trozo, y el populacho, cuya población se había multiplicado por encima de los límites de subsistencia ya que mayoritariamente seguía siendo agrícola. A ello se unía la corruptela de los políticos que, tras la guerra y el regreso de la paz seguían con sus prácticas de saqueo, y se afanaban en mantener el status-quo en todos los países. Por tanto, cualquier conferencia de paz o tratado solo iba a seguir manteniendo el status-quo existente.

Francia era las más interesada en hundir económicamente a Alemania porque lo tenía al otro lado de la frontera. Lo ideal para París era convertir a su poderoso vecino industrial en un pintoresco país pastoril lleno de praderas donde pastasen las ovejas. Por eso, el presidente Clemenceau presionó para imponer draconianas condiciones en los tratados que no les parecieron justas a los derrotados. Alemania sufría pérdidas territoriales en la Lorena y Alsacia, Alta Silesia, el estrecho de Danzing en Polonia, parte de Chequia y debía devolver las tierras ganadas a los bolcheviques tras la firma de la paz en Brest-Litotwsky en 1917. También perdía sus colonias en África y el Pacífico. A todo ello se suma, la imposición de cuantiosas indemnizaciones de guerra y la intervención de sus minas de carbón en el Rhur e hierro, que eran la base industrial de Alemania. También perdía su mercado tradicional en Centroeuropa porque su aliado, el Imperio Austrohúngaro, se troceó en diversos países (Austria, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Checoslovaquia, Serbia...) y los hundió económicamente conformando un paupérrimo patio trasero. Además, Alemania perdía toda su flota y Ejército y solo quedaba con efectivos suficientes para mantener el control interno del país y evitar una revolución. Las enormes indemnizaciones de guerra, entre ellas al país neutral Bélgica y los pueblos franceses ocupados, hundieron a Alemania, disparó la hiperinflación y generaron protestas que fueron oportunistamente aprovechadas por Hitler y los nazis en la década de 1920.

Desde el punto de vista geopolítico, el mapa europeo posterior a 1918 era un puzzle salteado de estados pequeños e inestables y supuso la desaparición de cuatro imperios: el Reich alemán (que se transformó en la República de Weimar y perdió sus colonias en África, como Namibia, y el Pacífico), el imperio Austrohúngaro de los Habsburgo (dividido en una miríada de pequeños países), el Imperio Otomano (reducido a Anatolia y Constantinopla, y la liberación de Arabia, Egipto, Siria y Palestina, algunos de ellos protectorados británicos, franceses y rusos) y el Imperio Ruso (reconvertido en la URSS y sus repúblicas satélite).

Keynes, economista y diplomático, llegó con la delegación británica a París en 1919. Había grandes expectativas de cerrar un buen acuerdo de la mano del presidente Wilson. Pero Keynes prontó caló a los principales protagonistas:  Wilson parecía ser el alma mater de la paz pero estaba totalmente desorientado y parecía un aldeano retraído y perdido en medio de las intrigas europeas. A su lado, el primer ministro británico Lloyd George tenía puestos los cinco sentidos juzgando carácteres, penetrando en lo que pensaba cada uno o casi sondeando telepáticamente a cada interlocutor. Mientras Wilson paseaba como un ciego por las Conferencias, el presidente francés Clemenceau  y sus astutos consejeros movían hábilmente los hilos para infligir el mayor castigo posible a Alemania y anularla como potencia rival durante las próximas generaciones. Según Keynes, los franceses retorcían el lenguaje para que, a ojos de Wilson, pareciese un tratado justo, moral y correcto pero cada frase llevaba trampa, estaba finamente atado en los detalles y lleno de cláusulas ambiguas para hundir más a Alemania. A efectos prácticos, el tratado concluía con una frase ambigua que venía a decir que la comisión de paz podría exigir nuevas condiciones a mayores de las firmadas, lo que que creaba dudas sobre el propio tratado.

En el caso de Clemenceau, Keynes da de él da una descripción espeluznante. Lo describe de tal forma que a un lector de nuestros días le recordaría a un siniestro oficial de La Estrella de la Muerte (de la saga Star Wars). Keynes se para a describir sus guantes y frías manos, así como su personalidad engreída y soberbia. Clemenceau había vivido la guerra con Prusia de 1873 que derrotó a Napoléon III, le exigió el pago de una cuantiosa indemnización y tenía en la cabeza la revancha. Su obsesión era destruir económicamente a Alemania. Retrataba perfectamente a los militares franceses que enviaban fríamente oleadas de millones de franceses a morir en las trincheras para ganar un kilómetro de tierra. Keynes repara en que Clemenceau es un político profesional que cuenta con asesores que le están trayendo continuamente noticias de todo lo que se mueve en los salones de la Conferencia de Paz. Es un político curtido al que no se le escapa detalle pues tiene oídos en todas partes y un equipo de habilidosos consejeros que se dedican a conspirar y tramar cláusulas ventajosas para Francia, por no decir abusivas.

Otra de las grandes descripciones de Keynes es la del presidente Wilson, el artífice de la paz pero que en París aparece como un pobre predicador presbiteriano al que nadie le hace caso. A todo ello, se suma que Wilson no acudió con consejeros y fue sin preparar un plan de paz por lo que no tenía un guion. Lo dejó todo a la improvisación y la providencia. Por eso, solo se fijaba en las grandes frases del tratado pero no en las consecuencias ocultas que habían introducido los franceses. 

Keynes recoge por ejemplo que los colonos alemanes en África perdían todas sus tierras y tenían que sufragar gastos de mantenimiento. Además, analizó la produccion de carbón de Alemania antes de la guerra y después (120 millones de toneladas y 90 respectivamente). Francia y Bélgica se llevaban parte de la producción de carbón (además de explotar los yacimientos del Ruhr). Según los cálculos de Keynes, Alemania solo podrían producir para consumo interno 60 millones y no era suficiente. Sus aliados, sobre todo Austria, quedarían descolgados y arruinados. Keynes consideraba que Alemania no podría sostener su industria y que las condiciones de los aliados eran abusivas (precisamente, esa era la intención de Francia, de alejar el problema de Alemania durante varias generaciones). 

Para Keynes, las cláusulas del Tratado eran humillantes para una Alemania que tenía atadas las manos para relanzar su industria (justo lo que quería Francia). Acusó a Wilson de ser un pobre ingenuo al que le habían colado, bajo la apariencia de hermosas frases sobre la paz, unas abusivas cláusulas que volverían nuevamente inestable a Europa con una Alemania llena de tensiones. 

La clave de Keynes está en la población: Alemania era un gigante de 60 a 80 millones de habitantes (frente a los 40 o 50 de Francia), por lo que si se presionaba la caldera, podía estallar. Vio la importancia del potencial de crecimiento de la población en Alemania ligado a problemas económicos para generar un gran conflicto.

En la segunda parte del libro, Keynes calcula la indemnización que Alemania tenía que pagar realmente a cada país: aquí se incluyen los daños materiales por bombardeos (edificios, barcos, fábricas y fincas), pensiones a heridos y a viudas de caídos en combate, así como 1.000 millones de libras a entregar antes de 1921. Keynes critica a los políticos británicos porque, en período electoral, pasaron de un mensaje conciliador y solidario a otro donde se prometía a los electores exprimir hasta el último marco disponible a la potencia perdedora. Algunos candidatos exaltados incluso pedían colgar al kayser. Los políticos franceses y británicos aseguraban que Alemania tenía una enorme riqueza y que se la iba a transferir de inmediato a la población de los aliados. Pronto llovería dinero. Keynes dice que esto no era cierto: Alemania no podía hacer más esfuerzos económicos.

Por un lado, el kayser solo tenía 100 millones de libras en oro en su banco central y ya había entregado 50 a Estados Unidos e Inglaterra para comprar alimentos y provisiones. Keynes advirtió que era mala idea que Alemania entregase su oro del banco porque es con lo que respaldaba el marco y podría devaluarlo si no tenía oro con que garantizar su valor (lo que así ocurrió unos años después al desatarse una hiperinflación galopante del marco). Y señala Keynes: si Alemania pierde su comercio con el resto del mundo occidental (salvo con América del Sur), ¿con quién van a comerciar unos con otros? ¿de dónde va a salir el dinero para pagar las indemnizaciones?

Por otro, Alemania tenía sus principales mercados en el sur y este de Europa (los Balcanes, Rumanía, Bulgaria, Turquía) pero estos estarían condenados a la pobreza porque Alemania ni siquiera les podría exportar carbón, que iba destinado a los aliados. No había de dónde sacar más dinero.

En cuanto a los valores en Bolsa de Alemania y otros bonos, no ascendían a más de 100 millones de libras y el resto Alemania ya lo había vendido meses antes de que Estados Unidos se uniese a la guerra.

Keynes calcula que el coste máximo de la indemnización por daños sería de 5.000 millones de libras (500 para Bélgica, 800 para Francia, 500 para Inglaterra en cuanto a inmuebles dañados; a ello se suman otras cantidades por la guerra submarina) y otros 3.000 por pensiones y viudez. Cree que los 8.000 millones de libras es una cifra más que aceptable pero el propio tratado no la fija. Considera que hubiera sido más adecuado establecer una cifra y luego distribuirla justamente entre todos los países dañados y no esperar a que cada perjudicado enviase sus reclamaciones.

Por otra parta, había que descontar los 2.000 barcos que Alemania entregó inmediatamente a Inglaterra como indemnización de guerra.

Sobre la forma de pago de Alemania, tenía que poner 1.000 millones de libras en 1921 y luego ir pagando en función de sus posibilidades entorno a 100 o 160 millones al año. El problema es que los intereses iban generando una bola de nieve de forma que en 1936 ya tendría que estar pagando el doble de lo adeudado. Keynes calcula el pago de la deuda para 50 años. [Nota del lector: la canciller Ángela Merkel pagó la última deuda de la Primera Guerra Mundial en el siglo XXI]

La conclusión de Keynes es que el tratado era tan injusto que Alemania quedaría aplastada por la deuda y que no podría crecer económicamente (justamente lo que pretendían los francesas), por lo que también se dificultaría el abono de indemnizaciones a los aliados. Además, prevé que el hundimiento del valor del marco (al quedarse Alemania sin reservas de oro) arruinaría a todos y al comercio internacional.

En concreto, Keynes calcula que Alemania no podrá pagar más de 2.000 millones de libras de las 8.000 que tendría que abonar.

Keynes también advierte del proceso hiperinflacionario que se está gestando en Europa. Recuerda que el marco vale 8 veces menos que en 1913 en el mercado interior y, 16, en el extranjero. Lo mismo ocurre con otras monedas en Francia e Italia debido a que se pusieron en circulación muchos billetes.

Alemania exporta productos por valor de 504 millones de libras e importa por 538. Con el Tratado, su producción no aumentaría. Sus principales proveedores son el Imperio Británico (98 millones) y Estados Unidos (85) y Rusia (71) mientras que sus mejores clientes son Imperio Británico (91 millones) y Austria-Hungría (55) y Rusia (44).

Por otra parte, Keynes advierte de que los países aliados están endeudados con Estados Unidos (prestó 1.890 millones de libras). Francia le debe 550 a EE.UU y otros 508 al Reino Unido, e Italia 325 y 467. Por su parte, el Reino Unido debe 842 a Estados Unidos (aunque eran préstamos que luego entregaba a los aliados). La idea de Keynes es que EE.UU. condone la deuda a sus aliados o que la cancelen entre ellos para que estos puedan empezar de cero económicamente. Veía injusto que Italia tenga que pagar una deuda de 827 millones mientras que los países perdedores, como Austria o Checoslovaquia, no paguen nada por estar en quiebra. [nota del lector: al final, EE.UU. exigió hasta el último centavo a sus aliados]. La propuesta de Keynes es que EE.UU. les vuelva a conceder créditos a la reconstrucción a estos países.

Otra de las propuestas de Keynes es convertir a Europa en un espacio libre de aduanas y eliminar las fronteras a las mercancías. La razón es que antes había cuatro imperios fronterizos y ahora hay 20 países, lo que estancará la economía, ya que cada nación mirará para su propio interés, por lo que no se fomentará el librecambio. Propone una zona de libre comercio entre Europa central y del Este, Siberia, Turquía, Reino Unido, Egito e India, que haría tanto bien a la prosperidad mundial como la propia Sociedad de Naciones.

 El autor también es partidario de que Alemania asuma la iniciativa comercial con el Este de Europa y Rusia para crear allí un mercado porque, de lo contrario, competirá con el Reino Unido en América. Ve importante que Alemania recupere pronto su producción para pagar su deuda, tener a sus trabajadores bien alimentados para que sean productivos y generar riqueza en los países vecinos, actualmente hundidos en la miseria. De lo contrario, advierte que podría haber guerras civiles y revoluciones.

En cuanto a las relaciones de Rusia con Alemania, Keynes examina la posibilidad de que ambos países creen un bloque militar común. Ve difícil que el gobierno burgués alemán se entienda con Lenin pero cabe otra posibilidad: que la reacción triunfe en Rusia y en Alemania. En concreto, advierte que un gobierno reaccionario en Brandemburgo crearía un poderoso núcleo militar en el corazón de Europa con nuevas aspiraciones imperiales y unas aspiraciones "napoleónicas" que resurgirían cual ave Fénix [nota del lector: dio en el clavo, Hitler encabezó años después ese gobierno reaccionario y militarizado, como previó Keynes]. Recuerda que Alemania aceptó las condiciones del armisticio porque quería conservar íntegro su territorio de 1870.

Respecto a Rusia (controlada por los bolcheviques) descarta el bloqueo económico porque es el gran exportador de cereales para Europa, que necesita alimentos urgentemente.

El libro finaliza con algunas propuestas: reformar el Tratado para hacerlo más benigno y proclive al librecambio para fomentar el comercio internacional entre las naciones, sustituir a la Comisión de Reparaciones por la Sociedad de Nacionales para verificar que los pagos de indemnizaciones se cumplen (aconseja 50 millones al año para dejar que Alemania se recupere).

También se muestra crítico con los actuales gobernantes de los aliados y el dinero que recibirán en préstamos e indemnizaciones: Polonia se lo gastará en ejercer el papel de policía que le encomendó Francia entre sus vecinos, las élites de Rumanía se repartirán el botín, Italia lo gastará en luchas con Yugoslavia... Cree que el único que hará algo productivo con los préstamos será Alemania, que invertirá en su industria y en recuperar su antigua prosperidad material. Por eso, proponía que los aliados le diesen abundantes créditos a Alemania durante cinco o diez años, así como barcos, materias primas y alimentos y le abriesen sus mercados para hacerla la mayor nación industrial del mundo y que así pudiese devolver todas las indemnizaciones de guerra. Otra idea era exigir el pago en oro aprovechando la devaluación de las monedas. Tampoco descarta grandes avances y progresos que eleven el nivel de vida en los siguientes años.

Lo que parece claro, dice Keynes, es que nadie tenía un conocimiento exacto de la capacidad de pago de Alemania durante muchos años pero los políticos "mentían" y decían a sus electores que podía llegar a pagar 10.000 millones de libras.

El párrafo más tétrico de Keynes es uno al final del libro que dice: "Si creemos que todos los aliados son ángeles puros y los enemigos hijos del demonio, si ansiamos año tras año ver a Alemania empobrecida y a sus hijos morir de hambre y enfermedad, rodeada de enemigos, si rechazamos las proposiciones que ayuden a Alemania a recuperar una parte de su antigua prosperidad material y de hallar medios de vida para la población industrial de sus ciudades, si esa es la manera adoptada por las democracias de Europa Occidental y respaldada financieramente por Estados Unidos, entonces ¡que el Cielo nos salve a todos! Si aspiramos deliberadamente al empobrecimiento de Europa central, no dudo en predecir que no ha de tardar la venganza. No habrá nada que pueda retrasar por mucho tiempo la guerra civil, la última, entre las fuerzas de la reacción y las convulsiones desesperadas de la revolución, ante cuyos horrores parecerán insignificantes los de la última guerra alemana y que destruirá, cualquiera que fuese el vencedor, la civilización y el progreso de nuestra generación".

El autor concluye con pesimismo que el Tratado de Versalles no incluye ninguna disposición para lograr la rehabilitación económica de Europa: nada para colocar a los imperios centrales, derrotados, entre los vecinos, nada para darles estabilidad a los nuevos Estados de Europa, nada para levantar a Rusia. Tampoco promovió ninguna forma de solidaridad económica entre los propios aliados. En París no se logró ningún arreglo para restaurar la desorganizada Hacienda de Francia e Italia ni para hacer concordar los sistemas del Viejo y el Nuevo Mundo.

Añade que el Consejo de los Cuatro no prestó atención a estos problemas por estar preocupado por otros: Clemenceau, con ahogar económicamente a su enemigo Alemania; Lloyd George, con hacer algo y llevar para casa algo que durase una semana; el presidente Wilson con no hacer nada que no fuese justo y correcto. A Keynes le parece un "hecho sorprendente" que nadie tratase de la cuestión clave ante sus ojos: una Europa hambrienta y deshecha. Las reparaciones de guerra era su única cuestión económica y la resolvieron como un problema de teología, de política, de táctica electoral, menos resolver el porvenir de los Estados que tenían en sus manos.

 Incluye también una premonición del conde Brockdorff-Rantzau, de la comisión alemana, quien advirtió que Alemania no podría alimentar a toda su población si se les privaba a 15 millones de la navegación (la flota había sido entregada a Inglaterra) y el comercio y auguraba una catástrofe y muertes en masa si retrocedían medio siglo. El Tratado sentenciaría a muerte a millones de alemanes, hombres, mujeres y niños.


miércoles, 12 de junio de 2019

Resumen del libro "Los límites del crecimiento", de Dennis L. Meadows / Club de Roma (1972)

Resumen del libro "Los límites del crecimiento", de Dennis L. Meadows / Club de Roma (1972)


Resumen original y actualizado del libro en el siguiente link:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/06/los-limites-del-crecimiento-de-dennis-l.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Sociología y Derecho

Sociología, ecología, crecimiento económico, medio ambiente, desarrollo sostenible,

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Ficha técnica

Título: "Los límites del crecimiento"

Autor (dirección): Dennis L. Meadows y colaboradores del MIT (Club de Roma)

Lista de participantes: Dennis L. Meadows (director), Alison A, Anderson (contaminación), Jay M. Anderson (contaminación), Ilyas Bayar (agricultura), William W, Behrens III (recursos), Farhad Hakimzadeh (población), Steffen Harbordt (tendencias sociopolíticas), Judith A. Machen (administración), Donella H. Meadows (población), Peter Milling (capital), Nirmala S. Murthy (población), Roger F. Naill (recursos), Jorgen Randers (contaminación), Stephen Shantzis (agricultura), John A. Seeger (administración), Marilyn Williams (documentación) y Erich K. O. Zahn (agricultura).

Título en inglés: "The Limits to Growth"

Publicado en 1972

Edición en español: Fondo de Cultura Económica, México (1972-1982)

Páginas: 253

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Texto de la contraportada

Un grupo de intelectuales y hombres de empresa y de ciencia de Europa y Norteamérica, a los que se han agregado estudiosos de Asia, África y América Latina, resolvió en 1968 emprender con los métodos que la cibernética y las ciencias sociales son capaces de usar hoy en día, un examen a fondo de las interrelaciones entre crecimiento de la población, desarrollo industrial y agrícola, utilización de los recursos naturales y contaminación del medio ambiente en una perspectiva de largo plazo hasta por lo menos mediados del siglo XXI. Tras una labor de más de tres años, con base en la mejor información disponible, el grupo técnico elaboró los modelos que son objeto del presente estudio, cuya versión original ha suscitado ya, en el mundo entero, apasionadas polémicas.

Los modelos muestran diversas alternativas de las que se desprende que de seguir las tendencias actuales, se excederá la capacidad del planeta para sostener una población siempre creciente. Lejos de tener ninguna intención alarmista, los análisis efectuados pretenden llamar la atención sobre las consecuencias de distintas posibles situaciones reales, con objeto de que los responsables de la conducción de la Humanidad puedan prever las medidas y las políticas que serían oportunas para que no se llegue a una situación catastrófica.

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ÍNDICE

Prólogo a la edición en español: "Allende el año 2000"

Presentación

La condición humana

La problemática mundial: síntomas y enfermedad

El proyecto del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT)

Introducción

Perspectivas humanas

Problemas y modelos

1. Naturaleza del crecimiento exponencial

La matemáticas del crecimiento exponencial

Modelos y crecimiento exponencial

Crecimiento de la población mundial

Crecimiento económico mundial

2. Los límites del crecimiento exponencial

Alimentos

Recursos no renovables

La contaminación

El crecimiento exponencial de la contaminación

Límites superiores desconocidos

Rezagos naturales en los procesos ecológicos

Distribución global de los contaminantes

Los límites de la contaminación

Un mundo finito

3. El crecimiento en el sistema mundial

Objetivos del modelo mundial

La estructura del circuito de retroalimentación

Hipótesis cuantitativas

Uso de recursos "per cápita"

La utilidad del modelo mundial

4. La técnica y los límites del crecimiento

La tecnología en el modelo mundial

La tecnología en el mundo real

5. El estado de equilibrio global

Frenos deliberados en el crecimiento

El estado de equilibrio

El crecimiento en el estado de equilibrio

La igualdad en el estado de equilibrio

Comentario

Apéndice: "Estudios relacionados con el actual"

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RESUMEN

Comentarios iniciales:  "Los límites del crecimiento" es una obra clásica que se publicó como informe en 1972 por el Club de Roma. Fue uno de los primeros en alertar de que era una mala idea pensar en un crecimiento exponencial en un planeta con recursos limitados. Una de las pruebas era que el petróleo se iba a agotar y, casualmente, en 1973 estalló una crisis energética sin precedentes. Casi 50 años después, las advertencias del Club de Roma siguen vigentes, en un planeta sobrecalentado. En 1972, la población mundial era de 3.500 millones de personas; ahora son el doble y en el 2050 se espera llegar a los 10.000 millones.

Los autores advierten de que uno de los mitos más generalizados en la sociedad actual es la promesa de que el mantenimiento de los patrones prevalecientes de crecimiento llevará a la igualdad entre los hombres. En realidad, el crecimiento de población y capital ensanchan la "brecha" que existe entre ricos y pobres en el mundo y dicho patrón lleva a un "colapso desastroso". Añaden que el mayor impedimento para una distribución más igualitaria de los recursos mundiales es el crecimiento demográfico (según aumenta la población, la distribución es más inequitativa). La solución que proponen es dirigir el mundo a un crecimiento estacional (estable, con población y capital estables). Calculan una población estabilizada en 8.200 millones si se pusieran en marcha ya el control de natalidad en 1972 y el reemplazo familiar fuese efectivo en el 2000.

"No emprender ninguna acción para resolver estos problemas equivale a emprender una acción poderosa. Cada día que transcurre de crecimiento exponencial sostenido va acercándose el sistema mundial a sus límites últimos de crecimiento. La decisión de no hacer nada aumenta el riesgo de colapso. No podemos decir con certeza cuánto tiempo puede la Humanidad aplazar el inicio de controles deliberados de su crecimiento, antes de que pierda la oportunidad de controlarlo. No puede continuar cien años más. Debido a los regazos, si la sociedad global espera a que estos obstáculos se manifiesten claramente, habrá esperado demasiado", indican los autores. Advierten que "la Humanidad podría ahora iniciar una transición controlada y ordenada del crecimiento hacia el equilibrio global".

El libro se plantea esta pregunta: "¿Existen recursos suficientes para que pueda llevarse a cabo el desarrollo económico de los 7.000 millones de habitantes que se prevé que tendrá el mundo en el año 2000, a un nivel de vida razonablemente elevado?". La respuesta es: depende de la manera como las principales sociedades consumidoras de recursos traten algunas decisiones importantes que afrontar. Podían seguir aumentando el consumo de recursos conforme a la tendencia actual. Podrían aprender a recuperar y reciclar materiales desechados. Podrían desarrollar nuevos diseños para aumentar la durabilidad de productos derivados de recursos escasos. Podrían fomentar patrones económicos y sociales que satisficieran las necesidades de una persona, a la vez que minimizaran, en lugar de maximizar, las sustancias irremplazables que esa persona posea y desgaste. "Todas esas posibilidades implican sacrificios que son partícularmente difíciles en este caso porque conllevan la elección entre beneficios presentes y futuros", dice. Una de las soluciones es subir el precio de los recursos para hacerlos "antieconómicos" pero el aumento poblacional obligará a que el sistema se vea empujado a sus límites y al agotamiento de los recursos mundiales no renovables.

Según indican, el hombre se enfrenta a toda una gama de problemas que parecen intratables e inasibles: deterioro del medio ambiente, incontrolable expansión urbana, inseguridad de empleo, enajenación de la juventud, rechazo del sistema de valores de nuestra sociedad por parte de una proporción siempre en aumento de la población, inflación. Se trata de problemas que surgen en países en desarrollo, son complejos y actúan vigorosamente entre sí de una manera que aún nos resulta incomprensible. 

Dicen que el predicamento de la Humanidad es que somos capaces de percibir los síntomas individuales del profundo malestar de la sociedad; sin embargo, no podemos entender el significado y la interrelación de sus innumerables componentes y diagnosticar sus causas básicas, y por lo mismo, somos incapaces de planear respuestas adecuadas al caso. Dicen que hay que, ante la perspectiva cortoplacista, hay que introducir cambios profundos para rectificar la situación mundial antes de que sea demasiado tarde.

Advierten que 

1) Si se mantienen las tendecias de 1972 de crecimiento de la población mundial, industrialización, contaminación ambiental, producción de alimentos y agotamiento de los recursos, este planeta alcanzará los límites de su crecimiento en el curso de los próximos cien años. El resultado más probable sería un súbito e incontrolable descenso de la población y de la capacidad industrial.

2) Es posible alterar estas tendencias de crecimiento y establecer una condición de estabilidad ecológica y económica que pueda mantenerse durante largo tiempo. El estado de equilibrio global puede diseñarse de manera que cada ser humano pueda satisfacer sus necesidades materiales básicas y gozar de igualdad de oportunidades para desarrollar su potencial particular.

3) Si los seres humanos deciden empeñar sus esfuerzos en el logro del segundo resultado en vez del primero, cuanto más pronto empiecen a trabajar en ese sentido, mayores serán las probabilidades de éxito.


En primer lugar, el grupo aborda el concepto de "perspectivas humanas". Señalan que estas varían en tiempo y en espacio y todo interés humano se localiza en algún punto de la gráfica tiempo-espacio. Afirman que la mayoría de población del mundo se preocupa por cuestiones que afectan únicamente a su familia o a sus amigos en un período corto de tiempo. Otros ven más allá y en un área más amplia (una ciudad o un país). Muy pocos tienen una perspectiva global que se proyecte a un futuro muy lejano. Por ejemplo, la preocupación la próxima semana por la familia es enorme, lo mismo que los amigos, pero menos intensa para el país o mundo. El próximo año, esta preocupación continúa para la familia y amigos, pero se va diluyendo para un período de vida del sujeto o la vida de sus hijos.

Otro dato del que alertan es que el consumo de fertilizantes crece exponencialmente con un tiempo de duplicación de casi diez años. Su uso en 1972 era cinco veces mayor que en 1945.

Respecto a la población, el informe calculaba que la población urbana total aumente exponencialmente en las regiones menos desarrolladas del mundo y casi linealmente en las desarrolladas. En las menos desarrolladas, la población se duplica cada 15 años. Se esperaba pasar de 400 millones a 2.000 millones de habitantes urbanos en el Tercer Mundo y de 500 a 1.200 millones en las ciudades de las regiones más desarrolladas.

Respecto al ahorro, explican la diferencia entre crecimiento exponencial y lineal con el ejemplo de 10.000 dólares guardados bajo el colchón. En la versión mexicana, si una persona guarda diez pesos bajo su colchón, sus ahorros crecerán linealmente. Si después de diez años, invierte sus 100 pesos a una tasa de interés del 7 %, esos 100 pesos crecerán exponencialmente, con un tiempo de duplicación de diez años. Mediante estas explicaciones. pretendían concienciar a la gente de que un problema es mucho más problemático si crece de forma exponencial que lineal, en referencia al agotamiento de recursos y al crecimiento de la población.

Exponen que desde 1650 la población mundial ha crecido exponencialmente a una tasa de crecimiento que va en aumento. La población de 1970 ya superaba las previsiones de 1958 (a una tasa de incremento del 2,1 %, se duplicaría en 33 años). Y dieron en la diana porque su proyección estimaba 6.000 millones de habitantes en el 2000 (y, efectivamente, se alcanzaron ese año los 6.228 millones). Lo explican diciendo que mientras aumenta el promedio de fecundidad (proporción de la población que da a luz anualmente), disminuye el promedio de mortalidad (la proporción de la población que muere anualmente).

También tienen en cuenta la producción industrial mundial desde 1963. Ve un claro aumento exponencial a pesar de pequeñas fluctuaciones. Si la tasa media de producción total está creciendo al 7 %, la tasa por habitante es del 5 % anual. El resultado es que en 1970 ya había subido a 150 %.
Además, ven que está aumentando la inversión (nuevo capital añadido anualmente) mientras que disminuye la depreciación (capital desechado anualmente).

Aplicando esta tasa de crecimiento económico (PNB) a diversos países (Estados Unidos, Suecia, Reino Unido, Japón, Argentina, Ghana e India), observan que las tasas de crecimiento exponencial están ampliando la brecha económica que existe entre los países ricos y los pobres. USA pasó de 250 dólares per cápita en 1750 a 3.500 en 1970 mientras que India pasó de 30 dólares en 1850 a 100 en 1970. 
Lo que descubren es que el aumento de la población no se corresponde con el de la producción: Mientras la población de China crecía en 1970 un 1,5 % su PNB crecía solo un 0,3. Caso igual de dramático era el de India. donde el crecimiento poblacional era del 2,5 % y el PNB solo del 1%. Por contra, Estados Unidos crecía un 1,4 % y la tasa del PNB se disparaba un 3,4 % (con lo cual, había más riqueza a repartir), un caso muy parecido al de Alemania. Especialmente afortunado era Japón: aumentaba un 1% su población pero un 9,9 % su PNB (tocaba más a repartir).

Uno de los fallos predictivos del Club de Roma fue la extrapolación del PNB al 2000 (lo situaban al valor del dólar en 1968 pero no contaban con la gran inflación de 1973-1982). A China le calculaban 100 dólares per cápita y en el 2000 resultó tener entre 930 y 2.340.

Respecto a la alimentación, indicaron que América del Norte y Europa Occidental excedían el máximo de proteínas (sobre todo las animales) y calorías necesarias para satisfacer la vida diaria mientras que África Central, Pakistán, India y África, no llegaban a lo necesario. "Existe desigualdad en la distribución no solo entre regiones sino dentro de las mismas regiones", indicaba.

Otro dato que detectaron es que la tasa de crecimiento de la producción total de alimentos en las regiones no industrializadas del mundo es casi la misma que la de la población, de lo que se deduce que el bajo nivel de la producción de alimentos "per cápita" ha permanecido casi constante. En las gráficas se ve cómo aumenta la producción en África, Medio Oriente, Lejano Oriente y América Latina pero a cada habitante le sigue correspondiendo la misma cantidad de alimento a causa del aumento poblacional.

Los expertos también abordan la tierra cultivable. Señalan que el total de tierra cultivable que existe en el mundo es de unas 3.200 millones de hectáreas. La productividad de 1970 exigía 0,4 hectáreas de tierra cultivable por persona. Suponiendo que la población sostuviese su tasa de crecimiento, la tierra disponible se agotaría en el 2000 (si no se mejorase la productividad), se acabaría en el 2045 si se duplicase la productividad y en el 2070 si de cuadriplicase. Pero en todo caso, alertan, la tierra cultivable disponible disminuye porque a medida que la población crece se utiliza con fines urbano-industriales. Con este factor correctivo, la tierra para alimentos se agotaría en el 2000 (de no haber mejoras productivas), 2025 (si se duplicase la productividad) y 2050 (si se cuadriplicase). Los expertos ven demasiado suerte ir superando estos sucesivos "puntos críticos", pues cada vez será más costoso hacerlo.

Luego, pasan a examinar (mediante una simulación informática) las reservas de recursos naturales no renovables. Por ejemplo, el cromo se agotarían en una situación normal en 420 pero si su uso aumenta en un 2,6 %, se terminarán en 95 años. Aunque las reservas se quintuplicasen, solo quedaría para 154 años. Y aunque se pudiese reciclar, no quedará más que para 235 años. A medida que crecen los costos, se frena su uso y el material se reemplaza por otro. Incluso si un hallazgo duplicase las reservas, estas se agotarían muy rápido y el período de duración del recurso solo se prolongaría 20 pírricos años.

De ahí concluyen que "dadas las actuales tasas de consumo de los recursos y el aumento proyectado de las tasas, la gran mayoría de los recursos no renovables hoy importantes tendrán costos extremadamente elevados dentro de cien años".

Al carbón le dan 2.300 años (posible cifra errónea) de duración estática, al petróleo 31 años, al aluminio 100, al cobre 36, al hierro 240, el gas natural 38 y al oro 11. Si se quintuplicasen las reservas, el petróleo duraría 50 años y el gas natural 49.

Por otra parte, estudian la contaminación, de la que culpan directamente al ser humano de su aumento exponencial. En primer lugar, analizan el consumo de energía y PNB per cápita. Ven una importante correlación (al trazar la recta de regresión) entre el consumo de energía y lo que produce cada persona en cada país. Aunque EE.UU. consume el equivalente a 10.000 kilos de carbón por persona y un país pobre, menos de 1.000, se ve una clara línea de correlación. Las diferencias y dispersiones que pueda haber se explican por el clima, precios locales de los combustibles o la incidencia de la industria pesada.

Otra de las alerta que lanza (y que se reveló acertada) es la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera que sigue una línea exponencial desde 1860 y crece 1,5 partes por millón (ppm) al año. Calcularon 380 ppm para el año 2000 (actualmente es de 387; la tasa en el 2000 fue de 2 ppm, invariable desde 1998).

También alertaron de que el desecho térmico liberado sobre la cuenca de Los Ángeles (EE.UU.) estaba afectando ya al clima local.

Del mismo modo, alertaban del aumento de los residuos nucleares a la vez que subía la capacidad de generación nuclear (calcularon que se multiplicaría por 90 en 30 años).

La contaminación por desechos industriales y agrícolas también afectó a la concentración de sal en los lagos (como el de Ontario), lo que generó cambios químicos y un sospechoso descenso agudo y en picado de la pesca de trucas, gobios, sollos, arenques y otras especies. 

Además, analizan la acumulación de desechos orgánicos en el Mar Báltico, donde la circulación del agua es mínima, y se detectó la caída constante de concentración de oxígeno en el agua. En algunas zonas es cero, y no puede albergar vida.

Otro factor es el consumo de mercurio, que se usa para producir sosa cáustica y cloro, elementos que luego son liberados a la atmósfera crecientemente.

Y en Groenlandia, aumentan los depósitos de plomo en las capas profundas de la nieve. Delata la contaminación que emana de los tubos de escape de los coches.

Además, le siguen la huella del DDT (insecticida actualmente prohibido) en el medio ambiente. Aunque fue prohibido, los peces lo mantuvieron 11 años más (al ser parte de la cadena trófica, el DDT de los peces también llega al hombre y los pájaros) y hasta 1995 no desapareció.


SEGUNDA PARTE

En la segunda parte del libro, analizan los posibles escenarios entre recursos del planeta y población.

Por ejemplo, sitúan varios escenarios posibles. En uno, la población aumenta hasta alcanzar la capacidad de sostenimiento y luego se mantiene estable a lo largo del tiempo. En otro modelo, la población sobrepasa la capacidad de sostenimiento y desciende levemente. En otro, la población sube y baja en función de si sobrepasa o no la capacidad de sostenimiento. Y en otro, los recursos se desploman rápidamente por el aumento descontrolado de la población y el número de habitantes se hunde en picado hasta alcanzar un nuevo equilibrio.

Relacionan el nivel de nutrición (en calorías vegetales) con la esperanza de vida para los hombres (comiendo miserablemente de 2.000 a 4.000 se rondan entre 30 y 50 años; a partir de 10.000, se rondan los 65 o 70 años; un aumento de consumo de alimentos es insignificante).

También  ven una relación entre las tasas de natalidad y el PNB per cápita. A medida que se aumenta el PNB y la riqueza personal, los nacimientos disminuyen. Lo mismo ocurre (es una tendencia comparable) con las familias que desean tener cuatro o más hijos (casi todas quieren tener familias grandes en países muy pobres, casi nadie en los países de renta media y un ascenso en aquellos que viven cómodamente).

Una de las gráficas más espectaculares aborda la evolución de cinco factores (recursos, alimentos, producción industrial, contaminación y población) combinados  dentro de una secuencia de tipo mundial entre 1900 y 2100. Dicen que todo crece exponencialmente hasta que la base de recursos, que disminuye con gran rapidez, lleva forzosamente a una pérdida de velocidad del crecimiento industrial. Hay "rezagos" y la población y la contaminación siguen aumentado algún tiempo después después de alcanzar el punto máximo de industralización. Finalmente, se detiene el crecimiento de la población porque aumenta la mortalidad por falta de alimentos y servicios médicos.

Según dicha simulación, el crecimiento se detiene mucho antes del 2100 (sin contar guerras o epidemias). "Con base a la hipótesis de que el sistema actual no sufrirá ningún cambio de importancia, el crecimiento industrial y el demográfico seguramente se detendrán a más tardar en el transcurso del próximo siglo XXI", dice el libro.

En otra simulación informática, los autores prueban a duplicar las reservas de recursos naturales. El resultado es alarmante porque la contaminación se dispara de modo exponencial. Según dicho modelo informático, la industrialización puede alcanzar un nivel superior que antes puesto que los recursos no se agotan con tanta rapidez. El problema es que la liberación de contaminación satura los mecanismos medioambientales de absorción, la cual se eleva con rapidez y genera un aumento de la tasa de mortalidad y la disminución de la producción de alimentos. Al final, los recursos se agotan a pesar de que había el doble que antes.

Por eso dicen que los recursos ilimitados no son la clave del crecimiento sostenido en el sistema mundial sino que para evitar el colapso hay que frenar la contaminación. 

En una tercera simulación, prueban a poner recursos ilimitados (mediante centrales nucleares) pero ni siquiera reciclando los materiales y duplicando los recursos se puede frenar la contaminación, que al crecer exponencialmente corta abruptamente los alimentos, población y producción.

Otro problema es que reducir la contaminación es muy costoso (hay un coste adicional a medida que se incrementa el volumen de desechos orgánicos a reducir). Esto también vale para la reducción de la contaminación atmósferica en una ciudad (a partir de cierto límite, mejorar un 15 % cuesta cuatro veces más).

Otra simulación aborda un modelo mundial con recursos limitados y el control de la contaminación. La idea es que las nuevas tecnologías reducen la contaminación industrial y agrícola, por lo que la población sigue creciendo hasta el límite máximo de tierra cultivable, momento en (sobre el 2070) que cae la disponibilidad de alimentos y el dinero invierte en la agricultura y lo retira de la industria.

Una nueva simulación prueba a usar recursos ilimitados pero con un control de la contaminación y un incremento de la productividad agrícola (con el doble de rendimiento medio de la tierra). En este caso, la población y la industria aumentan pero acaba generando una crisis de contaminación, que hunde la producción de alimentos y, al poco, la población.

En otro modelo, los recursos son ilimitados, hay un control de la contaminación y la natalidad está regulada perfectamente (control de natalidad voluntario) para evitar el problema de los alimentos. La población sigue creciendo lentamente pero la crisis de alimentos se aplaza solo uno o dos decenios. En cuanto la contaminación alcanza niveles intolerables, se hunde todo, esta vez cerca del 2100.

Otro modelo explora un escenario con recursos ilimitados, control de la contaminación, incremento de la productividad agrícola y regulación perfecta de la natalidad. Hay un reciclaje del 75 % y la contaminación se reduce al 25 %, los rendimientos de la tierra se duplican y se regula la natalidad. Aunque logra temporalmente una población constante con un ingreso mundial medio como EE.UU., todo se viene abajo porque el crecimiento industrial se frena al agotarse los recursos, la contaminación se acumula y bajan los alimentos (se desploman). Esto ocurría sobre 2070. Nuevamente, el resultado es que el fin del crecimiento se prevé para antes del 2100.

Los autores explican que no es difícil entender la manera como se presenta el colapso. En toda la red de circuitos de retroalimentación entrelazados que constituye el sistema mundial, tuvieron que introducir "rezagos" (efectos que salen a posteriori por un retardo: por ejemplo, desde que nace un niño se tardan 15 años en que sea fertil) y que solo son graves cuando hay cambios acelerados (como cuando pisas el freno a gran velocidad en una curva). Debido que actualmente experimentamos grandes cambios a mucha velocidad, los cambios podrían operar a través de los rezagos para retroalimentar cualquier parte del sistema antes de que se introdujese cualquier acción o política. La situación es peor cuando el crecimiento es exponencial (la población y el capital exceden los límites más allá de que el resto del sistema frene el crecimiento y la contaminación puede rebasar el punto crítico de peligro pero solo es detectado unos años después).

Parte 4. Sobre la tecnología

El libro señala que "las esperanzas de los optimistas tecnológicos se centran en la capacidad de la tecnología para desplazar o extender los límites del crecimiento de la población y del capital".

Los autores añaden que "hemos demostrado que en el modelo mundial la aplicación de la tecnología a resolver problemas aparentes de agotamiento de los recursos, contaminación o escasez de alimentos no tiene efecto alguno sobre el problema esencial constituido por el crecimiento exponencial en un sistema finito y complejo". Incluso los modelos más optimistas no impidieron la caída ulterior de la población y la industria y ninguno aplazó el colapso más allá del 2100.

Comentan el éxito de la Revolución Verde genera efectos sociales inesperados para los que no se puede hacer frente en 20 años. Recuerdan que hay problemas sin solución técnica como la carrera armamentística, las tensiones raciales o el desempleo. Un problema sin solución técnica podría poner fin al crecimiento de la población y del capital.

Los autores mencionan la caza de ballenas: si se agotan, también se acaban los balleneros, es preferible aceptar unas tasas de pesca (a medida que se matan las manadas, es más difícil encontrar supervivientes por muy potentes que sean los barcos). Se debaten entre aceptar el límite natural de crecimiento o superarlo con la esperanza de que haya otro salto tecnológico para seguir creciendo.

Recalcan que "nadie puede afirmar que el crecimiento material del planeta pueda continuar indefinidamente. El hombre todavía puede elegir sus límites y detenerse cuando desee, con tal de debilitar algunas de las presiones más fuertes que provocan el crecimiento del capital y la población, o de instituir contrapresiones (no del todo agradables y que implicarán cambios profundos en las estructuras sociales y económicas), o las dos cosas". Una vez superados los límites, las presiones ajenas a la voluntad del hombre frenarán el crecimiento y, según los modelos, estas pueden ser peores que las que la sociedad elija para sí misma.

Recalcan que la tecnología no lo resuelve todo (aunque la gente crea que sí) y que no puede ser la solución última a todos los problemas porque distrae la atención del problema de base (el problema del crecimiento en un sistema finito) e impide que hagamos una acción efectiva para resolverlo.

Parte 5. El estado de equilibrio general

Los autores recalcan que los circuitos positivos de retroalimentación que operan sin freno alguno (la población y el capital industrial) generan el crecimiento exponencial. Estos se contrarrestan con circuitos negativos de retroalimentación (por ejemplo, la natalidad se contrarresta con la mortalidad). Lo que proponen es igualar los nacimientos con las defunciones para hacer un mundo sostenible.

Por eso presentan uno modelo mundial con población estabilizada, en la que se igualan la tasa de natalidad y mortalidad mientras que el capital industrial sigue sin control generando el crecimiento exponencial de productos, alimentos y servicios. El agotamiento de los recursos acaba por originar un colapso súbito del sistema industrial. Eso ocurriría entono al 2030 o 2050, tras alcanzar un "pico" máximo de producción seguido de una caída en picado. Lo único bueno es que la población sigue estable.

En el siguiente modelo, la población y el capital están estabilizados. Se restringe el crecimiento del capital (se iguala la inversión a la depreciación). Ahora el crecimiento de la población se detiene y se estabiliza temporalmente. Sin embargo, la población y el capital son tan elevados que agotan aceleradamente los recursos puesto que no se han adoptado tecnologías para conservarlos. La producción industrial decae ante la falta de recursos y la eficiencia de capital, también al tener que usar más para generar producción utilizable. Este modelo establece un colapso entorno al 2100 pero los efectos ya se notan en el 2060 y es el que más se parece a la situación actual.

Finalmente, proponen un modelo mundial estabilizado (I) en el que los recursos se estiran más allá del 2100. Se aplican unas políticas de regulación del crecimiento (estabilización de la población, reducción del consumo, mayor educación en salud, reducir la contaminación un 75 %, alimentos suficientes para "toda" la población, enriquicimiento del suelo, distribución del capital hacia alimentos, reciclaje y control de la contaminación) y se añaden políticas tecnológicas para producir un estado de equilibrio sostenible en un futuro lejano. En este modelo estacionario, aún se produce el triple que en 1970.

En un segundo modelo estabilidado (II), con un control de la población, y sin tantas restricciones, hay un ligero aumento de todos los factores a medida que lentamente se agotan los recursos.

En otro modelo, si se introducen las políticas de estabilización en el año 2000, la población y el capital industrial alcanzarán niveles tan elevados que generan escasez de alimentos y de recursos aún antes del 2100 (sobre el 2060).

Estos serían los niveles del estado de equilibrio global:

1) Que el tamaño de la planta de capital y de la población sean constantes.

2) Que todas las tasas de insumos y productos (natalidad, mortalidad, inversión y depreciación) se mantengan a un nivel mínimo.

3) Que los niveles de capital y de población y la relación entre ambos se fijen de acuerdo con los valores de la sociedad.

Dicen que ese tipo de equilibrio no significa estancamiento. 

Creen que podría seguir el crecimiento indefinidamente sin degenerar el planeta. La gente podría dedicarse al arte o la música, o los deportes y la religión o la vida social, una vez que se ha generado un excedente de producción y se cubrieron las necesidades de alimento. Pero generalmente cuando hay un aumento de ocio (en el mundo real, eso no se traduce en la reducción de la jornada a la mitad para todos, sino el despido para la mitad, como dijo Russell. Las horas, efectivamente, son las mismas)

Entre los descubrimientos clave para mantener una sociedad de estado estable:

- Nuevos métodos de recolección de desechos (reciclaje) para reducir las tasas de agotamiento de recursos y minimizar la tasa de depreciación del capital

-  control de la energía solar (libre de contaminación)

- control natural de las plagas (por interrelación ecológica)

- avances médicos que reduzcan la mortalidad

- anticonceptivos (para igualar la natalidad a la mortalidad)










miércoles, 1 de mayo de 2019

Resumen del libro "El dominio mundial", de Pedro Baños (2018)

Resumen del libro "El dominio mundial", de Pedro Baños (2018)

Resumen original y actualizado en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/04/el-dominio-mundial-de-pedro-banos-2018.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Derecho y Sociología.

Sociología, geopolítica, política internacional, dominio mundial, globalización, geoestrategia

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Ficha técnica


Título: "El dominio mundial"

Subtítulo: "Elementos del poder y claves geopolíticas"

Autor: Pedro Baños

Edición en español: Editorial Ariel, editorial Planeta, Barcelona, 2018

Número de páginas: 367

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Biografía del autor Pedro Baños (hasta 2019)

 El autor Pedro Baños es coronel del Ejército de Tierra y diplomado del Estado Mayor, actualmente en situación de reserva. Ha sido jefe de Contrainteligencia y Seguridad del Cuerpo de Ejército Europeo en Estrasburgo. Ha participado en misiones en Bosnia-Herzegovina (Unprofor, Sfor y Eufor) y hoy es uno de los mayores especialistas en geopolítica, estrategia, defensa, seguridad, terrorismo, inteligencia y relaciones internacionales. Es autor de Así se domina el mundo, best-seller publicado también por Ariel.
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Texto de contraportada

"Si en su best-seller internacional Así se domina el mundo, Pedro Baños exponía cómo, para qué y con cuáles estrategias los poderosos intentaban, en dura pugna entre ellos, controlar a países y personas, en esta nueva obra da un paso más hacia la plena democratización de la geoestrategia y detalle cuáles son los instrumentos que se emplean para lograr ese predominio planetario.

Así, veremos cómo la potencia militar, la capacidad económica, la diplomacia, los servicios de inteligencia, los recursos naturales, el conocimiento y la comunicación estratégica, entre otros, se convierten en las herramientas de trabajo habituales de los grandes manipuladores geopolíticos. Además, el texto se complementa con los dos principales aspectos que el autor considera que van a modificar la geopolítica en los próximos años: la tecnología y la demografía. Y termina alertando de que se está viviendo un cambio de paradigma geopolítico sobre el que hay que estar prevenidos, pues a todos nos afectará de forma muy directa.

Una obra tremendamente visual, pues es prolija en detallados gráficos  a color, lo que sin duda facilita la comprensión de lo que se expone y hace más agradable la lectura.

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ÍNDICE

Los elementos del poder mundial

1. Potencia militar: el musco bélico

2.  Capacidad económica: el verdadero poder

3. Diplomacia: un poder no tan blando

4. Servicios de inteligencia: el poder de la información

5. Recursos naturales: la fuente del poder

6. Territorio y población: el poder tangible

7. Potencialidades intangibles: el poder etéreo

8. Conocimiento y tecnología: el poder de la sabiduría aplicada

9. Comunicación estratégica: el poder de la influencia y la persuación


Los grandes condicionantes geopolíticos

1. Tecnología: esos locos cacharros

2. Demografía: personas convertidas en gente


Hacia un nuevo orden mundial

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RESUMEN

Comentarios iniciales: Este libro es la segunda parte escrita por el experto Pedro Baños sobre el dominio mundial. Alerta de que se está viviendo un cambio de paradigma geopolítico "al que hay que prestar gran atención, pues repercutirá en todos nosotros".

Entre los autores más interesantes que menciona está Johan Galtung, matemático y sociólogo noruego, que anticipó en 1980 que en menos de diez años la Unión Soviética se desmoronaría víctima de sus contradicciones (la URSS cayó en 1991) e hizo otra predicción para el 2025: la caída del imperio estadounidense (aunque en el 2000, lo adelantó al 2020). El autor identificó en su libro La caída del imperio norteamericano las recetas del derrumbe: generacionales, culturales, militares, económicas, políticas, sociales... Si Washington no iniciaba un retraimiento suave y paulatino del contexto internacional, podría desplomarse como la URSS. Un poco lo que ya está haciendo Trump al iniciar la retirada estratégica de los viejos frentes ante una economía debilitada (tras el abandono de Bretton Woods en 1973 por Nixon y luego por la crisis del 2008).

O sea, según Baños, Estados Unidos asume ya un modelo de "multipolaridad excéntrica" (EE.UU. seguiría siendo la potencia dominante pero tendría que repartir su poder, en referencia a China (el gran rival tecnológico y económico) y Rusia). Los actores secundarios serían Europa, India, México y Brasil.

Según el autor, China se convierte ahora en un gigante aeroespacial, se extiende por África, Iberoamérica y mar del Sur de China e incluso compra tierras para cultivar, implanta una nueva Ruta de la Seda y compra sectores estratégicos en horas bajas en Europa.

Según la teoría de Baños, Trump estaría intentando "deconstruir" el mundo (sobre todo el económico) para crear otro nuevo orden mundial (que se parezca a aquel en que EE.UU. era el dueño del mundo en 1945 y en 1991).

El autor hace hincapié en que dos factores claves del cambio mundial son la demografía (nos encaminamos a un mundo de jóvenes que viven en países pobres) y la tecnología (un oasis de ciudades inteligentes y sostenibles en el Norte cercadas por chabolistas). A ello se suma que los más ricos creen ciudades-fortaleza, islas-refugio urbanas alejado de las desigualdades del resto del mundo, más automatizado y conectado.

Baños apela a un cambio de mentalidad, a un menor egoísmo y mayor moral, conciencia y valores, a una responsabilidad personal, pero su libro, precisamente, abre los ojos sobre cómo funcionan los entresijos de la política internacional y los intereses de quienes mandan en el mundo.

El control militar del mundo

En su libro, el autor explica quién controla militarmente el mundo. Estados Unidos tiene desplegados el 54 % de sus ejércitos exteriores haciendo un "tapón" en la frontera de Rusia y China a lo largo del corredor de Europa del Este (otro 16 % a mayores desplegado), Oriente Medio y el Cáucaso, Caspio y montañas afganas. Es un "cinturón" que contiene a sus dos grandes rivales mundiales. Sin embargo, EE.UU solo tiene el 8 % de sus tropas desplegadas en el Pacífico, el nuevo punto "caliente".

El autor dice que el poder radica en los océanos y brinda el control del tráfico internacional (razón por la cual EE.UU. tiene 19 portaaviones y sus rivales uno, tres o cuatro). En cuanto a las tropas, estas han disminuido a medida que aumenta la tecnología. El imperio español no movía a más de 3000.000 hombres mientras que la dinastía Ming, en una época cercana, movilizaba 1,5 millones (para luego reducir a solo 800.000). En la Primera Guerra Mundial, Alemania tenía a 5,3 millones de soldados (más que nadie) hasta que la URSS y Estados Unidos movilizaron a 11 y 12 millones cada uno y el Reich a otros 12 millones. Actualmente, el ejército más numeroso es el de Corea del Norte con 9,4 millones de soldados.

Pero tecnológicamente, EE.UU. es imbatible ahora: tiene 13.762 aviones y 19 portaaviones y gasta medio billón de dólares al año, así como 2,3 millones de soldados, 70 submarinos y 5.884 carros de combate.
 Su rival Rusia dispone de 3,3 millones de hombres, gasta diez veces menos dinero pero tiene 20.216 carros de combate, solo tiene 3.800 aviones, un portaaviones y 63 submarinos.
Y China dispone de 3,7 millones de soldados, gasta 161.000 millones, tiene 6.400 tanques, 2.955 aviones, un portaaviones y 68 submarinos. India tambiñen es una potencia bien armada.
La otra potencia es Corea del Norte, con 6,5 millones de soldados, 5.000 tanques, 950 aviones y 76 submarinos.
Japón tiene 4 portaaviones y 1.600 aviones y Alemania, 700 aviones y 500 tanques. Los ejércitos de ambos países oscilan entre 200.000 y 300.000 hombres.

Ahora mismo, EE.UU., China, Arabia Saudí, Rusia, India y Francia son los que gastan más dinero en armamento al año (siendo USA el triple que China y diez veces más que Rusia).

Tanto Rusia como EE.UU. tienne 6.500-6.800 cabezas nucleares cada uno mientras que Corea del Norte se cree que podría tener 10 o 20 e Irán ninguna. Francia y China tienen sobre 300.

Estas grandes potencias también emplean a compañías privadas (las CMP, mercenarios o subcontratas). Estas son las más conocidas: Dyncorp (EE.UU), Control Risk (UK), Academi (EE.UU.), Triple Canopy (USA), Grupo Constellis (USA) y GK Sierra (USA). Por su parte, los rusos tendrían sus propias subcontratas (Grupo RSB, Antiterror, Centrer, Cosacos, Wagner...)

Respecto a los robots-soldado (armas completamente autónomas), se sabe que lo están desarrollando EE.UU., Reino Unido, China, Israel, Rusia y Corea del Sur.

El control económico del mundo

El autor destaca la importancia de la "guerra económica" (desde los bloqueos napoleónicos, a la guerra del Opio o el bloqueo a Japón en la Segunda Guerra Mundial de combustible y cereales). También dice que EE.UU. fomentó la descolonización entre sus aliados para que no tuviesen acceso tan fácil a las materias primas tras la postguerra (a los que ancló con una ayuda de 12.000 millones de dólares con el plan Marshall). Además, los países recién liberados podían caer bajo su órbita
comercial (el llamado neocolonialismo).

Indica que la globalización se basa en la democracia, la economía de mercado, el liberalismo económico, la iniciativa privada y el capitalismo. Los otros pilares son el FMI (EE.UU. tiene el 17 % de la cuota y del voto y los miembros de la UE, el 32 de la cuota y el voto repartido / debe garantizar la estabilidad), el Banco Mundial (fuertemente controlado por Washington pues tiene veto, debe dar financiación a los países pobres) y la Organización Mundial del Comercio.

Otro aspecto de la guerra económica es la manipulación de los precios del petróleo. Los precios del barril se desplomaron en 1986 (para boicotear a Irán) y arruinó a la URSS y a Venezuela. En 1990, Sadam Husein se quejó de los bajos precios e invadió Kuwait. En el 2008 hubo otra posible manipulación: el precio estaba en máximos a 147 dólares y Rusia invadió Georgia (que quería entrar en la OTAN). De repente, el petróleo se hundió a 90 dólares y llegó a tocar los 35. Esta imprevista bajada hundió al venezolano Chávez y a Rusia. El nuevo sobresalto fue en el 2014, cuando el petróleo volvió a caer de 100 dólares a 50 (porque subió el "fracking", la crisis) y debilitó a Rusia en Ucrania y Crimea y Siria, y castigó a Venezuela. A los demás perjudicados, el FMI y BM les compensó.

El autor indica que EE.UU. puede influir en los precios del petróleo al poder manipular el valor del dólar, ya que las transacciones energéticas se realizan en dólares.

A todo ello se suman ahora los yacimientos de gas de enquisto, que están en China, Estados Unidos, México (está en una situación privilegiada), Argentina, Sudáfrica, Australia, Canadá, Libia, Argelia, Brasil y Polonia, principalmente.

Otro detalle importante es la deuda pública de Estados Unidos (el 55,9 está en poder de acreedores norteamericanos, el 9,5 % de China y Hong Kong, el 8 % de Japón y el 26 % del resto del mundo). Su deuda es de 21,3 billones de dólares pero como esta moneda está ligada a la producción de petróleo, le permite imprimir billetes para sobrevivir.

Otra clave es la divisa como fuente de poder (siendo el dólar ligada al patrón oro desde 1945 hasta que hubo inflación en 1971 hasta que el dólar no fue convertible con oro pero sí con petroleo y gas, los petrodólares (que son el 65 % de las divisas))
El dólar es un arma económica pero de doble filo ya que podría surgir una divisa alternativa (se intentó pero eso equivale a una guerra con EE.UU). Los rusos intentaron hacer un rublo-yuan y Venezuela propuso un Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos. Por su parte, el presidente Strauss-Kahn del FMI intentó buscar una reserva internacional (los Derechos Especiales de Giro) pero, al poco, lo echaron por un escándalo sexual. Otras propuestas de petromonedas fueron la caucásica "altyn".
Por su parte, el yuan (renminbi) chino es moneda de reserva del FMI y lanzó el "petroyuan" para comprar a Venezuela o Nigeria y Zimbabue. A China tampoco le interesa desvalorizar sus enormes reservas de dólares. Rusia y China están comprando oro (entre los dos suman 4.000 toneladas) para crear una supermoneda el rublo-yuan. En ese caso, EE.UU. lanzaría otra moneda, el "amero" (con Canadá y México e incluso fusionarse con el euro).

Europa también es un duro competidor económico para EE.UU (su "federador exterior", según De Gaulle) y además el continente quiere normalizar sus relaciones con Rusia (y acceder a su fabulosa riqueza material y su granero). Francia está muy preocupada por la pérdida de su soberanía al vender la empresa estratégica Alstom a General Electric, de EE.UU . Hay "zancadillas" para quitarse ventas y contratos.

El autor es escéptico con la idea de una UE convertida en un solo bloque político, con un liderazgo único y su propio ejército y sólidos instrumentos financieros. En Francia creen que a EE.UU. no le interesa una Europa unida políticamente, solo económicamente, a la que ve como un "escudero". Sospecha el autor que EE.UU. seguirá usando sus caballos de Troya en las instituciones comunitarias y nacionales europeas.

Otro apartado relacionado con la economía es la Nueva Ruta de la Seda, que conecta Yiwu (cerca de Cantón) en China con Madrid por tren de mercancías a través de Moscú y Polonia (con un ramal a Londres), y luego tiene varios brazos por Irán y Turquía, a la que se une la vía marítima por Suez hasta Roma (aunque el libro no lo menciona, la Ruta de la Seda seguiría hasta Lisboa). EE.UU. no ve con buenos ojos la ruta porque China es su competidor y una amenaza para sus intereses geopolíticos y económicos. Tampoco le gusta el corredor entre China y Pakistán, a través de la conflictiva Cachemira (eludiendo los puertos de la India).

Otro dato de interés es el poder de la industria alimentaria, monopolizado por Bayer-Monsanto (una controla los abonos y herbicidas y el otro los alimentos transgénicos).

El autor concluye que un país serio tiene que dotarse de un departamento específico de geopolítica económica.

Conflictos diplomáticos y espionaje

Pedro Baños localiza varios focos calientes

En el mar de China, las islas Senkaku, islas Pratas, Paracelso, Scarborough, Banco McClesfield, Islas Spratly. Si Japón protesta, China le corta el suministro de tierras raras.

También está la ciberdiplomacia. Los programas y apps de Facebook también sirven para transmitir el mensaje de EE.UU. al mundo. Se trata de diplomacia-marketing para "consumir".

El autor también comenta el dispositivo Echelon, el dispositivo global de vigilancia electrónico (operado por la NSA de USA y sus aliados) y con estaciones en Seattle, Canadá, Yorkshire, Comwall, Baviera, Australia y Nueva Zelanda. El autor dice que Occidente se hace la víctima con el espionaje de rusos, chinos o iranís y resulta que el más agresivo es EE.UU., a través de la red Echelon. Además, el autor dice que la NSA tiene potestad de su gobierno para espiar indiscriminadamente fuera de EE.UU. y monitorizar todas las comunicaciones electrónicas (e-mail, chat, vídeos, fotos, voz, transferencia de archivos, videoconferencias, detalles de redes sociales...)
Por su parte, la BND alemana estuvo espiando desde 1990 los correos de periodistas extranjeros, así como legaciones extranjeras.

Otro capítulo de interés son las operaciones encubiertas; como que la CÍA fomentó la Europa unida aportando 50 millones. El dinero lo vertió el Comité Americano para una Europa Unida (Ford y Rockefeller) que financiaba al Movimiento Europeo y a su rama juvenil. Aquellas opiniones contrarias eran "neutralizadas".
También habla de los complots contra Castro y las prisiones secretas de la CIA en Europa.

Los principales servicios de inteligencia extranjera son:

- China : Ministerio de Seguridad del Estado de China (MSS) que tiene 100.000 agentes.
- EE.UU. Cuenta con 17 agencias.
. Rusia: el Servicio Federal de Seguridad (FSB)
-Vaticano: tiene la red más extensa de inteligencia, la más opaca

También estudia los paraísos fiscales (hay 11 en Europa), en los que los servicios de inteligencia buscan información.

Recursos naturales

Otro capítulo trata sobre los recursos naturales y sus potenciales conflictos.

El autor menciona la desigual disponibilidad de agua en el 2025 (escasez en Levante y Cataluña), así como el norte de México y sur de EE.UU.
También menciona el interés de las grandes potencias por África y sus minerales, donde ya están China, Francia y Reino Unido obteniendo concesiones. En el caso de China, ya está en el Magreb, Sudán, Nigeria, Guinea, Angola, Zambia, Congo y Sudáfrica.

Otro foco de conflictos es el Ártico, ya que hay una ruta por la costa rusa (entrando por el mar de Bering) que le interesa a China. En total, hay cuatro rutas (noroeste, noreste, transpolar, puente ártico). Un portacontenedores de Maersk Line logró atravesar ya la ruta Noreste.

La Antártida es otra tierra de interés que se disputan los países del Cono Sur, así como Francia, Reino Unido y Noruega.

El autor también menciona el "Earth Overshoot Day" (indica la distancia que estamos del desastre ecológico y lo de más que gastamos y no producimos). En la tabla se puede ver que en 1970, los recursos de un año se habían agotado el 19 de diciembre y en el 2018 ya estábamos en julio.
El día del exceso terrestre en España es 11 de junio y el de China cuatro días después. EE.UU. agota todo en marzo y Alemania en mayo.

Población

El autor hace hincapié en los cambios demográficos. Señala que uno de cada cinco habitantes del planeta es chino o indio (China tiene 1.384 millones de habitantes y la India, otros 1.296 millones). El 5 % de la población mundial está concentrado en una pequeña extensión de la India, en el Ganges.

Poder etéreo

El autor explica cómo la gente en mayo de 1945 pensaba que el país que más contribuyó a derrotar a Hitler fue la URSS (57 % de los encuestados) y en el 2015, el 54 % pensaba que fue EE.UU. Esto se debe a las tácticas de publicidad de cada país. Razón por la cual, China se ha lanzado a controlar el cine extranjero para dar una buena imagen de su país.

Urbanización
Aumento exponencial

lunes, 1 de abril de 2019

Resumen del libro "Imperiofobia y leyenda negra", de María Elvira Roca Barea (2016)

Resumen del libro "Imperiofobia y leyenda negra", de María Elvira Roca Barea (2016)

Resumen original y actualizado en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/03/imperiofobia-y-leyenda-negra-de-maria.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Sociología y Derecho.

Sociología, relaciones internacionales, propaganda, imperios, civilizaciones

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Ficha técnica

Título: "Imperiofobia y leyenda negra"

Subtítulo: Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español

Autora:  María Elvira Roca Barea

Edición: Siruela, Madrid, 2016

Número de páginas: 476

Méritos: Lleva 25 ediciones

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Biografía oficial de la autora

María Elvira Roca Barea ha trabajado para el Consejo Superior de Investigación Científica y enseñado en la Universidad de Harvard. Ha publicado varios libros y artículos de revistas especializadas, también ha dado conferencias dentro y fuera de España.

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Texto de la contraportada

"María Elvira Roca Barea acomete con rigor en este volumen la cuestión de delimitar las ideas de imperio, leyenda negra e imperofobia. De esta manera, podemos entender qué tienen en común los imperios y las leyendas negras que irremediablemente van unidas a ellos, cómo surgen creadas por intelectuales ligados a poderes locales y cómo los mismos imperios las asumen. El orgullo, la "hybris", la envidia, no son ajenos a la dinámica imperial. La autora se ocupa de la imperofobia en los casos de Roma, los EE.UU. y Rusia, para analizar con más profundidad y mejor perspectiva el Imperio español. El lector descubrirá cómo el relato actual de la historia de España y de Europa se sustenta en ideas basadas más en sentimientos nacidos de la propaganda que en hechos reales.

La primera manifestación de hispanofobia en Italia surgió vinculada al desarrollo del humanismo, lo que dio a la leyenda negra un lustre intelectual del que todavía goza. Más tarde, la hispanofobia se convirtió en el eje central del nacionalismo luterano y de otras tendencias centrífugas que se manifestaron en los Países Bajos e Inglaterra. Roca Barea investiga las causas de la perdurabilidad de la hispanofobia, que, como ha probado su uso consciente y deliberado en la crisis de deuda, sigue resultando rentable a más de un país. En un lugar común por todos asumido que el conocimiento de la historia es la mejor manera de comprender el presente y plantearse el futuro.

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ÍNDICE

(resumido)

PARTE I

Imperios y leyendas negras: la inseparable pareja

1. Leyenda negra: origen y significado de la expresión

2. Los imperios: del imperium al imperialismo

3. Roma y su leyenda negra

Roma como Imperio Inconsciente

4. Antiamericanismo: la leyenda negra contra EE.UU.

5. La rusofobia antes y ahora

6.La imperiofobia: modelo universal

PARTE II

1. Italia

Sangre mala y baja
Il Capitano Spavento y Lope de Vega

2. El Sacro Imperio, Países Bajos e Inglaterra: ¿guerras de religión o guerras antiimperiales?

3. Alemania: protestantismo y regresión feudal

Martín Lutero

La guerra civil del Sacro Imperio

4. Inglaterra: de las Invencibles a Tony Blair

La ley del silencio

5. Los Países Bajos: el triunfo definitivo de la propaganda

La guerra civil en los Países Bajos

La "guerra de papel": la creación del Demonio del Mediodía

6. La Inquisición y la Inquisición

El Santo Oficio

Las brujas

7. América

El estilo español de imperio: ciudad, camino y hospital

Propaganda: de fray Bartolomé a la izquierda indigenista

De las Leyes de Indias al Derecho Internacional


PARTE III

La leyenda negra desde la Ilustración a nuestros días. Asunción y negación

1. La hispanofobia en el Siglo de las Luces

Llegan las pelucas: la hispanofobia ilustrada

El fracaso imperial francés

La lucha a muerte por la administración de la moral: la destrucción de la Compañía de Jesús

La censura universal y el Index inquisitorial

El triunfo definitivo de la ley del silencio

2. El siglo XIX: nacionalismo, liberalismo y racismo científico

3. Siglos XX y XXI: Conclusiones

El Imperio Viejo y el Imperio Nuevo: de la guerra de Cuba a la revisión histórica.

La crisis del 2007: España y la prima de riesgo (PIGS y GIPSY)

Aquellos españoles y estos españoles

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RESUMEN

Comentarios iniciales: 

A nivel de Economía, interesa este dato que aporta: La Escuela de Salamanca (ciencia jesuita y dominica) designa a un grupo de iustnaturalistas y moralistas que desarrollaron su labor durante los siglos XVI y XVII. También se llama escuela española de Derecho Internacional, doctores en Salamanca, maestros de Salamanca. Sus iniciadores fueron Francisco de Vitoria, Diego de Covarrubias, Martín de Azpilcueta y Domingo de Soto. Algunos enseñaron fuera.

El Manual de confesores y penitentes de Martín de Azpilcueta y Jaureguizar, doctor Navarro (1492-1586) tuvo 81 ediciones. El Comentario resolutorio de cambios requirió hacer cinco cuestiones. Azpilcueta desarrolla por primera vez conceptos que solo mucho después serán estudiados, como el fenómeno de la inflación y los motivos que la provocan, así como el valor y los precios. Schumpeter dedica páginas a Azpilcueta en la Historia del Análisis Económico. Los define como los fundadores de la economía moderna. La autora dice que antes de ellos, vivían en la invisibilidad a causa de la "ley del silencio" que los hizo desaparecer de los manuales (la autora dice que no es un "despiste": cree que Adam Smith no los citó para no citar a un dominico.

Las principales ideas del libro

La autora parte de una idea principal: en tiempos de la Reforma (siglos XVI y XVII), el mundo se dividió en dos culturas antagónicas: la protestante o antiimperial (Inglaterra, Holanda, parte de Alemania, Escandinavia, Suiza) y la católica o imperio Habsburgo (España, Portugal, Irlanda, Italia, Austria, Francia, Flandes y parte de Alemania). Esta brecha que dividió a Europa se prolongó a lo largo de los siglos ante una guerra propagandística sin cuartel (sin tolerancia en ninguno de los territorios hacia los otros (salvo en Alemania, donde hubo libertad de cultos pero con los católicos relegados fuera de la Administración)) y el resultado fue que, a partir del siglo XIX, los logros católicos quedaron "silenciados" en la cultura protestante y anglosajona, que se convirtió en hegemónica. Esta propaganda anticatólica y el silencio sobre sus logros humanísticos y científicos (sobre si los autores eran religiosos, como Mendel) se prolonga hasta hoy día. El resultado del triunfo de la leyenda negra es que los países católicos son los PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia (ortodoxa) y España) o los GIPSIs (Grecia, Italia, Portugal, España e Irlanda) de la crisis del 2008, los países deudores que tuvieron que pedir el rescate bancario. El otro damnificado es Rusia (ortodoxo). Es una visión del mundo hegemónica que posterga los logros de los países católicos, dice la autora, incluso hoy, y los relega a ser eternos secundarios.

La autora también reflexiona sobre la caída del imperio español en América, que se considera como un gran fracaso de la mentalidad católica frente al dinamismo y el éxito del protestantismo, lo que es fácil de ver en el auge de Estados Unidos y el subdesarrollo de América Latina, espejo del fracaso del modelo español. Pero la autora recalca que esa comparación no tiene sentido, porque el imperio español ya estaba muerto a finales del siglo XVIII (unos años antes de la Independencia de las colonias) y que, de hecho, en la misma época también sucumbieron el imperio británico en América (derrotado por sus colonos) y se hundió el imperio americano francés, en el Missisipi (imposible de mantener por falta de colonos y la presión inglesa). Además, muchos han visto el imperio español como una vieja reliquia de un imperio medieval pero la autora recuerda que se trataba de un imperio con instituciones de la Edad Moderna que duró tres siglos y controló una enorme extensión mundial en cuatro continentes. Aunque se considera que España perdió su imperio en 1898 (con la guerra d Cuba y la pérdida de las Filipinas), el imperio ya había muerto antes de la invasión napoleónica. Añade que lo que luego hicieron los gobernantes de las repúblicas americanas independientes en el siglo XIX ya no le compete a España.

La autora repasa las historias de las "Invencibles" (Felipe II envió hasta tres armadas contra Inglaterra). Añade que Inglaterra ocultó el desastre de su propia ContraArmada, un fracaso estrepitoso de Francis Drake para conquistar Lisboa y sublevar a los portugueses y poner a un rey títere. Perdió a miles de hombres pero de eso no se habla. Ni de la derrota de Cartagena de Indias a manos de su defensor Blas de Lezo: un gobernador tuerto, cojo y manco.

Sobre la leyenda negra, cree que lo pasó es en Alemania (Sacro Imperio Germánico) y los Países Bajos hubo sendas guerras civiles contra el imperio de los Habsburgo (que era católico) y los protestantes captaron ese descontento como reacción a la centralización imperial. La autora recuerda que el imperio español (al igual que el romano) era homogeneizador: allí donde iba construía carreteras, ciudades, hospitales e iglesias, todo "estandarizado". El problema fue que al intentar modernizar Holanda con instituciones centralizadas, hubo una reacción por parte de los gobernantes locales que se negaban a hacer esas modernas reformas, añade la autora. La reacción de los Orange fue virulenta y ganó la batalla de la propaganda con todo tipo de pasquines y folletos con dibujos grotescos y mentiras contra los españoles. La autora reconoce que el bando católico intentó ser conciliador y contraatacó con extensos documentos jurídicos (para probar que no habían subido los impuestos) pero fue incapaz de comprender el efecto "huracán" de la propaganda de los independentistas holandeses, que no se combate con argumentos sino con otra propaganda igual de mentirosa, explica la autora. A ello se suma, que las imprentas en Holanda echaban humo imprimiendo pasquines incendiarios que tenían gran éxito en la población local. El modelo propagandístico también se extendió en Alemania (los luteranos) e Inglaterra (los anglicanos).

Otra parte de la leyenda negra procede de la brutal conquista de América por parte de los españoles.
La autora critica a Bartolomé de las Casas y dice que el monje que denunció las matanzas indiscriminadas de indios por los conquistadores españoles era un charlatán que solo decía mentiras o exageraba todo para enaltecer su causa, lo que en su época se le consintió al considerar que buscaba un bien más elevado. La autora no niega que el sacerdote tuviese buenas intenciones pero dice que De las Casas, al que poco menos que califica de renegado, no pudo ver tanta barbarie como denuncia pues apenas se movió de una zona de América donde recaló por lo que cuenta es de oídas o directamente inventado. Sin embargo, la autora dice que el testimonio de este honesto sacerdote causó un daño irreparable a la imagen de España ya que la utilizaron sus enemigos para difundir la leyenda negra de un país cruel y asesino de masas. La autora replica que mayor brutalidad fue la de los conquistadores de América del Norte, realizada por protestantes, donde apenas quedan indígenas tres siglos después, pues fueron exterminados metódicamente, y los que quedan están en los estados del Sur, territorio que antes pertenecía al imperio español (Nueva España). En cambio, en América del Sur, gobernada por españoles durante varios siglos, sigue habiendo a día de hoy millones de indígenas, prueba que refuta el genocidio. Añade que en la América colonial se intentó integrar a los indios nativos, se hicieron leyes de protección y que los religiosos y misioneros fueron la avanzadilla para establecer sistemas económicos de producción (luego obsoletos frente a la industria capitalista). Añade que América del Sur tenía cuatro universidades a plena producción antes de que se fundase Harvard y que algunos enclaves de la América hispana disponían de 40.000 libros frente a los 4.000 de los que presumía Harvard un siglo después.

La autora también habla del "ninguneo" de los autores y científicos católicos, "borrados" de las historias de Ciencia elaboradas por los protestantes porque no los tomaban en serio porque muchos de estos eran religiosos (caso de los economistas jesuitas y dominicos). Fue el caso de Balmi, el promotor de la primera vacunación mundial contra la viruela y que, solo después de su éxito, Inglaterra tomó en serio a su inventor Jenner. Gestas como esa cayeron en el olvido internacional, dice.

La Inquisición también forma parte de la leyenda negra de España. Sin embargo, la autora dice que apenas condenaron a muerte a herejes (serían unos cientos o miles de víctimas) frente a los decenas de miles de brujas que ardieron en los países protestantes (recuerda que los calvinistas quemaron al refugiado Servet por hereje). En España, dice, ni siquiera se tomaban en serio a las brujas y los casos se archivaban como supercherías. Además, la Inquisición también acabó siendo un género de novela "gótica", donde se mezclaban sectas, lujuria... tradición que llega hasta libros como El Códice Da Vinci.

Otra cuestión es que se dice que España era intolerante pero la autora recuerda lo que le pasaba a los católicos que vivían en países protestantes, donde eran masacrados como chivos expiatorios o relegados fuera de trabajos o cargos en la Administración. Pone por ejemplo el caso de Irlanda, gobernada con puño de hierro por Inglaterra, pero también la discriminación de los católicos en el poder en Alemania, que se prolongó hasta el siglo XIX. Los ilustrados también criticaron la intolerancia católica pero en su propio país, Francia, había censura y libros prohibidos. Realmente, no había mucha libertad de expresión en las monarquías absolutas, que se diga.

La leyenda negra contra España siguió incluso en la Guerra de Cuba, donde el magnate de prensa Hearts se encargó de fabricar una guerra acusando de todo tipo de tropelías a los españoles en esas islas y que, según la autora, eran patrañas para vender más periódicos y convencer al público de la necesidad de entrar en guerra por una buena causa. Recuerda que los filipinos pronto se dieron cuenta de que habían cambiado a un dueño blanco por otro aún peor.

La autora también lamenta que algunos historiadores anglosajones (Kramer) sigan diciendo que Castilla tuvo "suerte" al conquistar América y montar un Imperio, que nadie entiende cómo lo pudo lograr ya que no se lo merecía. La autora replica que Colón visitó varios reinos en busca de patrocinadores y nadie tenía dinero para esa expedición salvo Castilla, que además disponía de experiencia de guerra de frontera y sabía como "integrar" nuevos territorios en sus dominios imponiendo las mismas leyes e instituciones. Otros países como Inglaterra o Francia intentaron copiar a España en América pero con poco éxito. Solo la irrupción de un nuevo país capitalista como Estados Unidos, con un nuevo modelo productivo, cambió la balanza pero eso fue ya en el siglo XIX, cuando España ya no estaba allí. Añade que ya en 1800, con la expedición Humbolt, el Imperio estaba en declive pues nadie vigiló de cerca al expedicionario y científico, que se llevó planos de ciudades americanas para ganarse el favor del nuevo presidente Jefferson, lo que prueba que el imperio americano ya estaba sin control efectivo y el gobierno hispano tenía una clara falta de reflejos al no prever la jugada del alemán. Este, en su ancianidad, reflexionó sobre cómo Estados Unidos estaba masacrando a sus indígenas e intercedió en vano por ellos; recordó que en las colonias españolas eran respetados.

La autora añade que todo Imperio ha sido vilipendiado por los conquistados, empezando por los griegos que tildaban de incultos y nuevos ricos a los romanos. Luego, le tocó a España pasar como país intolerante y cruel, mestizo, indolente... y luego a Rusia (que en el siglo XVIII se sacó de la manga un imperio que asombró a Francia), al que menospreciaban por rudos y bárbaros. Finalmente, ahora los europeos se burlan de los norteamericanos por horteras e incultos. La historia se repite.

La conclusión del libro es "y tú más", un argumento que ya ha sido criticado por autores norteamericanos que estudiaron el genocidio americano. Estos dicen que la explicación de los historiadores españoles es que los colonizadores hispanos fueron muy malos pero los ingleses en América del Norte aún fueron más malos y exterminadores. Ese decir, el "y tú más".

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