miércoles, 29 de agosto de 2018

"La riqueza y la pobreza de las naciones", de David S. Landes (1998)

Resumen del libro "La riqueza y la pobreza de las naciones", de David S. Landes (1998)

Resumen original y actualizado del libro:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2018/05/la-riqueza-y-la-pobreza-de-las-naciones.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación, licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, Historia de la Economía, crecimiento económico, riqueza, pobreza

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Título: "La riqueza y la pobreza de las naciones"

Subtítulo: "Por qué algunas son tan ricas y otras son tan pobres"

Título en inglés: "The wealth and poverty of nations" (Why Some Are So Rich and Some So Poor)

Autor:  David S. Landes

Fecha de publicación en inglés: 1998

Editorial en español: Editorial Crítica, Barcelona,  en rústica 2000

Número de páginas: 604

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Biografía del autor David S. Landes (fallecido en 2013)

David S. Landes, profesor emérito de historia y economía de la Universidad de Harvard y autor de dos obras clásicas como The unbound Prometheus (Progreso tecnológico y revolución industrial) y Revolution in Time. A "La riqueza y la pobreza de las naciones" se le considera su obra cumbre.
Landes falleció en el 2013.

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En la contraportada, el libro es alabado por Hobsbawm, Galbraith, Dahrendorf, Porter y Estefanía.

Texto de la solapa

"La riqueza y la pobreza de las naciones está considera como la obra cumbre de David S. Landes. Nos ofrece una gran investigación histórica destinada a estudiar uno de los mayores problemas que se hayan planteado hasta hoy las ciencias de la sociedad: ¿por qué unas naciones son tan ricas y otras tan pobres?

Landes nos lleva a explorar con él el curso entero de la historia, de uno a otro lado del mundo, en un recorrido lleno de anécdotas y de hechos sorprendentes, que revelan su asombrosa erudición, pero que no sirven solamente para entretenernos con su amenidad, sino que se integran en un penetrante análisis de las historias de los vencedores y de los perdedores, y en el esclarecimiento de las complejas causas que explican la diversa suerte de las naciones actuales.

El libro ha recibido grandes elogios de figuras de tanta categoría como los premios Nóbel de Economía, Douglas North y Robert Solow, quien lo ha definido como "un cuadro magistral de los grandes éxitos y fracasos económicos en la historia del mundo", de Eric Hobsbawm o de John Kenneth Galbraith, que lo considera "sencillamente maravilloso". Y ha alcanzado, además, otro reconocimiento que está por encima de toda sospecha: el que implica haberse mantenido largo tiempo en las listas de best-sellers del New York Times, lo que prueba la capacidad para llegar al gran público y para cautivarlo.

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ÍNDICE

Capítulo I. Las desigualdades de la naturaleza

Capítulo II. Respuestas a los condicionamientos geográficos: Europa y China

Capítulo III: La excepción diferente: una senda diferente

Capítulo IV: Invención de la invención

Capítulo V: La gran apertura

Capítulo VI: ¡Al Este!

Capítulo VII: De los descubrimientos al imperio.

Capítulo VIII: Islas agridulces

Capítulo IX: El imperio en el este

Capítulo X: Por amor al lucro

Capítulo XI: Golconda

Capítulo XII: Vencedores y perdedores: balance del imperio

Capítulo XIII: Naturaleza de la Revolución Industrial

Capítulo XIV: ¿Por qué Europa? ¿Por qué entonces?

Capítulo XV: Gran Bretaña y los demás

Capítulo XVI: A la caza de Albión

Capítulo XVII: No se hace dinero sin dinero

Capítulo XVIII: El saber es oro

Capítulo XIX: Confines

Capítulo XX: El estilo sudamericano

Capítulo XXI: El imperio celeste: estancamiento y retroceso

Capítulo XXII: Japón: los últimos serán los primeros

Capítulo XXIII: La restauración Meiji

Capítulo XXIV: ¿Comete la historia errores?

Capítulo XXV: El imperio y lo que vino después

Capítulo XXVI: Pérdidas de hegemonía

Capítulo XXVII: Vencedores y...

Capítulo XXVIII: Vencidos

Capítulo XXIX: ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Adónde vamos?

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RESUMEN

Comentarios iniciales: El libro fue un clásico de la Historia de la Economía pero pasados 20 años se notan algunos fallos técnicos que no pasan una crítica de teoría económica actual. No profundiza en las razones de los problemas económicos (desde el punto de vista técnico) que causaron la ruina de muchos imperios (ibéricos, holandés, chino, inglés) que menciona en el libro. Hoy en día los libros que abordan la pobreza o el crecimiento económico  profundizan sobre los flujos de dinero e inversión y capital, la inflación, etc..., prestan mayor atención a estas cuestiones técnicas. Siendo el crecimiento económico el objeto del libro, apenas menciona la teoría Schumpeteriana o no trabaja más en la de Solow. La cuestión tiene importancia porque en los últimos años se están publicando libros de Civilización Universal ("Homo Sapiens", etc...) que ahondan en las líneas generales del crecimiento económico.

En el caso de la caída del imperio español o portugués y su atraso tecnológico, el autor explica la debacle (que duró tres o cuatro siglos) mediante cuestiones como la brutalidad de sus gentes, el oscurantismo de la Inquisición, la falta de innovación o directamente la petulancia o arrogancia de los gobernadores y la pereza, ignorancia y la vagancia de los españoles y portugueses mientras que sus rivales ingleses y holandeses, y sus sucesores norteamericanos, eran muy listos y adictos al trabajo. Aunque con su mordaz estilo, el autor da palos a todos y no se calla las verdades, tiene especial inquina con Europa del Sur, a la que acusa de vaga y maleante. Es especialmente sintomático el episodio colombino en el que los españoles, aventureros ignorantes y asesinos sádicos, exterminaron y torturaron a la población de pobres indígenas inocentes y desarmados del Caribe aunque los franceses, un siglo después, tenían que enfrentarse en las mismas islas a peligrosos salvajes armados con flechas venenosas. En cambio, sobre las batallas entre indios y la Caballería en el siglo XIX explica que los nativos "no supieron aceptar el progreso" y se creían que toda la tierra de ellos. Y sobre los británicos en la India, dice que los colonizadores dejaron grandes obras de ingeniería y trenes, algo que los antiguos señores feudales y déspotas nunca habrían hecho ya que se dedicaban a exprimir a la población.

Se echa de menos que hubiese analizado de dónde procedía la financiación del Imperio, las razones de las quiebras, los efectos del oro en la inflación y haber comprobado si realmente la ciencia hispana no estaba tan rezagada y estaba pisando los talones a las grandes potencias del siglo XVIII. En el caso de Turquía, se resolvió de un plumazo, también sin seguir la pista de sus flujos económicos, aunque sí los políticos.

Líneas generales del libro: La tesis central del libro es que una atmósfera que favorece el trabajo, el emprendimiento y el libre comercio es muy buena para hacer negocios (muy en la línea weberiana del protestantismo) mientras que las trabas burocráticas y la política despótica asfixian el crecimiento.

El autor también incide en la ventaja comparativa (el término ricardiano por el que Portugal se especializaba en producir vino de Oporto e Inglaterra en venderle manufacturas). De sus páginas se desprende que la ventaja comparativa ha sumido a muchos países, incluido Portugal, en la agricultura (porque eran más competitivos), lo que postró a dicho país en la pobreza, y los convirtió en clientes de los países industriales, más ricos. Sin embargo, al final del libro, el autor recuerda que naciones como Argelia apostaron por la industrialización pesada (en lo que no eran duchos) y olvidaron los beneficios de la ventaja comparativa, que los teóricos socialistas consideraban "burguesa".

El libro arranca con un estudio de las cuestiones geográficas y climáticas del mundo para averiguar si ello influye en la pobreza y la riqueza de los países. Concluye que sí es un factor determinante. Pone varios ejemplos: Europa tiene tierras fértiles en las que cultivar grandes cosechas y África, en la zona cálida y tropical, cuenta con muchos desiertos o zonas infestadas de mosquitos que impiden el desarrollo. América del Norte dispone de grandes llanuras en las que cultivar grandes extensiones de cereales a gran escala mientras que Sudamérica está jalonada de montañas, selvas o ríos impenetrables como el Amazonas, donde apenas se puede cultivar de forma extensiva.

Respecto a la cultura, el autor se basa en la obra del sociólogo Max Weber sobre la religión calvinista y la adición al trabajo de los países protestantes. Tras discutir varias ideas del libro, el autor, a lo largo de los capítulos, viene a concluir que la adición al trabajo está detrás de la creación de riqueza, casualmente más presente en los países calvinistas como Inglaterra y Holanda.  Califica a los países católicos y a sus gobernantes de "perezosos" e "indolentes" mientras que Europa del Norte o incluso Japón son países cuyos ciudadanos viven para el trabajo y que ven justo ganar mucho dinero. Además, en estos países de moral trabajadora se permite que circulen ideas para mejorar la calidad de los productos e innovar, lo que supone un motor para el avance y el crecimiento económico. Hay cierto afán de innovación y obsesión por lo nuevo frente a lo antiguo.

Respecto a los países, el autor explica que China lideró el crecimiento económico hasta el siglo XII, cuando se quedó estancada. En aquel momento, incluso tenía altos hornos para fundir el acero que funcionaban con carbón. Eso en plena Edad Media. Además, China inventó la pólvora, la imprenta o la brújula pero no supo explotar todo el potencial: no hizo potentes cañones, ni difundió grandes libros que hiciesen circular el conocimiento, ni tampoco exploró los mares salvo una expedición en África que quedó en nada por el aislacionismo del país. A partir del siglo XV, empezó el atraso de China. Los europeos, siempre batallando y compitiendo entre sí, supieron darle uso a la pólvoca. Además, la imprenta difundió el conocimiento y la brújula les hizo dueños de los mares. A todo ello se sumaron dos inventos genuinamente europeos: el reloj y las gafas. Estos nuevos instrumentos exigían un alto grado de precisión y no todos los países lo podían conseguir. También mejoró la precisión de las armas de fuego, decisivo a la hora de combatir contra gigantes como la Rusia zarista, que carecía de armas de repetición en Crimea.

En cuanto al gran salto de la Edad Media, el autor dice que en Europa las ciudades competían entre sí y eran grandes lugares donde difundir ideas. Algunos países eliminaron los gremios de forma temprana, mientras que en otros países estas asociaciones de artesanos impedían que la gente tuviese estímulos para ganar más dinero. Dice que mientras China se convirtió en un Estado burocrático donde las ideas luminosas se apagaban tras la muerte del maestro y quedaban relegadas al olvido hasta que otra generación las recuperaba como tradición, en Europa una idea innovadora era inmediatamente mejoradas por otros y hacía un efecto se suma acumulativa de conocimientos. Así se pudo perfeccionar el armamento y hacerlo eficaz mientras que en China las armas de fuego eran bastante ineficaces y peligrosas para el propio usuario.

Después, estudia el imperio español en América. Compara el descubrimiento con un genocidio porque, ya fuese por la espada o las enfermedades, los codiciosos, ignorantes y degenerados conquistadores vaciaron el Caribe de indígenas indefensos. Sostiene que todas las naciones tienen cosas que esconder (pues Inglaterra también asesinó a indios) pero que los españoles fueron especialmente sádicos pues competían en idear horribles tormentos para los indígenas. Niega que la "leyenda negra" sea mentira. Como otros autores, concluye que España se quedó atrasada a partir del siglo XVII. En 1640, ya era una potencia derrotada por Europa del Norte, adelantada en la técnica y la ciencia. Lo mismo para Portugal. Atribuye la debacle a la Inquisición, que impidió a los científicos estar al día de las nuevas experiencias y aparatos técnicos. Si quería algún instrumento, debía comprarlo a los países ricos del Norte.

Sobre los portugueses dice que entraron en Asia gracias a los cañones de sus barcos. Tenían instrucciones de "separarse y hundir a cañonazos" a cualquiera que les molestase en el Índico. Tomaron bases en África, la India e Indonesia, pero fueron desalojados por los holandeses. En todo caso, los demás europeos procuraban no molestar a los lusos. El autor se pregunta cómo una nación tan pequeña dominó medio mundo. Lo mismo le preguntó un señor feudal japonés al timonel de un galeón español y este le contestó: "En cada país, los misioneros convierten al cristianismo a los sùbditos y luego estos les apoyan para dominar el país". Asustado el japonés, prohibió el cristianismo.

Sobre el imperio holandés, este fue el dueño de los mares durante un siglo y se afincó en Indonesia, donde se dedicó a cultivar especias. El autor dice que, con la Revolución Gloriosa de 1688, un Orange holandés llegó al trono y las inversiones de Inglaterra y Holanda se fusionaron y entrelazaron. El heredero de Holanda fue Inglaterra, que fue tomando posiciones en la India mediante intrigas palaciegas hasta que el subcontinente quedó bajo su control político y militar. El Reino Unido entendió que el negocio estaba en las plantaciones de algodón e instó a estos cultivos en las colonias americanas y en la India.

Sobre la industrialización, en el siglo XIX los países europeos iniciaron una carrera para no quedarse rezagados respecto a Inglaterra. Enviaban alumnos y espías, contrataban artesanos, poco a poco Francia, Alemania, Suiza, Holanda y Bélgica empezaron a destacar quedando el resto más rezagados. Finalmente, se sumó Japón, que a través de la revolución Meiji, se sumió en un frenesí industrializador y comercial de efectos textiles pero también en una espiral nacionalista. El autor alaba la laboriosidad de los japoneses. Cuenta la historia de una tejedora huérfana casada por conveniencia (porque el marido quería eludir la mili) que hilaba día y noche bajo las órdenes de su suegra. Su marido estuvo en Corea de aduanero durante 24 años y volvió con una concubina y maltrató a la esposa y la echó de su propia casa. La mujer, que había trabajado sin parar durante esos años para reformar la vivienda, se enfadó mucho y prendió fuego a la casa y pasó 10 años en prisión, donde contó su drama a otro preso. Al final, los tejidos japoneses inundaron el mercado. El autor dice que las colonias donde estuvieron los japoneses (Corea y Taiwan) destacan hoy por ser algunos de los países más prósperos del mundo.

Respecto a Latinoamérica, la independencia sumió en el caos a muchos países. Uno de los países que logró posicionarse internacionalmente en el siglo XIX fue Argentina, que avanzó hacia la Pampa pero las tierras subastadas era muy áridas y se concentraron en pocas manos. Tras sus triunfos como exportador de carne, perdió fuelle y entró en decadencia al no poder industrializarse. Muchos otros países fracasaron al intentar poner en marcha su industria, que no era competitiva. Aunque sus productos fuesen más baratos, su calidad era muy mala.

Otro imperio analizado es el ruso. Ya de por sí, iba con atraso a causa de los sectores agrícolas con siervos. En cuanto al turco, se convirtió en cliente de los europeos, a los que compraba armas pero fue incapaz de desarrollar una industria y se dedicó al saqueo de sus vecinos con gobernantes secuestrados por sus cortesanos. Por su parte, un albañés llegó en el siglo XIX a gobernar Egipto e intentó montar fábricas de telares con el hilo de algodón egipcio pero no supieron manejarlas bien y estos negocios quebraron. Nuevamente, se impuso la ventaja competitiva, donde Egipto solo valía para exportar materias primas dejando la industrialización para Europa.

Respecto al auge de Inglaterra y Holanda, el autor no para en elogios ante el éxito de estos países por liderar el comercio internacional en Asia y la Revolución Industrial. Sin embargo, lamenta que el Reino Unido, que lideró la Revolución Industrial se hubiese quedado estancado en la industria del carbón a finales del siglo XIX, lo que supuso un grave retraso respecto a otras economías como la de Estados Unidos, que tomó la delantera al apostar por la cadena industrial y la electrificación a gran escala (caso de Henry Ford y el automóvil). En el sector químico, fue Alemania la que adelantó a todos al inventar el laboratorio moderno, debido a la importancia que dio a la educación.

En el caso de Inglaterra, impuso un libre comercio mundial porque le interesaba mientras que otros países como Japón (que fue obligado a eliminar los aranceles a productos europeos) o Estados Unidos se protegieron mediante todo tipo de trabas para impedir el acceso de productos extranjeros a su mercado.

Posteriormente, analiza el colonialismo en el siglo XIX y la descolonización en el XXI. Sugiere que los europeos hicieron carreteras y que cuando dejaron las colonias, las fábricas y viales quedaron abandonadas. Asegura que los nuevos países independientes empezaron a bajar su PIB tras unos años de crecimiento y bonanza por una mala gestión de los gobernantes, que apostaron por una industria pesada según las recomendaciones socialistas, a la vez que la población se duplicaba y generaba emigración (como el caso de la Argelia francesa).

Finalmente, el autor aborda cómo Estados Unidos, tras la Segunda Guerra Mundial se hizo con el comercio mundial pero se durmió en la "autocomplacencia" y la "autocondescedencia" y acabó superado por la industria de Japón, que impuso un trabajo en equipo, la colaboración de sus empleados para buscar la perfección y el modelo de "just-in-time" (el Toyotismo), inspirado en los supermercados americanos.

El libro termina en 1998. En general, la conclusión del autor es que aquellas economías liberalizadas y donde hay flujo de conocimientos y saberes, así como moral de trabajar duro, son las que alcanzan mayor riqueza mientras otras que son proteccionistas o ponen trabas a la libre circulación de ideas acaban arruinadas o atrasadas.

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CRÍTICAS DE OTROS AUTORES AL LIBRO DE LANDES


Críticas a David S. Landes y "La riqueza y la pobreza de las naciones" en el libro "Una herencia incómoda", de Nicholas Wade (2015)

El autor Nicholas Wade, en "Una herencia incómoda" critica a David S. Landes y su "La riqueza y la pobreza de las naciones". Señala que el historiador examina todos los factores posibles para explicar el auge de Occidente y el estancamiento de China, y llega a la conclusión de que, en esencia, la respuesta reside en la naturaleza de la gente. Landes atribuye el factor decisivo a la cultura, pero describe la cultura de tal manera que implícitamente se refiere a la raza. "Si hemos aprendido algo de la historia del desarrollo económico, es que la cultura supone toda la diferencia", escribe Landes. "Lo demuestra la empresa de las minorías expatriadas: los chinos en Asia Oriental y Sudoriental, los indios en África Oriental, los judíos y calvinistas en gran parte de Europa, y así sucesivamente. Pero la cultura, en el sentido de los valores internos y las actitudes que guían a una población, atemoriza a los estudiosos. Tiene un olor sulfúrico de raza y herencia, un aire de inmutabilidad", añade Landes. Y Wade le replica que Landes sugiere que la cultura de cada raza ha supuesto la diferencia en el desarrollo económico. El autor Wade concluye que las intensas presiones para la supervivencia ha obligado a europeos y chinos a adaptarse y añade que las instituciones que caracterizan a una sociedad son una mezcla de comportamientos determinados culturalmente e influidos genéticamente. Señala que el cambio cultural es muy rápido, como se demostró con Alemania y Japón, sociedades altamente militarizadas que, tras una brutal guerra, se convirtieron en países pacíficos, un cambio cultural demasiado rápido para ser genético. Landes cree que, además de la cultura, hay un componente genético que influye en el éxito, por ejemplo, de los chinos. Sospecha que el auge de China y el de Occidente son acontecimientos no solo de la historia sino también de la evolución humana.



lunes, 12 de febrero de 2018

"¿Por qué manda Occidente... por ahora?", de Ian Morris (2011)

Resumen: "¿Por qué manda Occidente... por ahora?", de Ian Morris (2011)

Resumen original y actualizado en:

http://evpitasociologia.blogspot.com/2015/01/por-que-manda-occidente-por-ahora-de.html

https://resumendelibrosdehistoria.blogspot.com/2017/12/resumen-por-que-manda-occidente.html

Autor del resumen y comentarios: E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho.

Sociología, Historia Universal, ciclos de la economía, Civilización

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Título: "¿Por qué manda Occidente... por ahora?"
Subtítulo: Las pautas del pasado y lo que revelan sobre nuestro futuro.

Título original: Why the West Rules... for Now?

Autor: Ian Morris

Fecha de publicación en inglés; Farrar Straus and Giroux, 2010.

Fecha de publicación en español:  Editorial Ático de los Libros / Colección Ático Historia,  2014

Premios: Premio PEN de No Ficción 2011 y ha sido finalista del prestigioso Premio Orwell, que se concede a los mejores ensayos publicados en inglés.

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Texto de la contraportada

"Una historia de la civilización como nunca antes se ha escrito

Occidente desencadenó en su revoluciòn industrial la impresionante energía del vapor y el carbón, y, al hacerlo, cambió el mundo para siempre. Fábricas, ferrocarriles y barcos de guerra provocaron que Occidente se hiciera con el poder en el siglo XIX y el desarrollo de los ordenadores y las armas nucleares en el siglo XX garantizaron la supremacía global. Ahora, al inicio del siglo XXI, a muchos preocupa que el ascenso económico de China e India signifique el fin del dominio de Occidente. Para saber por qué manda Occidente y si seguirá mandando en el futuro, debemos estudiar el pasado.

Ian Morris nos acompaña en un viaje apasionante que se remonta al inicio de la civilización humana y reconstruye el surgimiento y caída de estados e imperios en busca de pautas y reglas que nos ayuden a comprender qué sucederá en el futuro inmediato. Ayudándose de la geografía, la sociología, la biología y la historia militar, Morris consigue elaborar una asombrosa teoría que cambiará para siempre cómo comprendemos la historia del mundo".

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Biografía oficial del autor (hasta 2011)

Ian Morris es doctor en Historia por la Universidad de Cambridge. Ocupa la cátedra Jean y Rebecca Willard de Clásicos y es el profesor de Historia en la Universidad de Stanford. Ha publicado diez ensayos académicos y ha dirigido excavaciones en Grecia e Italia. Es miembro fundador y ha sido director durante dos mandatos del Centro de Arqueología de la Universidad de Stanford. Entre 2000 y 2007 dirigió las excavaciones realizadas por este centro en Monte Polizzo, Sicilia. Vive en las montañas de Santa Cruz, en California, 
¿Por qué manda Occidente... por ahora? le valió el premio Pen de No Ficción de 2011 y ha sido aclamado de forma unánime.

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ÍNDICE

Parte I

1, Antes de Oriente y Occidente

2. Occidente toma la delantera

3. La medida del pasado

Parte II

4. Oriente recupera terreno

5. Igualados

6. Decadencia y caída

7. La era de Oriente

8. Alcance global

9. Occidente recupera terreno

10. La era de Occidente

Parte III

11, Por qué manda Occidente

12. ,,,, por ahora

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Comentarios previos:

Ian Morris se encuadra dentro de la línea, iniciada por Jared Diamond, que sostiene que las grandes diferencias económicas a lo largo de la Historia Universal se deben a cuestiones geográficas. La mayoría de los autores de Sociología estarían en contra de la tesis geográfica porque parece más probable que se deba a factores legales, sociales, de propiedad o políticos (de nada sirve nadar en petróleo si el sistema politico y legal no dinamiza la economía).

Resumen:

Morris establece una cronología humana basada en los siguientes cambios en periodos cálidos y fríos: Hace 18.000 años hubo el último máximo glaciar, en 14.000 se llegó al máximo de frío, en el 12.700 hubo un glaciar tardío que duró hasta el 10.800 y de nuevo bajaron las temperaturas hasta los 10.000 AC. A partir de ahí se produce un calentamiento global que coincide con la expansión de la agricultura (el llamado Dryas reciente que va del 10.800 al 9.600 AC) y luego el clima se estabiliza durante otros 14.000 años (que es el tiempo que ha durado la Humanidad hasta ahora). Dice que hay una "latitud con suerte" que va desde España a Oriente Medio, Sanghay y Japón. El núcleo central de esa latitud sería Oriente Próximo, territorio sobre el que bascularán los grandes imperios antiguos.

La zona más favorecida serían los Flancos Montañosos (en las montañas de Siria) y desde ahí se habría difundido la genética y la agricultura a Europa y parte de Asia.

Respecto a la divergencia Oriente-Occidente, Morris construye varias tablas. Ambas zonas parten con la misma puntuación de 4 puntos en el año 14.000 AC pero en el 11.000, Occidente tiene 6 puntos y Oriente, 4, en el 5.000 AC, Occidente ya alcanzó los 8 y Oriente los 6. El siguiente pico está en el 2000 AC, cuando Occidente llega a los 25 puntos y decae mientras que Oriente sigue su ascenso hasta los 20 (año 1000 AC). Del 1000 AC al 100 AC hay un crecimiento paralelo hasta los 30 puntos.
Una ruptura importante es en el año 100 DC, porque Occidente entra en caída libre desde su techo de 45 puntos hasta los 35 mientras que Oriente sube a los 35 y cae a los 30. Practicamente, en el año 500 hay una convergencia. El desplome de Occidente sigue hasta el año 700 y luego empieza a recuperarse hasta los 30 puntos en el 1100. Mientras, Oriente ya ha llegado a los 41 puntos y, por primera vez, Oriente se pone por delante de Occidente (imperios Wei Occidental y Oriental, Imperio Liang, y luego Imperio Tang). A partir del año 1000, Occidente recupera los 35 puntos en 1300, cae a los 30 en 1400 y vuelve a subir a 35 en 1500. Mientras, Oriente inicia su declive en 1200 y llega a 35 puntos en 1400 para luego recuperarse hasta 1500. Occidente con diez puntos en paralelo sigue detrás.



Ian Morris usa estudios estadísticos para examinar cómo evolucionaron las economías de Occidente (Europa y Oriente Próximo) y Asia (China, India, estepas). En su libro, sostiene que Occidente se adelantó 14.000 años a Asia (que solía llevar 3 siglos de retraso) porque las condiciones geográficas y climáticas de Oriente Próximo eran mejores [nota del lector: como señalan Jare Diamond en Armas, gérmenes y acero] para cultivar trigo o domesticar ganado (había muchas más especies). De ahí que surgiesen los primeros imperios que construyeron las pirámides o los canales de riego. Pero a partir del primer milenio antes de Cristo se colapsaron Mesopotamia, Creta y Egipto y Asia empezó a acercarse a Europa hasta que casi se igualaron en tiempos del imperio romano y la dinastía Han (entre el siglo 3 antes de Cristo y el quinto después de Cristo). Mientras Europa se hundía en la Edad Media, Asia, a pesar de sus guerras y la pista, pudo crecer económicamente hasta el año 1.100. Una ciudad destacaba entre otras: Kaifeng. Pero esta ciudad cayó en 1127 a manos de los guerreros manchúes jurchen.
En esa época fue destacado la creación de dos imperios, el imperio Song al sur, cuya capital era Hangzhou, y jurchen en el norte de China, cuya capital era Kaifeng, ambos con minas de carbón.
 En aquella época, China contaba con una potente industria del carbón, altos hornos y se dirigía a una incipiente revolución industrial que no llegó a cuajar. Hacía siglos que imprimía libros, incluso con tipos móviles, y disponía de bombas de agua capaces de secar grandes campos y usaba pólvora en las batallas. Sin embargo, las invasiones mongolas, a partir de 1162, acabaron con el sueño de la industrialización china porque los guerreros esteparios devastaron gran parte de China y Oriente Próximo, desastre que permitió a Europa empezar a ganar pulso porque mientras el núcleo musulmán se hundió sobrevivieron ciudades como El Cairo, Venecia y Génova, que ocuparon el sitio vacío.  En 1279, la dinastía Song cayó en manos de los mongoles y se arruinó para siempre el sueño de una China industrial en el medievo, pues también le asolaron epidemias. China cayó bajo los 4 jinetes del Apocalipsis: migraciones, fracaso del estado, hambre y enfermedades. La visita de Marco Polo en 1290 supuso un antes y un después por el mero hecho de ser él y no un chino el que hiciese la visita a Europa.

En 1421, China dio un último impulso a su carrera hacia la modernidad al enviar una gran flota a Africa. Los portugueses, que se adentraron en el sur de África, apenas disponían de cuatro naves pero empezaron a tomar puertos en Asia a base de cañonazos. Aún así, Europa aún no era rival para una nación rica como China que, sin embargo, se cerró al extranjeros tras sus expediciones marinas. Ian Morris dice que los funcionarios chinos hicieron lo sensato y más razonable al suspender los caros viajes marítimos porque, geográficamente, América quedaba lejos y no había nada atractivo que adquirir ni manera de volver por el Pacífico mientras que Europa (Portugal y Castilla) lo tenían más fácil porque estaban situadas a medio camino del Nuevo Continente. Morris llama "idiota incompetente" a Cristóbal Colón por ser tan temerario de cruzar el Océano tras errar en sus cálculos sobre la extensión de la Tierra y pensar que había llegado a las costas de China. El mismo tratamiento da a Carlos V y Felipe II por meterse en una cadena de guerras para unir la Cristiandad y luchar a la vez contra los turcos, tarea que superaba la capacidad real del imperio de los Habsburgo. Si en aquel entonces, los Habsburgo no pudieron unir Europa, nadie lo podría hacer.

A pesar de ello, entre 1700 y 1773, Europa ya había superado al resto del mundo al poner en marcha la revolución industrial. En el año 1800, el adelanto ya era impresionante debido a la máquina de vapor. A partir de esa fecha, el desarrollo social de Occidente se dispara hasta alcanzar 900 puntos, algo inaudito si se tiene en cuenta que el Imperio Romano en su apogeo solo tenía 24 a 43 puntos, un techo que no pudo superar hasta 1700. Parte de este éxito se debe a un factor geográfico clave: Rusia y China cerraron las fronteras gracias a su potencia de fuego y cortaron la autopista de la estepa: los mongoles y otros nómadas dejaron de ser una amenaza y Europa y Asia ganaron en estabilidad.

Otro concepto que estudia es la "ventaja del aislamiento", que supone que tribus "salvajes" asumen las nuevas tecnologías de culturas superiores, las superan y las vencen. Entre los ejemplos que cita están los mongoles.

También explica que da igual si Oriente alcanzó a Occidente o si luego fue al revés, o si cayó el Imperio Romano y eso retrasó a Europa o que luego las invasiones mongolas hundiesen a China, porque lo importante es que todos esos inconvenientes y retrocesos supusieron un retraso de varios siglos pero no impidieron que  la historia avanzase en su dirección hacia la convergencia económica de ambos continentes.


El libro finaliza con una proyección del futuro. Ian Morris cree que pronto habrá una convergencia de Oriente y Occidente aunque en el fondo tampoco tiene mucho sentido en una sociedad global. También advierte que el mundo va a diverger hacia dos escenarios: el Crepúsculo y la Singularidad. El Crepúsculo sería un futuro devastado por las bombas atómicas en el que peligraría incluso la existencia misma de la humanidad. La Singularidad, por contra, es un futuro lleno de tantos avances tecnológicos que en el año 2103, el mundo tendrá 5.000 puntos de desarrollo social, casi seis veces más que ahora. Nadie sabe de dónde saldrá la energía para mantener tal consumo de energía que necesitarán los 10.000 millones de habitantes del planeta Tierra y que, además, estarían fusionados prácticamente con las máquinas.

lunes, 5 de febrero de 2018

"Cazadores, campesinos y carbón", de Ian Morris (2016)

Resumen del libro "Cazadores, campesinos y carbón", de Ian Morris (2016)

Resumen original y actualizado en:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2016/11/cazadores-campesinos-y-carbon-de-ian.html

https://resumendelibrosdehistoria.blogspot.com/2018/02/cazadores-campesinos-y-carbon-de-ian.html

Resumen por E.V.Pita, doctor en Comunicación, licenciado en Derecho y Sociología
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Título: "Cazadores, campesinos y carbón"

Subtítulo: "Una historia de los valores de las sociedades humanas"

Título en inglés: "Foragers, farmers and Fossil Fuels: How Human Values Evolve"

Edición en español: Ático de los libros, Barcelona, 2016

Páginas: 430

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Biografía de Ian Morris

Ian Morris es doctor en Historia por la Universidad de Cambridge y ocupa una cátedra Jean y Rebecca Willard de Cultura e Historia Clásica en la Universidad de Stanford. Es miembro fundador del Centro de Arqueología de Stanford y ha sido su director durante dos mandatos. Entre 2000 y 2007 dirigió las excavaciones de la Universidad de Stanford en Monte Polizzo, en Italia. Ha publicado trece libros y más de 80 artículos sobre Arqueología e Historia. Su anterior obra ¿Por qué manda Occidente... por ahora? (Ático de los libros, 2014) ganó el premio Pen de No Ficción y se convirtió en un fenómeno de ventas mundial.

Ian Morris ha sido galardonado con premios de la Fundación Guggenheim, la Fundación Mellon, la National Geographic Society y el National Endowment for the Humanities. Vive en las montañas de Santa Cruz, en California.

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Texto de la contraportada:

"¿Qué determina los principios morales de una sociedad? Después del éxito de ¿Por qué manda Occidente... por ahora?, Ian Morris aborda la ambiciosa tarea de explicar la evolución de los valores de las sociedades humanas desde la prehistoria hasta la actualidad. Este es un libro provocador que explica de dónde proceden y cómo y por qué han evolucionado nuestros códigos morales a lo largo de la historia.

En una original propuesta, el libro incorpora capítulos escritos por críticos acérrimos de Morris: el historiador Richard Seaford, el sinólogo Jonathan D. Spence, la filósofa Christine M. Korsgaard y la escritora Margaret Atwood. Morris responde a sus argumentos de forma inteligente e incisiva.

Una vez más, la erudicción y la capacidad de hacer accesibles los procesos complejos de la macrohistoria se dan de la mano en este volumen de Ian Morris, que hará las delicias de los amantes de la historia".

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ÍNDICE

Introducción de Stephen Macedo

1. Cada época tiene las ideas que necesita

2. Cazadores-recolectores

3. Campesinos

4. Combustibles fósiles

5. La evolución de los valores: biología, cultura y la forma de lo que vendrá


COMENTARIOS

6. Sobre la ideología de imaginar que "cada época tiene las ideas que necesita". Richard Seaford

7. Pero, ¿cómo fue de verdad? Las limitaciones de medir los valores históricos. Jonathan D. Spence.

8. Valores eternos, valores que evolucionan y el valor del yo. Christine M. Korsgaard

9. Cuando la luz se apague: los valores humanos después del colapso de la civilización. Margaret Atwood

RESPUESTA

10. Mi punto de vista correcto sobre todo. Ian Morris.

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Resumen

El autor cuenta que estando en una excavación en Grecia vio a un hombre llamado George paseando en mula mientras su anciana mujer cargaba una gran cesta con la espalda doblada. Le preguntaron por qué y George contestó con naturalidad: "Ella no tiene una". Pensaron que estaba de broma pero el autor le dio vueltas al asunto y se preguntó porqué las sociedades campesinas habían interiorizado esos valores de sumisión de la mujer y no otros.

El libro divide la historia humana en tres grandes etapas: la cazadora-recolectora, la agraria y la industria del carbón y petróleo. Morris dice que cada época ha adaptado sus valores a las circunstancias para mejorar la eficiencia del sistema.

Por ejemplo, en la época de cazadores-recolectores no hubo grandes acumulaciones de riqueza porque el grupo hacía presión para que los más ricos compartieron el fruto de su trabajo (pues la abundante caza o fruta o grano recolectados se iban a pudrir si no lo repartía entre otros, con la esperanza de que otro le ayudase un día que él estuviese necesitado.
Estos pequeños grupos tampoco estaban jerarquizados porque se burlaban de aquellos que, en un momento de éxito, se creían con derecho a ser jefes. Un asunto que podía acabar violentamente cuando el humor y las chanzas no eran suficientes para frenar al arribista. De este modo, había un índice de homicidios bastante alto.
Las mujeres tenían cierta participación en las decisiones.
Producían 5.000 calorías al día

La sociedad agraria se planteó otro tipo de valores más proclives a la jerarquía y la concentración de riqueza y propiedad. Las grandes plantaciones de grano obligaban a crear asentamientos, por lo que hubo una mayor concentración humana. Para poder dirigir todo el entramado de cosechas, riegos y recolección fue necesario implantar una autoridad central férrea que exigió obediencia porque un error en la cadena podía suponer la pérdida de una cosecha. Empiezan a surgir las religiones que fomentan un mundo jerarquizado y patriarcal, de forma que el mundo agrario mejoró su eficiencia.
El monopolio de la violencia pasó a detentarla una élite gubernamental, que a cambio de sumisión y obediencia, y pago de impuestos, garantizó orden y paz a los pueblos. Este sería el "contrato social" original, muy alejado de la idea de Hobbes del estado original del "todos contra todos".
Poco a poco surgen grandes civilizaciones agrarias en Egipto, Siria, Persia aunque sus mayores exponentes fueron Roma y China.
Otra de las cuestiones de esta era agraria es que la esclavitud era necesaria para realizar trabajos intensivos en las obras públicas o las plantaciones. Sin esa mano de obra forzada, no podían arrancar las grandes infraestructuras públicas. Los campesiones asimilaron su pobreza como necesaria, del mismo modo que les parecía natural que hubiese ricos.
También hubo una completa sumisión de la mujer al hombre y a la unidad familiar. La mujer fue apartada de la vida pública.
Producían 10.000 calorías al día.

En torno al año 500 AC, surgieron varias ideologías completamente disruptivas que desafiaron el control absolutista de Agraria (sociedades comunes con los mismos valores). Filósofos griegos, pensadores moralistas como Confuncio y luego los religiosos Jesús y Mahoma se enfrentaron a las contradicciones de la sociedad agraria, profundamente desigual,  e intentaron hacer a todos iguales. Aunque esas ideologías fueron absorbidas por las élites (por ejemplo, Roma asimiló el Cristianismo), en el fondo ya se había dado un paso más lejos, lo que conformó la época actual.

De la evolución de dicho pensamiento surge una nueva sociedad, la Industria del carbón y otras fuentes de energía dispararon la producción desde 30.000 calorías a cientos de miles.       

lunes, 29 de enero de 2018

"Cronometrados", de Simon Garfield (2016)

Resumen del libro "Cronometrados", de Simon Garfield (2016)

El resumen original y actualizado está en el siguiente link:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2017/07/cronometrados-de-simon-garfield-2017.html

https://resumendelibrosdehistoria.blogspot.com/2017/12/resumen-del-libro-de-simon-garfield.html

Sociología, tiempo, historia, horarios, relojes

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Título: "Cronometrados"
Subtítulo: Cómo el mundo se obsesionó con el tiempo

Título en inglés: Timekeepers

Edición en inglés: Edimburgo, 2016

Edición en español: Penguin Random House, Barcelona, 2017

Número de páginas: 407

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Biografía del autor Simon Garfield (hasta 2017)

Simon Garfield nació en Londres en 1960 y es autor de más de una docena de exitosos libros de no ficción, entre ellos los best sellers internacionales Es mi tiempo, Un libro sobre fuentes tipográficas (Taurus, 2011), En el mapa, de cómo el mundo adquirió su aspecto (Taurus, 2013) y Postdata. Curiosa historia de la correspondencia (Taurus, 2015), y editor de una trilogía de diarios del Mass Observation Archive - Our Hidden Lives, We are at War y Private Battles-, que proporcionan información única sobre la Segunda Guerra Mundial y sus secretos. Por su estudio sobre el sida en Gran Bretaña, The End of Innocence, obtuvo el Premio Somerset Maugham. Vive entre Londres y St. Ives, Cornualles.

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Texto de la contraportada y la solapa posterior

"El tiempo es lo más valioso que tenemos. Este es un libro sobre nuestro afán por medirlo, controlarlo, comprarlo, representarlo, inmortalizarlo, reinventarlo y darle sentido".

"No hace mucho medíamos nuestros días por el movimiento del sol. Hoy la hora nos llega de todas partes con insistencia, y lo que impulsa nuestras vidas es la idea de que nunca vamos a tener suficiente de lo que más anhelamos: el tiempo. ¿Cómo ha llegado a dominarnos algo tan arbitrario?

El tiempo se ha convertido en una fuerza imperante en nuestras vidas. ¿Por qué, tras miles de años orientándonos vagamente con el cielo, hemos pasado a necesitar continua y compulsivamente que nuestros ordenadores y móviles nos den la hora con una precisión milimétrica?

Cronometrados es una brillante investigación de las formas en que hemos percibido, contenido y ahorrado el tiempo a lo largo de los últimos 250 años, narrado con el estilo ingenioso y entretenido tan característico de Simon Garfield. En un momento en que la gestión del tiempo se ha convertido en uno de nuestros mayores desafíos, esta historia nos ayuda a hacerle frente con una luz nueva".

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ÍNDICE

Introducción: muy, muy temprano o muy, muy tarde

1. El accidente del tiempo

Salir del campo
La brevedad de la vida y cómo vivirla

2. De cómo los franceses echaron a perder el calendario

3. La invención del horario

Lo más veloz que hayas visto nunca
¿Ha existido una tiranía tan monstruosa?

4. El ritmo de las horas, la hora del ritmo

Cómo interpretar la Novena
¿Cúanto debe durar exactamente un cedé?
Revolver

5. ¿Cuándo hablar mucho se convierte en hablar demasiado?

En los tiempos de Moisés
Hablar, hablar y hablar

6. Hora de ir al cine

Cómo llegar hasta el reloj
El tren está a punto de efectuar su entrada en la estación

7. Horología, primera parte: cómo hacer un reloj

Un sueño muy difícil
¿Qué es lo que tienen los suizos?

8. Roger Bannister corre y corre

9. Vietnam. Napalm. Niña

El segundo partido
Mi nombre es Muybridge y le traigo un mensaje de mi esposa

10. El turno de día

Aplastaremos, machacaremos, asesinaremos a Yamaha
El jefe del infierno

11. Horología, segunda parte: cómo vender el tiempo

Vasco de Gama Edición Especial
Bienvenidos a Baselworld
Oh oh
En el que se nombra al culpable
El reloj más caro del mundo

12. Tácticas temporales que funcionan

La temporada de las fresas
El sistema de correo electrónico sencillo y optimizado

13. La vida en breve, el arte es duradero

El reloj es un reloj
Los blancos están locos

14. Decelerando el mundo

Un lugar en el que no pasa el tiempo
Vivir a la francesa
Comida aún más rápida

15. El Museo Británico y nuestra historia

El Libro de Horas
Maldecidos y abandonados
Los que se sienten indiferentes

Epílogo: la hora de la humildad

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RESUMEN

El libro tiene interés para esta web porque indaga en la medición del tiempo del mundo, algo que tiene interés sociológico.

El autor pone muchos ejemplos de la medición del tiempo. Por ejemplo, estudia la evolución de los relojes suizos (Swiss made) y de por qué han logrado tanto prestigio. Considera que desde el siglo XVI se especializaron, como otras ciudades, en fabricar relojes de bolsillo cada vez más exactos pero que también contribuyó su red comercial y su política de piezas de repuesto (para que el comprador tenga que acudir a un taller de una marca suiza).

Luego estudia la vida de Bannister, el corredor inglés que logró cubrir una milla corriendo en menos de cuatro minutos (lo hizo en 3.59.40). El corredor, que también era científico, se pasó 50 años contando cómo fue aquella carrera y lo que sintió en los últimos segundos antes de llegar a la meta y desfallecer. Sus botas de aquella mítica carrera fueron subastadas al final de su carrera para sufragarse cuidados asistenciales.

También examinó la vida de un fotógrafo de gran precisión de EE.UU. del siglo XIX que inicialmente era un comerciante que, un día, sufrió un golpe en la cabeza. Fue absuelto por un jurado de matar a tiros al amante de su esposa porque la dejó embarazada y dio a luz un hijo que no era suyo. Los miembros del jurado lo absolvieron, no por una eximente de arrebato, sino porque consideraron que ellos habrían hecho lo mismo en una situación parecida. Eran tiempos del Far West. Dicho fotógrafo estaba un poco "tocado" pero se especializó en agilizar la rapidez de las cámaras.

El autor también repasa otro momento de la fotografía que apenas duró unos segundos pero que sirvió para concienciar del terror de la guerra. Se trata de los niños que corren tras ser atacados con napalm en la guerra de Vietnam. La foto dio la vuelta al mundo y se convirtió en un símbolo. El fotógrafo fue el único que logró la foto porque los demás no tenían carretes de 36 (son 18 doblados). Recuerda que llevó al hospital a la niña, en apenas un instante, pero que luego el revelado le pareció que duraba horas, lo mismo que enviar la imagen por teléfono a las agencias internacionales.

Posteriormente, se introduce en una fábrica de coches para aprender cuánto se tarda en hacer un coche en una cadena de montaje. Lo expulsan inmediatamente al no conseguir el tiempo exigido. Eso le sirve de base para contar la historia del "just in time", el concepto iniciado por Toyota para reducir el tiempo de producción en sus fábricas. Tuvo tanto éxito que Honda lo practicó para competir con Yamaha cuando esta compañía construyó una gran fábrica. Además de la motivación, redujeron pasos de fabricación para eliminar trámites burocráticos. Una de las exigencias del "just in time" era que todos los pasos saliesen a la perfección. Este método tuvo como consecuencia la rotación mayor de las plantillas y una mayor racionalización.

El autor aprovecha para hablar de Taylor, el científico industrial que duplicaba la producción de una empresa en un año mediante el cronometrado de cada fase de la cadena pues observó que los obreros eran un poco "parados". Estableció un tiempo mínimo para cada tarea de forma que la fábrica empezó a moverse a gran rapidez. El problema es que aumentaron el número de supervisores y dio lugar a una macroencefalia en las organizaciones industriales. El autor considera que el "just in time" es una evolución del taylorismo más que del fordismo. La diferencia es que en las cadenas de Ford había cierta consideración del obrero mientras que en el taylorismo es una pieza más del engranaje fácilmente reemplazable.

Garfield continúa examinando los relojes Swiss Made y su publicidad. Cuenta que la aparición de relojes de cuarzo muy baratos y sofisticados en los años 70 supuso un mazazo para la industria suiza pero que pronto se recuperaron económicamente al lanzar el reloj de plástico Swatch, que se convirtió en un icono pop. Los relojes suizos fueron cada vez más sofisticados (con fases de la luna, calendarios, etc...) y algunas marcas incluso vendían la "aventura", caso de Omega, que tuvo la suerte de que uno de los astronautas (Aldrin porque Amstrong se olvidó) usasen en la Luna ese reloj recién sacado de la caja. En algunos relojes se llegó a incluir trozos históricos del barco de Nelson y otras reliquias como la lona que cubrió las alas del avión Spirit of St Louis de Lindbergh que cubrió por primera vez la travesía transoceánica entre Nueva York y París.

El autor también estudia las películas que tratan de los relojes, como es el caso de un documental de 24 horas en las que solo aparecen escenas de películas donde hay relojes. Arranca con una explosión del Big Ben a la medianoche, la famosa escena de Harold Lloyd colgado de un reloj, etc... Otros artistas han seguido la misma idea.

Finalmente, el autor estudia la situación de los chicos del Flash, los corredores de bolsa que hacen operaciones automáticas en cuestión de milisegundos para comprar y vender. La idea era ser el más rápido en operar pero resulta que alguien descubrió que se podían hacer trucos si se iba más lento. Además, pronto surgieron problemas porque los superordenadores generaban "nanocracks" al hundir una compañía al 90 % de su valor en un par de segundos y luego recuperarse la cotización durante el resto de la jornada dejando el crack de 1929 como una mera anécdota. A ello se sumaron los hackers adolescentes que desde la casa de sus padres y en pijama y con un ordenador de mesa eran capaces de alterar sustancialmente el mercado. La policía detuvo a uno de estos gamberros tras cinco años de investigación, lo que dejó en evidencia lo vulnerables que eran los sistemas de la Bolsa a ultravelocidad. Lo que parecía un chollo del libre mercado sin reglas tuvo efectos inesperados aunque no son muchos los casos detectados de hundimientos de bolsa automatizados.



lunes, 22 de enero de 2018

"El corazón del mundo", de Peter Frankopan (2015)

Resumen del libro "El corazón del mundo", de Peter Frankopan (2015)


Ver el resumen original y actualizado en:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2017/06/el-corazon-del-mundo-de-peter-frankopan.html

https://resumendelibrosdehistoria.blogspot.com/2017/12/resumen-del-libro-el-corazon-del-mundo.html

Resumido por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, comercio, historia universal, ruta de la Seda

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Título: "El corazón del mundo"
Subtitulo: "Una nueva historia universal"

Título original en inglés: The Silk Roads

Autor: Peter Frankopan

Fecha de publicación en inglés: 2015

Publicación en español: Editorial Planeta, Barcelona, 2016

Páginas: 775

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Biografía del autor Peter Frankopan (hasta 2016)

Peter Frankopan es "research fellow" del Worcester College de Oxford y director del Centre for Byzantine Research en la Universidad de Oxford. Ha dado conferencias en las principales universidades de todo el mundo incluyendo Cambridge, Yale, Harvard, Princeton, Nueva York, el King's College de Londres y el Institute of Historical Research. En 2012 publicó The First Crusade.

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Texto de la contraportada

"El corazón que ha movido la historia del mundo, nos dice Peter Frankopan, se encuentra en las tierras de Eurasia que recorrían las rutas de la seda. Allí surgieron grandes religiones de alcance universal. Allí se han desarrollado las mayores batallas de la historia, desde las conquistas de Alejandro Magno y las Cruzadas hasta las dos guerras mundiales. Allí se libra también, desde hace más de cien años, la gran guerra por el petróleo que desangra el Oriente Próximo.
Dominar este corazón del mundo era el sueño que persiguía Hitler y el que ha enfrentado desde la guerra de Crimea hasta la actualidad a Rusia con sus rivales.
El corazón del mundo, que ha sido un éxito mundial, es un libro original y provocador, "lleno de intrigantes hallazgos y de fascinantes detalles" - en opinión de la crítica -, en que Peter Frankopan nos ofrece una nueva interpretación del pasado y nos estimula a ver con una mirada distinta los acontecimientos del presente.

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ÍNDICE DE CONTENIDOS

1. La creación de la "Ruta de la Seda"

2. La ruta de los credos

3. La ruta del Oriente cristiano

4. La ruta de la revolución

5. La ruta de la concordia

6. La ruta de las pieles

7. La ruta de los eslavos

8. La ruta del cielo

9. La ruta del infierno

10. La ruta de la muerte y la destrucción

11. La ruta del oro

12. La ruta de la plata

13. La ruta de Europa septentrional

14. La ruta del Imperio

15. La ruta de la crisis

16. La ruta de la guerra

17. La ruta del oro negro

18. La ruta del arreglo

19. La ruta del trigo

20. La ruta del genocidio

21. La ruta de la guerra fría

22. La ruta de la seda estadounidense

23. La ruta de la rivalidad entre las superpotencias

24. La ruta de la catástrofe

25. La ruta de la tragedia

Conclusión: la nueva ruta de la seda

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RESUMEN

El libro hace un completo examen de la confluencia de civilizaciones en el nudo de Oriente Próximo y Euroasia, lo que incluye a países como Arabia, Turquía, Persia, el Cáucaso, la India, China, Rusia o Mongolia. En dicho cruce se ha desarrollado gran parte de la civilización mundial, desde la invención de la escritura en Babilonia, a la difusión del cristianismo en Oriente, a las incursiones vikingas hasta el Cáucaso y el Mar Negro en busca de esclavos (los eslavos), o el comercio de las especias entre Europa y China.
El libro trata inicialmente la proliferación de religiones en Oriente Medio: primero los seguidores de zaratrusta y los adoradores de la llama (zoroastrismo en Persia), después la difusión del cristianismo hasta el Mar Negro, la ascensión del islam y sus posteriores conquistas (animadas por una baja fiscalidad) y el judaísmo que fue adaptado en las estepas de Asia (un rey pidió consejo para adoptar una de las tres grandes religiones y aceptó la que las otras dos consideraban como menos mala).

Una de las cuestiones que destaca el autor es que durante la baja Edad Media, Europa (los restos del Imperio romano de Occidente) era un continente pobre y atrasado mientras que el imperio árabe, cuya capital económica era Bagdad, prosperó como una zona de fabulosas riquezas y comercio entre grandes regiones de Oriente comunicadas entre sí y entre las que se intercambiaban todo tipo de mercancías y se construían grandes obras monumentales.
La caída de Roma tuvo mucho que ver con las migraciones generadas por los movimientos en las estepas y las migraciones masivas de los germanos hacia los lindes romanos. Solo Bizancio se libró porque Atila y los hunos regresaron.
Los vikingos de Rusia (los "russ") intentaron llegar hasta Oriente Medio y su gran mercado comercial a través del Volga y las estepas. Fueron creando colonias desde Escandinavia al Mar Negro y a lo largo de esta ruta capturaban y comerciaban con esclavos (de ahí, los "eslavos"), un próspero negocio que tenía mucho éxito en Oriente Medio, debido a su inmensa riqueza en la Edad Media.
Esas riquezas atrajeron a los occidentales a financiar cruzadas y una vez asegurado el territorio de Jerusalem y los puertos clave (Trípoli) se instauró un potente comercio y Venecia comenzó a adquirir gran poder por su potencia marítima y mercantil. Tras varias cruzadas, los occidentales saquearon Bizancio para hacerse con un gran botín. Tras la expulsión de los cruzados, parecía que los árabes iban a avanzar sobre Europa pero ocurrió algo inesperado. Un inmenso ejército avanzaba hacia Bagdad (se creía que era un rey "cristiano" pero eran los mongoles) y arrasaba todo a su paso.
 Los posteriores invasores, como los mongoles (los kan) o más tarde los "mogoles" se apropiaron de un extenso territorio que abarcaba desde China hasta Egipto. Alli florecieron las artes, la arquitectura y el comercio. Europa se salvó de los mongoles porque se interpuso Egipto y después los "kanes" cambiaron de planes estratégico para dirigir su interés a un botín más apetitoso: China.

El aumento de poder en Europa a partir de las cruzadas estimularon un importante comercio con esta zona (que aprovecharon Venecia, Pisa y Génova tras el hundimiento de Bizancio). En aquella época los comerciantes europeos se ganaron la fama de honrados y serios. La posterior invasión mongola generó un enorme espacio de comercio en las estepas y Oriente Medio y China y estimuló aún más la importancia de la Ruta de la Seda, como bien comprobó Marco Polo. Los embajadores europeos visitaban al gran kan para establecer tratados.
Sin embargo, también esta ruta se convirtió en una autopista de la muerte al transportar los gérmenes de la peste bubónica y matar a un tercio o más de la población europea. Al haber escasez de población, los salarios se dispararon y los europeos empezaron a tener gran liquidez monetaria, lo que estimuló el comercio de pimienta y otras especias.
Los portugueses y españoles, situados en el lado equivocado del Mediterráneo dominado por los turcos, dieron un vuelco a la situación al iniciar la búsqueda de plata, oro y especias por nuevas rutas: la circunnavegación de África y la explotación de América.
En el caso de los portugueses, apenas tenían nada que ofrecer a los señores de la India y además desde el Mar Rojo los árabes atacaban sus flotas al darse cuenta de que había un botín fácil y como forma de eliminar a un rival comercial en ascenso.
La conquista de América, con una gran tragedia debido a la transmisión de enfermedades y la brutalidad, abrió otro gran espacio comercial para las naciones atlánticas y una nueva ruta hacia Asia.

lunes, 15 de enero de 2018

"¿Quién domina el mundo?", de Noam Chomsky (2016)

Resumen del libro "¿Quién domina el mundo?", de Noam Chomsky (2016)


Resumen original y actualizado en:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2017/06/quien-domina-el-mundo-de-noam-chomsky.html

https://resumendelibrosdehistoria.blogspot.com/2017/12/resumen-del-libro-quien-domina-el-mundo.html

Resumido por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, ciencias políticas, relaciones internacionales, poder mundial, orden mundial

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Título: "¿Quién domina el mundo?"

Título en inglés: Who Rules the World?

Autor:  Noam Chomsky

Fecha de publicación en inglés: 2016

Fecha en español: Ediciones B,  Barcelona, 2016,

Número de páginas: 388

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Biografía del autor Noam Chomsky (hasta 2017)

Noam Chomsky es profesor emérito del Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT. Se le atribuye el haber revolucionado el campo de la lingüística moderna. Es asímismo autor de numerosas obras políticas de gran éxito, entre ellas los best sellers Hegemonía o supervivencia (Ediciones B, 2004), Estados fallidos (Ediciones B, 2007), Ambiciones imperiales, Lo que decimos se hace y Esperanzas y realidades.

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Texto de la contraportada

"¿Quién domina el mundo?, encarnizado, implacable y meticulosamente documentado, proporciona la explicación indispensable de los conflictos y peligros clave de nuestro tiempo que siempre espera de Noam Chomsky.

En un análisis incisivo y concienzudo de la presente situación internacional, Chomsky argumenta que Estados Unidos, por medio de sus políticas predominantemente militaristas y su ilimitada devoción por mantener un imperio de escala mundial, está arriesgándose a una catástrofe que destrozaría los bienes comunes del planeta. Recurriendo a una amplia variedad de ejemplos, desde el programa en expansión de asesinatos mediante drones hasta la amenaza de una guerra nuclear, pasando por los puntos críticos que representan los conflictos de Irak, Irán, Afganistán e Israel-Palestina, Chomsky ofrece reflexiones inesperadas y cargadas de matices sobre el funcionamiento del poder imperial en un planeta cada vez más caótico.

De paso, el autor proporciona un brillante estudio acerca de cómo las élites de Estados Unidos han ido aislándose cada vez más ante cualquier restricción que la democracia pretenda imponer a su poder, Mientras la mayor parte de la población es empujada a la apatía -desviada hacia el consumismo o el odio al vulnerable-, a las corporaciones y los ricos se les permite, cada vez más, hacer lo que les plazca"

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ÍNDICE

1. La responsabilidad de los intelectuales, el retorno

2. Terroristas buscados en el mundo entero

3. Los memorandos sobre la tortura y la amnesia histórica

4. La mano invisible del poder

5. Causas y consecuencias del declive estadounidense

6. ¿Está acabado Estados Unidos?

7. Carta Magna, su destino y el nuestro

8. La semana en la que el mundo contuvo la respiración

9. Contexto y consecuencias de los Acuerdos de Oslo

10. La víspera de la destrucción

11. Las opciones reales en el conflicto Israel-Palestina

12. "Nada para los demás": la guerra de clases en Estados Unidos

13. ¿Seguridad de quién? Washington se protege a sí mismo y al sector empresarial.

14. Atrocidad

15. ¿A cuántos minutos de la medianoche?

16. Los altos el fuego que nunca se cumplen

17. Estados Unidos es un destacado Estado terrorista [según Chomsky]

18. El paso histórico de Obama

19. Dos formas de verlo

20. Un día en la vida de un lector de The New York Times

21. "La amenaza iraní": ¿cuál es el peligro más grave para la paz mundial?

22. El Reloj del Apocalipsis

23. Amos de la humanidad

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RESUMEN

Comentarios iniciales: Chomsky es un autor estadounidense muy crítico con las políticas internacionales de su país porque considera que las élites se han alejado del ideal democrático y de libertad que luego defienden en otras partes del mundo en función de sus intereses. En este libro, cuenta las supuestas argucias de EE.UU. para controlar todo el planeta tras ganar la Segunda Guerra Mundial y siguiendo un plan establecido por el presidente Roosevelt. No libra nadie de su dedo acusador: a Bush hijo por invadir Irak sin motivo alguno y legalizar poco menos que la tortura con los disidentes extranjeros en Guantanamo y otras prisiones secretas en países de Oriente, y a Obama por promover asesinatos selectivos de los enemigos fundamentalistas mediante ataques con drones y comandos de élite de sospechosos sin un juicio previo (en referencia a Osama Bin Laden). Cree que el pueblo americano ignora estas operaciones secretas, Todo para asegurarse el dominio del mundo, algo que cada vez se torna más difícil porque hay nuevos actores emergentes en el juego.

Tras la lectura del libro, uno toma consciencia del gran poder que tiene Estados Unidos como la mayor potencia del mundo conocido, capaz de intervenir (discretamente o por las bravas) en cualquier país que se aleje de sus líneas maestras. Chomsky o Stiglizt han ido desentrañando poco a poco las políticas maestras que explican por qué el FMI exprime a los países endeudados y les obliga a adoptar un libre comercio ultraliberal que no siempre les conviene a los más pobres (o que directamente los arruina). Detrás de todo estarían, según Chomsky, las grandes empresas que dictan la política internacional para obtener el máximo beneficio en cada país. Es un orden mundial que funciona desde 1945 y donde cada país tiene establecido un determinado papel.

Chomsky repasa la actuación de su país Estados Unidos para dominar el "Gran Área" (prácticamente todo el mundo) tras salir victorioso de la Segunda Guerra Mundial en 1945 y controlar todos los mares y las mayores reservas de petróleo y gas natural. Durante la Guerra Fría, las dos superpotencias se dedicaron a controlar sus áreas de influencia (la URSS dominó Europa del Este y EE.UU. el resto del mundo). Tras la caída del telón de acero en 1989, EE.UU. se erigió como dueña del mundo con otros dos actores (Europa y Asia Oriental) pero ya hacía tiempo que había comenzado su declive y decadencia, según Chomsky.

Entre 1945 y el 2017, Estados Unidos se vio obligado a garantizar la "estabilidad" en el resto del mundo y combatir con los rebeldes que amenazaban el orden establecido. En los años 60 y 70, la rebelión estuvo en Asia Oriental (China, Indochina, Indonesia, Vietnam, y otros). Desde 1973 y en los años 80, la mayor potencia del mundo debió atajar la Teología de la Liberación y las luchas contra la desigualdad en América del Sur y CentroAmérica. Fue una etapa muy dura, con escuadrones de la muerte, torturas y represión interna y dictatorial en esos países. Cualquiera que apuntase con el dedo al que estaba detrás de todo, era silenciado. Chomsky acusa poco menos que al presidente Reagan de ser un "asesino" (por respaldar la guerra sucia en Sudamérica) y al diplomático Kissinger de "líder de los terroristas" por potenciar esas políticas en el área sur que causaron cientos de miles de muertos entre los más pobres.

A partir de los años 90 y hasta la actualidad, Estados Unidos tiene un nuevo campo de batalla: Oriente Medio y la lucha por el control de los inmensos recursos naturales: petróleo y gas. Según Chomsky, en la cúpula se piensa que quizás no sería conveniente llevar la democracia a esos países porque su población tiene sentimientos antiamericanos, según las encuestas de opinión pública, y si pudieran los echarían de allí.

El autor comienza hablando de los intelectuales "buenos" (que luchan por sacar a la verdad la luz) y los intelectuales pagados por el sistema (que son los que reciben los elogios, hacen carrera y ganan las medallas y premios porque son fieles a la estructura de poder). Contrapone el trágico caso del sacerdote jesuíta Ellacuria asesinado junto a otros tres religiosos que defendían la Teología de la Liberación (auspiciada por el concilio del Vaticano II) y el exitoso caso de Vaclac Havel, el presidente democrático de la recién liberada República Checa, que fue agasajado en Washington como luchador por la libertad y defensor de los valores democráticos. Según Chomsky, hubo un doble rasero: Ellacuría fue un auténtico y valiente luchador por las libertades en CentroAmérica pero promovió la Teología de la Liberación que era "non grata" en la Casablanca y desde la época de Reagan se le consideró una peligrosa amenaza a combatir en el cono Sur. Allí donde los sacerdotes promovieron la democracia popular y la reducción de las desigualdades, los escuadrones de la muerte o paramilitares adiestrados en el Norte fueron a por ellos y los barrieron del mapa junto a los campesinos que reclamaban libertades. En cambio, siempre según Chomsky, Havel pudo dar su discurso sobre las libertades porque la URSS no lo había asesinado antes.

Siguiendo a Chomsky, mientras los intelectuales antipáticos y demasiado críticos con el sistema eran calificados poco menos que como "terroristas" y en algunos casos fueron liquidados sin contemplaciones, los intelectuales amigos eran homenajeados. Esto que se aplicó para distinguir a los intelectuales "prestigiosos" y al resto de escoria que había que eliminar, silenciar o ignorar, según fuese la gravedad de su pensamiento rebelde.

Chomsky también aborda el tema de las torturas, Dice que hubo un primer 11-S, que fue el derrocamiento del presidente Salvador Allende por los militares (apoyados por EE.UU.) y que conllevó en todo el sur de América una guerra sin cuartel contra los disidentes de las dictaduras hasta casi 1989. El uso de las torturas, continúa el autor, fue extendido aunque las fuerzas especiales de USA siempre mantuvieron las manos limpias,

En (Chomsky,2016:66), el autor habla de la doctrina Muasher. Viene a decir que "en el mundo real, el desprecio de la elite por la democracia es la norma. Son abrumadoras las pruebas de que solo se apoya la democracia en la medida en que contribuye a objetivos sociales y económicos, una conclusión que los investigadores más serios reconocen a regañadientes". Así lo evidenciaron las filtraciones de Wikileaks, comenta Chomsky.
El principio operativo lo describió Marwan Muasher, ex ministro jordano y director de investigación de Oriente Próximo para la Carnegie Endowment: "El argumento tradicional propuesto dentro y fuera del mundo árabe es que no hay nada que esté mal, todo está bajo control. Con esta línea de pensamiento, las fuerzas atrincheradas argumentan que los opositores y extranjeros que piden reformas están exagerando las condiciones reales". dice. Adoptando este principio, si los dictadores nos apoyan, ¿qué más puede importar?" (Chomsky, 2016:67). La conclusión es que todo el que no esté de acuerdo, desde Irán hasta un profesor de instituto, un defensor de los inmigrantes o un crítico con el Wall Street que provocó la crisis del 2008, es tachado de impresentable. Incluso el calentamiento global fue ridiculizado y un senador dijo que es falso que se esté calentando el planeta porque en la Biblia Dios le promete a Noé que no habrá un segundo diluvio.
"Todo esto y mucho más puede ocurrir mientras prevalezca la doctrina Muasher, Mientras la población general permanezca pasiva, apática y desviada hacia el consumismo o el odio a los vulnerables, los poderosos pueden hacer lo que les plazca, y los que sobrevivan podrán contemplar el resultado" (Chomsky, 2016:78).

Más adelante habla del Espíritu de la Época, una fe ciega en el progreso desarrollada en el siglo XIX que eliminó a las tribus indias y a quien se interpusiese en medio. Es algo que sigue presente. En especial, dice Chomsky, este espíritu viene a decir que te puedes enriquecer y que los demás se queden sin nada. "Todo para mí y nada para los demás", una máxima que se ha llevado a cabo en muchos conflictos: con los obreros, al quitarles derechos; con los nativos, al casi exterminarlos; con los países menos desarrollados a imponerles cláusulas abusivas que los países comerciantes más poderosos no cumplen; etc...

Además del fundamentalismo, Estados Unidos ha visto otro enemigo en el "nacionalismo independiente", lo que supuso la caída de Nasser en Egipto, por querer salirse del guión, o en Asia Oriental (Vietnam, Birmania, Indonesia), países que intentaron llevar una política independiente y quedaron destrozados por unas brutales guerras postcoloniales.

El autor también dedica varios capítulos a examinar las cuestiones de Cuba, Irán y Palestina. En el caso de Cuba, dice que el país pasó de manos de España a Estados Unidos hasta que en 1959 se independizó. Según Chomsky, los sucesivos presidentes americanos aprobaron sabotajes en las fábricas cubanas con ciertos de muertos para paralizar al país díscolo, al que sometieron a todo tipo de sanciones para evitar que cundiese el ejemplo en Latinoamérica de que una masa popular podía cambiar las cosas. Hay que recordar que la "doctrina Monroe" de 1823 establece que a EE.UU. le corresponde su hemisferio occidental, lo que incluye a México y Cuba.

En el caso de Irán, el autor relata que en 1953 Irán gozaba de un régimen parlamentario pero impuso la dictadura del "sha", el cual fue derrocado en 1979 en otro movimiento popular pronto liderado por los ayatolás. A Irán se le hizo la vida imposible desde entonces, primero con una guerra contra Sadam Hussein, luego con maniobras navales en su costa y el derribo de un avión civil que dejó claro que la Armada americana podía alcanzar el suelo iraní. El país se convirtió en un paria internacional, lo mismo que Cuba, y las cosas fueron a peor cuando desarrolló una industria nuclear, no se sabe si para fabricar armas aunque se supone que no porque firmó el tratado de no proliferación de armas nucleares. En todo caso, Chomsky señala que Irán tras ver lo que le pasó a su vecino Irak, adoptó la táctica de disuasión nuclear como una estrategia defensiva, por lo que se ha librado de la invasión hasta ahora.

En el caso de Palestina, Chomsky se extiende largo y tendido con la situación de "injusticia" que se vive en suelo palestino, una "prisión" dentro de Israel. El autor se queja de que los palestinos son ahora los nuevos "negros" como los del apartheid sudafricano, el cual se desmoronó como un castillo de naipes cuando EE.UU. le retiró el apoyo al régimen de Pretoria. En el caso palestino, el autor dice que los nativos aceptaron los acuerdos de Oslo pero que, al poco, continuaron los ataques israelís con el apoyo de EE.UU. Tampoco gustó que los palestinos votasen a Hamás, opción que no gustaba a la primera potencia, por lo que se intentó un golpe de Estado que también fracasó. En los últimos años, crecieron los asentamientos de colonos en Gaza y Cisjordania, según comenta el autor, se convirtieron en el  mayor campo de prisioneros a campo libre, con ataques a sus fuentes de agua potable o desproporcionadas represalias por incidentes o actos violentos aislados. En este caso, Chomsky dice que aquí se obra impunemente porque hay un claro respaldo de USA. Si algún presidente deja de tener interés en Oriente Medio, la situación podría dar un giro.

Respecto a la amenaza nuclear, Chomsky recuerda casos en los que altos cargos de USA o la URSS reconocieron haber sorteado de casualidad una guerra nuclear. Finalmente, se evitó porque Jrushchov ofreció retirar sus misiles de Cuba a cambio de que EE.UU. no invadiese la isla y se llevase los misiles obsoletos de Turquía. Del mismo modo, hubo falsas alarmas que acabaron en nada porque los pilotos de los cazas o los comandantes de los submarinos no se tomaron en serio las órdenes y no apretaron el botón rojo. Pero Chomsky dice que aunque nos hayamos salvado hasta ahora de pura chiripa no quiere decir que más tarde haya una conflagración nuclear.

Chomsky reprocha que los más poderosos no respeten los derechos de los más débiles y solo los apliquen cuando les interesa. Cree que la potencia hegemónica mundial, que se "vende" como benévola, tiene miles de muertes de civiles en Sudamérica y Oriente Medio que esconder bajo la alfombra.

Otra de las cuestiones que señala es que en los años 60 no había tal amenaza nuclear soviética porque tenían peores misiles y menor número que Estados Unidos, que sí era realmente una superpotencia nuclear, mucho más poderosa que la rusa. Incluso Jrushchov, que ya había desarrollado un programa para desarmarse, se ofreció a reducir drásticamente el armamento intercontinental de ambos países para librar al mundo de una guerra nuclear pero EE.UU. no quiso, entre otras cosas por el viejo argumento de que "nosotros tenemos la bomba y los otros no".
También hubo otra oferta de paz de Jrushchov para abandonar Alemania del Este y liberarla a cambio de que el país unificado no formase parte de la OTAN, lo que no fue aceptado. Luego, Gorbachov liberó el Este y logró un supuesto acuerdo verbal por el que había un compromiso para que esos países no fuesen incorporados a la OTAN, un pacto de caballeros que tampoco se llegó a cumplir, según comenta el autor. Sus fuentes en general son informes internos de la Administración y cuentan una historia distinta a la oficial y conocida hasta ahora o que ignora el público occidental.

En definitiva, Chomsky sostiene que desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se erigió con una industria cuatro veces superior a la de la Gran Depresión y con una gran red comercial sobre Europa y Asia devastados. Desde entonces es la única potencia hegemónica del mundo y lo ha conformado en función del reparto de papeles, por lo que aplica su derecho según le interesa pero a los demás, sobre todo si son países pobres o irrelevantes, no les reconoce tales derechos, ya sea en la economía (proteccionismo interior, libre comercio y neoliberalismo exterior). Si alguien se sale del guión, suele haber en seguida un golpe de Estado, caso de Irán en 1953 o de Chile en 1973, para que las cosas sigan como estaban. Tiene su lógica ya que Estados Unidos sigue, como haría cualquier otro, sus propios intereses y además puede hacerlo por su gran poder armamentístico que eclipsa el de sus rivales menores por no decir los tercermundistas. Chomsky dice que EE.UU. se quedó sin la excusa de la URSS para explicar determinadas guerras contra "nacionalismos" emergentes que desafiaban la doctrina de 1945 y que recurrió a otra más floja, la de luchar contra la creciente sofisticación armamentística del Tercer Mundo.

En los últimos capítulos, Chomsky repasa el mandato de Kennedy y su corte de Camelot y lo culpa de haber rechazado una posibilidad de paz en Vietnam, que se acababa de independizar de los colonialistas franceses, tras lo cual hubo una escalada de violencia. Reprocha que un bombardeo a unos campesinos inocentes de Laos fuese justificado como un modo de no tener parados los aviones aunque oficialmente se argumentó que era la forma de cortar los suministros al ejército. El resultado fue que tras devastadores años de guerra, Vietnam quedó reducido a cenizas y sometido a una dictadura, lo mismo que Birmania, con los Jemeres Rojos. El autor es crítico con el mandato de Kennedy, entre otros episodios por dar órdenes para sabotear Cuba o invadirla, una doctrina que siguió años después con el embargo. Considera que EE.UU., tras la guerra con España en el siglo XIX, se apropió de la isla y le impidió ser independiente.

La tesis principal de Chomsky es que detrás del comportamiento de Estados Unidos hay un "pensamiento imperial" de dominar el mundo y repartir funciones. Así se explica que EE.UU. se alarme cuando la flota china se acerca al borde de sus aguas jurisdiccionales chinas, fuera de las cuales suele haber naves y bases estadounidenses,  cuando la verdadera alarma sería si la flota China merodearía por las costas de California. Es decir, el autor señala que EE.UU. ha dominado el mundo y cualquier cosa que "desestabilice" ese orden supone una amenaza a su autoridad imperial. Aunque el país se vende como el país de las libertades y la democracia, esos derechos se los guarda para sí mismos mientras que el resto de los países, mucho más débiles, deben acatar las reglas. La "estabilidad" es preservar el orden mundial en el que USA domina el mundo, siempre según las palabras de Chomsky. Una vez entendida dicha mentalidad "imperial" se empiezan a comprender las intervenciones ante las "amenazas a la estabilidad" que propugna EE.UU. porque suponen una amenaza a su control total del planeta y porqué sus actuaciones generan gran resistencia entre los habitantes de muchos países de Oriente Medio, Asia o Latinoamérica. El autor dice que gran parte del pueblo americano ignora los detalles macabros de cómo se impone esta autoridad y que lo que hace él es contar la historia como realmente ocurrió sin edulcorarla con un halo propagandístico.

En el capítulo final, Chomsky concluye que hay dos poderes globales: EE.UU. y la opinión pública, pues la opinión de los ciudadanos y las encuestas son las únicas capaces de disuadir a las grandes potencias e impedir que algunas guerras, como la de Irak, empeoren aún más. Esta vez, ocurrió lo mismo que en Sudamérica en los años 60, 70 y 80 pero ha salido a la luz pública.

Luego, el autor hace un resumen de las tres goteras por las que se le escapa el poder a EE.UU. desde el inicio del siglo XXI: por un lado, China intenta abrir una nueva Ruta de la Seda a golpe de talonario para evitar la interferencia estadounidense, que considera el Pacífico como un lago americano y no deja que ningún país se mueva de la foto, En este caso, China intenta alcanzar un puerto de Pakistán mediante autopistas, subvenciones y acuerdos. De esta forma alcanzaría Oriente Medio y sus recursos energéticos. Además, China ha creado una especie de FMI asiático para financiar proyectos en Asia y África. El gigante asiático construye autopistas y tiende líneas de trenes de alta velocidad para alcanzar Europa eludiendo la vigilancia naval norteamericana,

La segunda creación de un gran poder mundial es Europa sobre todo si se unifica desde Lisboa a Vladisvostov, algo difícil de conseguir, sobre todo porque Rusia se opone al expansionismo de la OTAN hacia Ucrania, en la misma frontera rusa. Esta situación hace que se esté cocinando a fuego lento una nueva guerra fría pero Chomsky comprende la actitud de Rusia porque, poniéndonos en el lugar del Kremlim, pasaría lo mismo si los rusos ampliasen el tratado de Varsovia a México y Canadá atrapando a EE.UU. en una ratonera rodeados de misiles intercontinentales. Según el autor, eso es lo mismo que pasa ahora con la OTAN en el Báltico y a las puertas de Ucrania. Putin se siente acosado.

 Chomsky sostiene que en Europa el ciudadano es donde mejor percibe la pérdida de poder democrático: por un lado, los burócratas de Bruselas toman las decisiones por encima de los parlamentos nacionales, que han perdido su soberanía y que deben aceptar políticas de austeridad. Por otro, las corporaciones y los "lobbies" empresariales deciden las políticas más adecuadas que les interesan para sus tratados comerciales. Finalmente, los "mercados" se han impuesto como la opinión que realmente cuenta frente a la opinión del ciudadano, que se convierte en un mero "observador", como en el mundo liberal del siglo XIX, Esta progresiva pérdida de confianza en los partidos de la izquierda (que siguen políticas neoliberales) hace que el ciudadano ya no los considere una alternativa fiable y se inclina por votar a partidos populistas, ya sea de derechas o de izquierdas.
La cúpula europea desdeña la ignorancia de los ciudadanos "malolientes", como decían los generales en el siglo XVIII de la plebe que ganó la guerra de la Independencia de EE.UU. una fuerza decisiva de guerrilleros que luego fue apartada de las decisiones importantes.

Finalmente, Chomsky habla de los yihadistas o guerrilleros. Sostiene que las guerrillas españolas ganaron la guerra al invasor Napoleón en el siglo XIX y que la experiencia ha demostrado que un ejército regular no se puede ganar una guerra contra el populacho, pues es una guerra perdida. Sostiene que cada vez que EE.UU. bombardea un país, se duplican o triplican los seguidores yihadistas, entre otras cosas porque mueren inocentes y gente que debería tener derecho a la presunción de la inocencia que instauró la Carta Magna inglesa hace mil años. Viene a decir que los bombardeos fabrican radicales terroristas. Por otra parte, estas guerras en Oriente Próximo han generado millones de refugiados que se encaminan hacia Europa. la cual carece de recursos y una política para hacer frente al drama humanitario que provoca la espiral de violencia.

Una de las prediciones de Chomsky es que los asesinatos selectivos de miembros de la cúpula de los yihadistas no va a arreglar nada porque los jefes caídos pronto son sustituidos por otros más jóvenes, más sanguinarios y con más dinamismo y ganas de hacer cosas. Dice, por ejemplo, dos años antes, de la hipotética muerte del líder del EI (se comenta ahora que murió en un bombardeo ruso), que esa baja no haría más que agravar aún más el problema porque le reemplazaría un líder aún peor y más dinámico,

En esencia, estos son ahora nuevos poderes los que emergen y que están cambiando el control del mundo lentamente.

"El año 1000", de Valerie Hansen (2020)

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